A la primera persona que Xiang ve es a Constance, se acerca, apresuradamente, y la carga.
Margaret pone mala cara y lo sigue, pero debe irse con su chofer porque su prometido la abandona.
En el hospital, ambos esperan afuera de la sala de emergencia. Sin hablarse, ella está muy tranquila porque su plan ha funcionado.
Un doctor sale, con la cara desencajada.
—¿Es su esposo?
—Es el papá del bebé —responde Margaret, poniéndose de pie.
—La situación es crítica, solo puede elegir a uno.
—La niña, obviamente —responde Margaret—. Ya Constance ha vivido, una buena vida además, no podemos arrebatarle el futuro a una criatura que aún no conoce el mundo.
Xiang tiene la cabeza gacha.
—¿Señor? Debe firmar la autorización —dice él doctor.
Él asiente y lo sigue.
Margaret sonríe victoriosa.