Sin miedo a volar

Evidencia

Por lo visto mi 'cambio' de actitud contribuyó a mejorar un poco el humor de Óscar, aunque no a desistir de sus ambiciosos objetivos.

No tardó mucho en sacar a su padre del corporativo y quedarse con sus acciones, no quise saber lo que hizo exactamente para que tal cosa sucediera pero Miguel Armento no estaba contento, aún así no se atrevió a enfrentar a su hijo y se retiró del medio.

Hizo una pequeña fiesta para celebrar en la casa con las personas que según él lo protegían.

— Ves que fácil es cuando trabajamos en el mismo equipo — dijo mientras me servía vino en mi copa. 

" En el mismo equipo pero jamás con el mismo o objetivo" recordó mi conciencia.

— Si, debo admitir que eres mejor para ésto de lo que pensaba, después de todo tienes las vocación de tu padre — le dije.

— Mejor que mi padre Juli, no lo olvides — pretendí estar feliz por él y chocamos las copas.

Nos recostamos en unas sillas del tipo playeras wue habíaen el jardín y despues de beber varias copas de vino Óscar se estaba quedando dormido, entonces lo ayudé a llegar a la habitación.

Noté que algunos de los hombres estaban distraídos y después de recostarlo en la cama fui a la cocina con el pretexto de tomar un poco de agua pero aproveché para escabullirme hacia su oficina. 

Encontré algunos documentos extraños sobre supuestas compras de propiedades de las que yo no estaba enterada y unos planos pero nada demasiado extraño, hasta que cuando ponía todo en el orden que lo había encontrado para salir de ahí cayeron un par de fotografías de un sobre, tenían algunos datos al reverso pero no reconocí a las personas, sin embargo al abrir el sobre había más y entre ellas una foto de Eida junto a mi madre, aquello no podía representar nada bueno, quise saber un poco más pero miré por la ventana que los hombres que estaban en el jardín estaban se acercaban a la entrada, entonces guardé todo y salí de ahí.

Por la noche todo parecía estar más silencio de lo normal, por lo que los sollozos que solía escuchar se hicieron más notorios, me levanté seguí el sonido, al hombre que cuidaba la entrada de la habitación en el sótano de donde provenía aquel lamento se había quedado dormido así que me asomé por la rendija. 

Fue desgarrador ver a mujer y a un joven privados de su libertad. Atados, amordazados y con los ojos vendados, la mujer intententaba llorar o suplicar compasión pero los hombres insensibles que los tenían ahí no sentían remordimiento.

Si para mi era desesperante la situación que estaba pasando no quise ni imaginar lo que sería para ellos estar completamente privados de libertad. No podía hacer nada por ellos en ese momento y regresé a la habitación sabiendo que mi sospecha había sido más que confirmada. 

— Te dije que no necesitabas saber más — me dijo Óscar tan pronto abrí la puerta y pude ver que estaba sentado en la orilla de la cama intentando quitarse la camisa.

— Deberían ser más cuidadosos, los vecinos podrían sospechar — Me acerqué para ayudarle.

— Tú deberías ser cuidadosa o Eida y tu madre podrían ser las próximas — sonó balbuceante y aún era notorio que estaba ebrio.

La verdad es que Óscar no portaba armas, ni siquiera bajaba al sótano pero no parecía molestarle lo que hacían los hombres en aquella casa.

Yo guardaba un poco de esperanza de que estaba actuando así por miedo, porque nunca me lastimó fisicamente y procuraba que yo siempre estuviera cerca de él, no de aquellos hombres. Aún así no estaba bien lo que hacía.

— Serías capaz de permitir que las lastimen si ella no quiere heredarme o venderme sus acciones? — le pregunté.

— El fin justifica los medios — se justificó.

— Y si quisieran matarme a mi, lo permitirías? 

— No hagas nada que no debas Juliette y estarás bien — parecía muy seguro.

 — Óscar, ya se que yo no soy el amor de tu vida, pero dime, acaso amas a alguien? Porque no se puede vivir de puro rencor. — Quise aprovecharme de su estado vulnerable.

— Qué mas da el amor, todos tenemos que sacrificar algo — respondió y volvió a recostarse, entonces me acerqué para arroparlo y también me recosté — sabes, siempre estuve enamorado de Yairín — confesó cuando estaba casi a punto de quedarse dormido — pero no quiero estar bajo la sombra de nadie, tu yo estamos bien así Juliette — dijo y trató de abrazarme.

Por lo visto olvidó nuestra conversación porque no volvió a mencionarlo.

Me las ingenié para pedirle a Eida que sacara a mi madre de la ciudad porque yo estaba reuniendo evidencia para denunciar los secuestros pero sabía que eso podia terminar mal, por suerte así lo hizo y fingieron que Liam y Diana necesitaban qie alguien cuidara a los niños unos días en Canadá.

Cierto día los socios del corporativo se reunieron en una junta, alcancé a ver a Eida de lejos pero no supe de que se trataba. Hasta que Óscar entró molesto a mi oficina.

— Tu sabías de ésto Juliette? —  era un evidente reclamo pero no sabía a qué se refería.

— De qué hablas? — le pregunté.

— Eida acaba de anunciar que se ausentará por enfermedad y dejará a Emilio como su representante en el corporativo — mi corazón se aceleró al escuchar la noticia.

"Emilio está aquí?" Me pregunté y me inquieté pero no quise que Óscar se diera cuenta.

— Qué piensas a hacer? — Cuestioné ante su enfado.

— Esa mujer salió antes de que terminara la junta, pero no llegará muy lejos — amenazó mientras tecleaba su móvil — y ese gran idiota cree por fin llegó a donde quería pero no lo voy a permitir.

 




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