Sin miedo a volar

Extraño y perfecto

— No puedo creer que Estrada me obligara a hacer eso — se quejó Óscar mientras salíamos del edificio.

— Sé que fue incómodo pero creo que tiene razón — le dije y subimos al auto.

Entonces sonó su móvil y comenzó a discutir con alguien al teléfono. Supuse que era su desalmado socio. "Ya estoy pensando en algo" le dijo poco antes de colgar. Entonces encendió el auto y condujo hacia la casa. 

Cruzó algunas palabras con uno de los hombres que bajaron de la camioneta que nos seguía y después de eso entramos a la casa.

Era obvio que estaba en problemas, tal vez no se había dado cuenta pero era él quien estaba bajo el control de aquellos hombres que supuestamente le brindaban protección.

Esa tarde Óscar salió con Eliel, el hombre que dirigía a los demás, ya era tarde y no regresaban, aproveché para ordenar algunas cosas del trabajo, cené y vi una película. Me sentía algo ansiosa por volver a ver a Emilio, supuse que Eida lo había puesto al tanto de las cosas y deseaba tanto acercarme a él pero no sabía si el realmente estaba ahí para ayudar o al final se habia aprovechado de la situación.

Durante los siguientes tres días estuve a la expectativa pero solo pude ver a Emilio de lejos, Óscar siempre estaba pendiente de mí, además de que teníamos mucho trabajo.

Hasta que al cuarto día recibí un llamado del ingeniero Estrada para subir a la sala de juntas. Óscar se dió cuenta pero a él no le habían llamado así que tuvo no pudo objetar. Llegué un poco antes y me sorprendió encontrar a Yairín ahí.

— Juli, que gusto verte — me saludó con entusiasmo y comenzó a contarme sobre como marchaban las cosas en la reserva y el hotel que ya estaba casi a punto de ser abierto al público, también me enseñó algunas fotografías y aquello me emocionó mucho y me provocó un poco de nostalgia.

Llegaron un par de empleados más y el ingeniero Estrada, entonces Yairín se movió al asiento junto a su padre. Yo aún no tenía idea de qué se trataba pero mi corazón comenzó a palpitar con fuerza al ver a Emilio entrar a la sala y sentarse junto a mí, en la silla que recién se había desocupado.

Me dirigió una sonrisa y aquello me pareció tan extraño y perfecto a la vez. Parecía el Emilio de antes pero me sonreía como el hombre que estaba dispuesto a ver Cartas a Julieta una y otra vez conmigo. También le sonreí y me alegré de que estuviera ahí.

El ingeniero Estrada comenzó a hablar, resulta que habían decidido colaborar con la compañía de arquitectura en la que trabajaba Yairín para que rediseñaran los espacios en las propiedades del corporativo a un modelo que diera la apariencia de que eran un grupo interesado en lo sustentable. Y es que últimamente se habían visto obligados a mejorar en ese aspecto.

Durante la junta Emilio parecia estar atento y tomar algunas notas pero de pronto deslizó discretamente la pequeña libreta hacia mi espacio y pude leer lo siguiente: "Tu madre está bien, Eida solo fingió estar enferma, salió del país y no piensa volver pronto, quiero ayudarte a poner la denuncia pero tenemos que hablar. Tu cómo estás?".

Al leer aquello sentí el impulso de sentir su tacto e intenté tomar su mano bajo la mesa y él hizo lo mismo pero apenas al rozar la yema de nuestros dedos se abrió la puerta y vimos entrar a Óscar, al parecer al final si lo invitaron porque a Estrada no le sorprendió que él entrara. Al ver a Emilio junto a mi soltó una expresión de desagrado y se sentó frente a nosotros.

 

 

 

 

 




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