Sin miedo a volar

El tiempo se acorta

Por suerte llegué a mi oficina antes que Óscar y salimos a comer.

— Tenemos que ir al banco, necesito arreglar algo — me dijo Óscar antes de salir del restaurante.

— Yo tengo trabajo — queria hacer el intento de que me dejara quedarme.

— No Juliette, tienes que venir conmigo — aquello sonó como una orden y no tuve otra opción.

— Sé que tienes algo de dinero ahorrado — soltó tan pronto estuvimos en el auto y sospeché lo que pretendía.

— Es para donar a la reserva — mentí.

— La reserva ya solucionó su problema más grande y tendrá buenos ingresos una vez que esté funcionando el hotel, no lo necesitan.

— Y supongo que tu tienes una mejor inversión — dije negando ligeramente con mi cabeza y mirando hacia afuera de la ventanilla para que él no viera que mis ojos se pusieron vidriosos.

— Pues si, necesitamos movernos a otra casa, ya estuvimos bastante tiempo en el mismo lugar y Eliel dicen que tenemos que movernos antes de que los vecinos comiencen a sospechar.

— Pensé que cuando nos mudáramos solo seríamos nosotros, pero por lo visto planeas llevar a toda la familia.

— Ya sabes que es así, aquella vez solo lo dije para que te tranquilizaras.

— Y todo lo que le quitaste a tu padre no te alcanza?

— No le quité dinero, solo acciones y propiedades. Aunque tenga dinero ya es viejo y la vida no le va a alcanzar para volver a construir lo que tanto amaba.

— La vida es tan incierta que podríamos morir tu y yo primero y nada de lo que estás haciendo habrá valido la pena.

— No pretendas darme uno de tus disparatados sermones Juli, pasé por alto lo de anoche porque estabas ebria pero por favor que no se vuelva a repetir — dijo y ya no pude alegar porque Eliel nos seguía y aún no era momento para actuar por mi propia cuenta.

El caso es que no estaba dispuesta a seguir financiando acciones ilícitas y tenía que idear un plan rápido ya que él quería el dinero en efectivo. 

Intentó pasar conmigo a ventanilla pero puesto que habia mucha gente no se lo permitieron así que tuvo que quedarse en la sala de espera. 

Mi corazón latía con fuerza porque sentia que el tiempo se acortaba y sabía que tenia que actuar más rápido porque un cambio de domicilio significaba que se deharían de gran parte de la evidencia. Entonces cuando tocó mi turno dije que quería vaciar mi cuenta pero mientras la cajera revisaba los datos me armé de valor.

— Señorita, estoy retirando este dinero en contra de mi voluntad — intenté simular que solo respondía algo a la mujer porque Óscar observaba y ella entendió de que se trataba.

— Las cámaras están grabando, podría decirme si quien la obligó a hacer ésto se encuentra aquí.

— Está afuera, jeans azules, camisa de cuadros verde y gorra blanca — le dije refiriéndome Eliel para no delatar a Óscar en ese momento — viene acompañado y están armados, no quiero causar un problema aquí solo quiero pedirle un favor.

Entonces ella me observó y discretamente me pasó una hoja para que aparentar que rellenaba un formulario y siguió procesando el retiro de efectivo y yo saqué mi identificación. 

En la hoja escribí el número de Emilio y la dirección de la casa y se la entregué.

— Tan pronto yo salga de aquí puede marcar a ese número y darle la direción por favor, dígale que será hoy pero que aguarde mi señal — le pedí. — El llamará a la policía porque sabe lo que está pasando.

— De acuerdo, es solo que yo tengo que informar sobre ésto.

— Lo sé, pero por favor habla primero al número que te di. — Confié en que Emilio le diría que hacer y yo solo esperaba no estar cometiendo un error.

Entonces ella me entregó el dinero y me regresó mi identificación despues de tomarle una foto.

Guardé el dinero en mi bolso y salimos del banco. Óscar condujo hacia el edificio y durante el trayecto me pidió que pusiera el dinero en la guantera.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.