—Listo. Hola Mike ¿Cómo estás?
—Bien — dijo con un tono apagado mientras voltea hacia la ventana
—¿Otro amor fallido?
—Esta vez era diferente, lo juro
—Mike, esta es la quinta vez en el mes — tomó un respiro antes de continuar — ¿Qué lo hizo tan diferente esta vez?
—No lo sé. Pero juro que fue magia
—Empecemos desde el principio ¿dónde la conociste?
—En el bar que se encuentra por la zona donde trabajo
—Tú sabes muy bien que no debes tomar. El alcohol afecta a tus medicamentos
—Si, si, ya lo sé. Pero no te preocupes, no tome nada
—Mike — lo mira fijamente como si ya supiera que oculta algo
—Está bien, solo tome una o dos…
—¿Seguro? — la mirada se vuelve más intensa
—Ok, ok, si fueron varias. Perdí la cuenta después de las primeras cuatro cervezas, y una que otra bebida que estaba en el menú. Pero eso no es lo importante.
—Para mí lo es. Pero bueno ¿Dónde estaba ella?
—Ella estaba sentada en una esquina
—¿Y que estaba haciendo?
—Me miraba a mí. Al principio solo creí que era porque tenía algo en la cara. Me limpié la cara con la manga, pero ella seguía viéndome.
—Y después ¿Qué hiciste tú?
—Solo me levanté y me fui lo más rápido que pude.
—Otra vez evitando lo que sientes. Entonces por eso por lo que estas así.
—Eso no es todo. Aunque la historia es un poco larga — lo dice mientras pone unos ojos suplicantes
—Está bien, creo que tenemos tiempo.
—Gracias. Bueno, entre al día siguiente. Fue más para ver si podía toparme con ella de nuevo.
—Y por lo visto lo conseguiste ¿no es así?
—Tu siempre le atinas, no sé cómo lo haces. Pero efectivamente, la volví a ver en esa misma esquina. No debía hacer ningún movimiento, eso me vendería totalmente.
—Algo me dice que te la pasaste sentado durante horas
—No, claro que no — Mike volteó a ver la alfombra para evitar ver los ojos que querían sacarle la verdad — Y si fue así ¿hay algún problema con eso?
—Conociéndote creo que no. Es la primera vez que me dices que no hiciste nada raro, estoy orgulloso por ese avance tuyo — empieza a aplaudir muy sutilmente —. Entonces ella se acercó, o se me imagino yo.
—Otra vez adivinando, a veces eso hace que me des miedo. Pero si, ella se sentó en la silla que estaba junto a mí y se quedó mirándome fijamente, algo en ella decía que ya me conocía de antes. Yo estaba nervioso de que ella fuera una conocida y yo no me acordara de su nombre.
—¿Y te habló por tu nombre? — lo dijo con una voz certera
—¡Deja de hacer eso! Te digo que se siente raro. Pero vuelves a acertar, ella me llamó por mi nombre solo recuerdo que dijo algo como “has cambiado mucho Mike ¿qué te trae por aquí dos días seguidos? ¿Acaso estabas buscándome?”
—Vaya ¿eso fue lo que dijo palabra por palabra?
—Te lo juro, no puedo olvidar cada detalle de esa vez.
—Y tú ¿Qué le respondiste?
—Solo me reí — lo dice mientras un pequeño ataque de risa nerviosa le gana
—Toma agua, la última vez que te pusiste así de nervioso tuve que llamar a urgencias — le pasa una botella de agua a Mike —. ¿Estas mejor?
—Si, gracias — lo dice mientras se da palmadas en el pecho — Entonces ¿Dónde me quedé? Ah sí. Ella me dijo “Hola extraño ¿Qué te trae por aquí? Noté que me estabas evitando”
—¿No dijiste que era una conocida?
—No, yo nunca dije eso. Creo que no me escuchaste bien. Pero ella dijo eso, lo recuerdo muy bien, tú sabes que yo tengo una excelente memoria.
—Cierto, continua
—Ella me veía con cierta familiaridad. Hace mucho que no sentía una mirada así.
—¿Desde cuándo no te sentías así?
—No lo sé, no recuerdo. Pero me gusta esa sensación. Creo que siempre he estado buscando a alguien así.
—¿Alguien cómo?
—Alguien que no te juzga. Alguien que no te mire de mala manera.
—¿Te has sentido juzgado últimamente?
—Siempre, todos me miran como si hiciera algo mal.
—Pero ella no
—Ella no lo hizo. Ella trató de entenderme.
—¿Y qué pasó después de ese encuentro en el bar?
—Lo mejor, nos dimos tiempo de conocernos. Todos los días quedábamos de vernos en el mismo lugar, a la misma hora. Ella siempre me esperaba desde esa esquina.
—¿Nunca habló con alguien más?
—Nunca, ella solo estaba interesada en mí.
—¿Ni con los meseros?
—¿Para qué? Yo estaba ahí por si ella necesitaba algo. Yo siempre estuve ahí.