SobrevivÍ A Mi Mismo (de la oscuridad al propósito)

CAPÍTULO 8: LA DECISIÓN QUE CAMBIÓ TODO

Después de tocar fondo...

ya no podía seguir igual.

No era una opción.

Había llegado a un punto donde continuar con la misma vida significaba perderme por completo.

Y por primera vez en mucho tiempo...

entendí algo con claridad:

tenía que hacer un cambio real.

No algo superficial.

No algo momentáneo.

Un cambio de verdad.

De esos que duelen.

De esos que te obligan a soltar todo lo que conoces.

Porque a veces, para encontrarte...

tienes que perderlo todo primero.

Y eso fue lo que decidí hacer.

Tomé una decisión que no fue fácil.

Pero fue necesaria.

Decidí soltar mi vida como la conocía hasta ese momento.

Vender mis cosas.

Dejar atrás lo que tenía.

Cortar con ese entorno que no me estaba haciendo bien.

Fue un proceso fuerte.

Porque no solo estaba dejando cosas materiales...

estaba dejando una versión de mí mismo.

Una etapa.

Una historia.

Y eso no es fácil.

Hay miedo.

Dudas.

Incertidumbre.

Pensamientos que te dicen que no lo hagas, que te quedes donde estás, aunque ese lugar ya no sea bueno para ti.

Pero esta vez... no escuché esos pensamientos.

Porque ya sabía a dónde me llevaban.

Así que di el paso.

Decidí irme.

Dejar todo atrás y empezar de cero en Brasil.

No tenía todo resuelto.

No tenía un plan perfecto.

No sabía exactamente qué iba a pasar.

Pero tenía algo más importante que cualquier plan:

la decisión de cambiar.

Y eso lo cambia todo.

Porque cuando una persona decide de verdad...

encuentra la forma.

Llegar a un lugar nuevo no es solo cambiar de país...

es cambiar de mentalidad.

Es enfrentarte a ti mismo sin las distracciones de antes.

Es empezar a conocerte.

De verdad.

Y eso fue lo que empezó a pasar.

Por primera vez en mucho tiempo, dejé de escapar.

Empecé a mirar hacia adentro.

A cuestionarme.

A intentar entender quién era realmente.

Y en medio de ese proceso...

algo empezó a cambiar.

No de golpe.

No de un día para otro.

Pero sí de forma real.

Empecé a acercarme a Dios.

No desde la perfección...

sino desde la necesidad.

Desde el cansancio.

Desde el fondo del que venía.

Porque cuando tocas fondo...

empiezas a buscar algo más grande que tú.

Y yo lo necesitaba.

Necesitaba dirección.

Necesitaba propósito.

Necesitaba sentido.

Y poco a poco...

empecé a encontrarlo.

No en las cosas externas.

No en las distracciones.

Sino en un proceso interno.

En empezar a reconstruirme.

En entender mis errores.

En aceptar mi historia.

En decidir que ya no quería ser la persona que fui en mi peor momento.

Ese fue el verdadero comienzo.

No cuando me fui.

Sino cuando decidí cambiar desde adentro.

Porque puedes cambiar de lugar...

pero si no cambias tú... nada cambia.

Y yo...

finalmente estaba empezando a cambiar.



#1556 en Otros
#270 en Relatos cortos
#312 en Novela histórica

En el texto hay: historia corta, dolor, real

Editado: 18.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.