Vicente observaba los papeles sobre su escritorio, intentando encontrar una solución para saldar cada una de sus deudas.
Quizás lo mejor sería hipotecar la mansión e irse a vivir al campo, trabajar la tierra con lo poco que les quedaba. También tendría que enviar a Lisandro a un colegio más humilde, pues ya no podía costear sus estudios en la capital, y mucho menos en el extranjero.
Un golpe en la puerta lo sacó de sus pensamientos.
—Señor, el joven Henry Castellar Davies acaba de llegar. Dice que necesita hablar con usted.
Vicente frunció el ceño.
—Hazlo pasar.
El joven que entró vestía un traje azul militar y un sobretodo negro. Llevaba el cabello parcialmente atado, y su mirada… era más fría de lo que Vicente recordaba.
—Henry… qué extraño que visites a tu tío en medio de la noche.
—Vengo a hacerle una propuesta que solucionará su deuda con mi padre.
Vicente lo miró con atención.
—Debe ser una gran propuesta para venir a estas horas… y más aún para ayudarme.
Henry esbozó una leve sonrisa.
—Sé de la propuesta de matrimonio de Moreau para Sofía.
Se detuvo, encendió un habano y dio una lenta bocanada de humo.
—¿Pero realmente confía en una familia que traicionó al rey?
—El traidor fue su tío —respondió Vicente con firmeza—. Además, es el único que se ha ofrecido a casarse con ella y permitir que, con esa herencia, podamos pagar la deuda con tu padre.
Henry soltó una risa baja.
—¿De verdad creyó en esa historia?
Vicente frunció el ceño.
—Todos saben que la guerra ha afectado a muchas familias —continuó Henry—. Pero también se rumorea que los Moreau están involucrados… y que esa herencia solo les serviría para huir del país.
—No he escuchado tales rumores —replicó Vicente—. ¿Por qué debería creerte? Y más importante aún… ¿cómo planeas ayudarme? Solo casando a Sofía podrá acceder a la herencia.
Henry lo observó como si todo fuera demasiado simple.
—Soy el general principal del rey. Sé lo que ocurre en el reino.
Se acercó lentamente.
—Y, como usted mismo ha dicho… Sofía debe casarse.
Vicente entrecerró los ojos.
—¿Con Benjamín? Tenía entendido que viajaría para convertirse en el escolta del rey.
Henry sonrió apenas.
—¿Cuántos hijos cree que tiene la familia Castellar Davies?
El silencio se volvió pesado.
Henry caminó hacia la ventana, observando los jardines oscuros.
—¿Cuándo será la petición de mano de Moreau?
—En cuatro o cinco semanas… cuando regrese de la capital.
—Perfecto.
Se giró lentamente.
—Para entonces, Sofía y yo estaremos casados… y rumbo a la capital para ser presentada ante el rey como la marquesa Castellar Davies.
—Pero, Henry…
Una sola mirada bastó para silenciarlo.
—Tío —dijo con voz fría—, ¿la prefiere casada conmigo… o dentro de dos meses en la plaza central, siendo ahorcada por traidora?
El aire se volvió pesado.
—Aunque no lo sea.
Henry volvió a mirar por la ventana, como si nada.
Luego, lo observó fijamente.
—Dígame… ¿cuál de las dos opciones prefiere?
Cuando Henry se marchó, sus palabras seguían resonando en la mente de Vicente.
Siempre había creído que Raphael era la mejor opción para Sofía. Se conocían desde niños, y él la aceptaba tal como era.
Pero si lo que Henry decía era cierto…
No podía permitir que su hija terminara en la horca.
Sin embargo, también conocía a su sobrino. Era un hombre despiadado, sin compasión, y detestaba el matrimonio. Para él, era una cadena que solo se rompía con la muerte.
Vicente cerró los ojos.
No sabía cuál era la decisión correcta.
¿Entregar a su hija a una familia posiblemente traidora…
o al hombre más frío y peligroso del reino?
La pregunta seguía atormentándolo.
¿Cuál de las dos opciones elegiría?
Porque, eligiera lo que eligiera…
Sentía que estaba enviando a su hija directo al matadero.