CAPÍTULO 2
Otra marca en el calendario
La semana pasó más lenta de lo usual.
Quizás por el hecho de que todos parecían estar esperando al segundo de los alumnos de intercambio, que por problemas de papeleó no había llegado.
O quizás porque según los cálculos de Ali, aún restaban 136 días y dos horas para terminar el año escolar.
Cada mañana, ni bien llegaba a clase, Ali tomaba un marcador negro y tachaba el día anterior en su calendario. Lo hacía con la solemnidad de un prisionero que marca los días que le faltan para ser liberado.
Tsssh.
Una línea más.
Un día menos. Suspiró apoyando la frente en el vidrio de la ventana.
Afuera, unos pajarillos revoloteaban de un lado al otro alegres y despreocupados.
-Qué suerte tienen… -pensó.-
Van y vienen sin horarios, sin tareas… sin el peso de tener que preocuparse por las mismas cosas que nosotros…
Su pequeño momento contemplativo se quebró cuando un estallido de risas que invadió el aula.
Ali no se molestó en mirar, sabía perfectamente de quienes se trataba: Anna y Luna, las dos chicas más populares del grado… y probablemente de la escuela.
—¡Es un príncipe! —exclamó Anna, agitando el teléfono como si sostuviera un trofeo luminoso.
—¡Déjame ver! —chilló Luna, arrebatándole el celular. Apenas miró la pantalla, su sonrisa se estiró hasta casi rozar las mejillas—. ¡Ay, no… no, Anna, es perfecto!. ¡Míralo!
—¿Cómo conseguiste sus redes? —preguntó otra chica acercándose rápidamente a ellas, como una polilla atraída por la luz.
—Tengo mis contactos —respondió Anna con una sonrisa que destilaba triunfo y falta de modestia.
Las tres se instalaron en el escritorio contiguo al de Ali, y comenzaron a cuchichear y reirse como si no hubiese mañana.
Ali pretendió no verlas tomando su libro de biología mientras esperaba a que llegara el profesor. Se concentró en memorizar conceptos… sin el menor de los éxitos.
Tal vez fuera por el tono chillón de las chicas, o tal vez por la curiosidad de ver la foto de ese nuevo príncipe que parecía tener decenas de cenicientas esperándolo.
-Solo un vistazo rápido- se dijo, erguiendo la cabeza para intentar ver la foto.
-Otro más.
Pero siempre que intentaba hacerlo sin llamar la atención, parecía como si Anna girase la pantalla a propósito, impidiendo que viese aunque fuera la sombra de ese muchacho.
El aula entera parecía cargada con una electricidad extraña.
Un chico al que nadie conocía, parecía caerle bien a todos.
Incluso los muchachos que deberían estar celosos al ver a las chicas babeándose por él,estaban contentos porque se habían enterado que era buen deportista, y lo querían en el equipo escolar de futbol:
-Dicen que es el mejor jugador de fútbol que hay,algo así como si Neymar y Messi tuvieran un hijo.
-Dicen que es muy alto.
-Dicen que tiene mucho dinero.
-Dicen que es un genio pero para nada engreído.
Ali respiró hondo y volvió a su libro.
-136 días y una hora 57 minutos… se dijo intentando recobrar la calma.
Pasó la página del libro como quien mira una revista de moda y solo presta atención a los atuendos que aparecen en las fotos.
Sin embargo, no podía evitar su fastidio al ver que todos parecían hipnotizados por un chico que seguramente los iba a terminar defraudando. Todos tarde o temprano terminan defraudándonos- Pensó
Ali rodó los ojos y volvió su atención a la ventana.
El cielo se había cubierto y los pajarillos ya no estaban a la vista.
-Este va a ser un día largo- se dijo mientras a su alrededor sus compañeros de clase jugaban, se tomaban selfies, y se contaban sus problemas como si fuera lo más natural del mundo.
Seguramente lo era, para todos menos para ella que no podía evitar mirar con asombro y un dejo de envidia.
Se sentía como una piedra en el fondo de un acuario lleno de criaturas de los más bellos colores y formas.
-Desearía... poder alejarme… - dijo en un tono casi imperceptible para el oído humano.
-¿Hablando sola?- preguntó Julia golpeando levemente su escritorio para llamar su atención.
-No, no.- respondió Ali un tanto sobresaltada por la invasión.
-Estamos organizando una sorpresa para Oscar- anunció con tono solemne, pero al ver que Ali ni siquiera parpadeaba, aclaró: el chico que llega el lunes.
-Ah- exclamó Ali.
-Estoy recolectando dinero para comprarle un regalo de bienvenida.
-¿Regalo de bienvenida? Eso es nuevo- dijo Ali mirándola fijo.
Incómoda, Julia asintió con la cabeza para luego continuar… Lo que puedas... será bienvenido- dijo con una sonrisa forzada.
Suspirando y con cara de fastidio Ali sacó su monedero y le dió un billete de 20.
-Vaya gracias!-
-Julia-
-S..si- tartamudeó sorprendida de que Ali si quiera supiese su nombre.
-Si hacen una tarjeta, no quiero que pongan mi nombre.
-Pero…
-Dije que no quiero mi nombre- Interrumpió Ali con cara de pocos amigos.
-De acuerdo- exclamó Julia que dió unos pasos, y regresó con una nueva pregunta:
-¿Y que hay de salir luego de clase a las salas de juegos?, pensabamos invitarlo para conocernos mejor.
Ali la miró como si le hubiese preguntado si quería caminar sobre vidrio picado.
—No.
—Ah… bueno… — dijo Julia retrocediendo, incómoda. ¡Pero va a ser divertido!-
Ali volvió a abrir el libro.
—No me interesa.
Esta vez Julia no insistió y se fue directo con las otras chicas que se rieron bajito.
—¿Qué esperabas? —susurró Anna—. Si la hubieses invitado a un cementerio seguro hubiese aceptado.
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Editado: 13.02.2026