CAPÍTULO 3
El príncipe de Holly Valley
El resto de la semana pasó dolorosamente lenta. Parecía como si todo el mundo se hubiese puesto de acuerdo para perder el tiempo.
De lo único que se hablaba era del chico que llegaría a su clase, cómo era, de dónde venía, por qué había decidido transferirse a esta altura del año… todo.
Algo a lo que hasta los profesores se habían prestado con gusto, compartiendo los datos que tenían disponibles.
-¿Acaso todo el mundo se volvió loco?- murmuró Ali exasperada luego de que el señor Bruck, profesor de matemáticas conocido por su severidad, se prestara a seguir con con toda esa payasada.
-Este muchachito nuevo, fue el ganador de las olimpiádas de matemática el año pasado…. Y del anterior. Dijo el profesor Bruck luego de una pausa intencional para crear suspenso.
Todos se miraron entre si y quedaron boquiabiertos, al parecer el nuevo además de lindo y excelente deportista, también era un genio de la matemática.
Justo cuando parecía que solo faltaba que cada uno se tatuase el nombre del nuevo en la frente, el timbre sonó, y pareció romper el hechizo que tenía a casi todo el mundo embobecido.
Ali se apresuró a tomar sus cosas, pero para su horror, percibió que nadie se movía de su lugar sino que continuaban hablando con el profesor como si nada.
-Maldita sea- pensó volviendo a sentarse para no llamar la atención. Apoyó los codos sobre el pupitre evidentemente fastidiada mientras el profesor seguía repitiendo datos del muchacho.
Más parecía una estrella de pop que otro adolescente más.
A su alrededor, las chicas comentaban todo con emoción exagerada.
—Dicen que viene del norte, ¿no? —preguntó Luna, acomodándose el cabello con dramatismo—. De una ciudad súper fría, llena de montañas.
—Sí, sí —respondió Anna—. Pero no te hagas ilusiones, yo lo vi primero.
Con una mezcla de fastidio y resignación, Ali exclamó:
“Debe ser agotador ser tan increíble. Pobrecito.”
De todas formas, nadie la escuchó. Las risas y comentarios continuaron.
—Lo cierto —añadió el profesor— es que es un estudiante muy destacado. El director dijo que será un gran aporte para Holly Valley.
Ali entrecerró los ojos.
“Todo el mundo está perdió la cabeza” exclamó Ali fastidiada.
El timbre había sonado hacía un minuto, pero nadie parecía dispuesto a dejar el aula. Seguían rodeando al profesor con preguntas, como si el nuevo muchacho fuera una celebridad internacional.
Ali volvió a mirar el reloj, frustrada.
Finalmente, Bruck levantó las manos.
—Muy bien, muy bien. Pueden irse. No hace falta que me sigan bombardeando con preguntas. Ya lo conocerán el lunes.
Eso pareció desbloquear al curso entero. Todos se levantaron de golpe y comenzaron a salir, comentando teorías, rumores y suposiciones ridículas.
Ali tomó su mochila y se dirigió hacia la puerta sin apuro, deseando solo que el ruido se desvaneciera.
Mientras avanzaba por el pasillo, escuchó de fondo:
—¡Va a ser el chico más popular de Holly Valley en cuanto llegue!
—¡Seguro! ¡No hay competencia!
Ali respiró hondo y giró hacia la escalera.
“Si ese chico no llega en córcel blanco buscando a su princesa, más de una va a llorar” se dijo.
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bullying, romance adolescente, secundaria y cambios de personalidad
Editado: 13.02.2026