La reina del hielo
Los días tachados en el calendario comenzaron a aumentar y por alguna razón, todo parecía estar en paz.
Oscar se había convertido en el chico más popular de Holly Valley y Anna, Luna y otras chicas no paraban de seguirlo por toda la escuela.
De hecho, los chicos Habían inaugurado una nueva tradición: ir a la sala de juegos una vez por semana. Los viernes después de clase, todos iban a la sala de juegos a divertirse
-¿Ella no viene? Preguntó Oscar señalándola sin el menor de los recaudos.
-Olvídalo dijo uno Kay, uno de los chicos. Ella nunca se une a nada, del secundario a casa, de casa al secundario.
-Iré a hablar con ella.
-No lo hagas, Anna se va a poner furiosa y probablemente si te acercas a ese árbol, la reina del hielo te pegue su frialdad.
-Bah, exclamó Oscar con una sonrisa.
-Es verdad, te vas a convertir en una sombra como ella. Dijo otro de los muchachos.
Ali pretendía no escuchar lo que estaban hablando, pero era casi imposible, no solo eran tan como un elefante rosa sino que además eran ruidosos.
Pero antes de que pudiera levantarse para irse, Oscar se acercó a toda velocidad pretendiendo alcanzar su pelota.
-Hola. Le dijo con una sonrisa.
Ali lo miró sin decir nada.
-Creo que comenzamos con el pie izquierdo… No se si sabes pero nos estamos reuniendo todos los viernes en el salón del viejo Pedro y…
Alí puso sus ojos en blanco. Por supuesto que sabía que se estaban reuniendo, la diferencia era que nadie cometía el error de preguntarle dos veces.
-Y estás interrumpiendo mi lectura- dijo antes de que él pudiera terminar la oración.
-Lo siento, es que quería saber si quieres venir con nosotros.
-No- respondió ella sin parpadear.
Desconcertado Oscar se la quedó viendo sin decir nada por unos segundos…
-¿Por qué no?- preguntó finalmente
Cuando le preguntó eso, Ali quedó igual de desconcertada que él con su respuesta inicial.
-Tengo cosas más importantes que hacer que perder el tiempo- Exclamó enojada.
-Oscar ven- gritó Anna que pronto se acercó para tomarlo del brazo y alejarlo lo más rápido posible de Ali.
-La reina del hielo te supercongeló hermano! Dijo Kay riendo al verlo llegar del brazo de Anna que rápidamente lo había arrastrado hacia un lugar seguro, o sea, lejos de Ali.
-Seguramente tiene algún problema- dijo Oscar un tanto preocupado.
-Mental- interrumpió Anna haciendo que el resto riése.
-Nunca conocí a nadie tan antipático- confesó Oscar apenado.
-Es que tu eres muy bueno! A la gente como ella es mejor mantenerla alejada.
-Se lo advertimos pero la reina del hielo toma los corazones, los congela y luego hace un raspado de hielo y se los come. Dijo uno de los mucachos suspirando.
Esa confesión dejó a Anna sintiéndose sumamente incómoda.
Durante el resto de la semana Anna no paró de mirar a Ali de reojo con un dejo de inseguridad.
La idea de que Anna, la chica más linda y popular pudiera sentirse insegura solo por el hecho de que Oscar hubiese intercambiado dos palabras con ella, parecía imposible, pero así era.
Ali sentía una especie de satisfacción con todo ese asunto, era como tener un superpoder oculto listo para salir en cualquier momento.
De todas formas, eso había sido lo que le había provocado problemas en su escuela anterior, por lo que ese poder, iba a permanecer justo donde estaba, en su interior, completamente dormido.
Estaba haciendo lo correcto, y mientras siguiera por ese camino, nada malo podría pasarle.
Ali estaba más convencida que nunca de que su actitud era la correcta.
Ese viernes, el señor Mathewson, profesor de Literatura les anunció que habría una competencia nacional de ensayos,pero que solo podían mandar dos, por lo que la competencia primero comenzaría dentro de la escuela y luego, a nivel nacional.
El ganador tendría su ensayo publicado en uno de los períodicos más importantes, y recibiría además, un vale por $1000 para comprar libros.
Finalmente una oportunidad para demostrar mi talento se dijo Ali con una sonrisa de oreja a oreja.
Cuando el señor Mathewson preguntó quiénes querían inscribirse, Ali fue la primera en levantar la mano, pero para su sorpresa todos comenzaron a levantar la mano.
¿Cómo es posible si…? Oscar murmuró entre dientes. Él había levantado la mano casi al mismo tiempo que ella y pronto todos comenzaron a unírseles.
Todo quedó en evidencia cuando el profesor lo felicitó por ser un ejemplo a seguir para sus compañeros.
A Ali le hervía la sangre pero no tenía dudas de que ganaría… ¿ o sí?… No, para nada- pensó enojada.
-Que se presenten todos los que quieran que mientras ellos juegan, yo estaré escribiendo el mejor ensayo de la escuela, y con un poco de suerte, el mejor del país.- Se dijo con una sonrisa, tomando rápidamente sus cosas ni bien tocó el timbre, dispuesta a irse a escribir como si no hubiese mañana.
#5650 en Novela romántica
#1385 en Novela contemporánea
bullying, romance adolescente, secundaria y cambios de personalidad
Editado: 06.03.2026