El reencuentro
Lisa Parker condujo por unos minutos y Ali reconoció al instante hacia donde estaban yendo: el shopping.
-¿Vas a llevarnos al shopping?
-Sí
-No voy a entrar a ese lugar. Dijo Ali sintiéndose traicionada.
-¿Por qué no?
-Por que el pet shop donde trabaja ese engreído está en el shopping.
-Podríamos comprar algunas cosas para Freddy y aprovechas para disculparte con él.
-¿Por qué habría de disculparme si no hice nada?
-Entonces no hay motivo para esconderse.
-¿Vamos a comprarle un juguete a Freddy?
-Y tu podrás escogerlo hijito lindo.
-Yuppi. Gritó el niño feliz sacándole la lengua a Ali.
Pronto los tres llegaron al shopping pero Ali se negó a entrar al pet shop.
-Niña, si no entras con tu hermano y conmigo comenzaré a darte besitos y a gritas osita bebita de mamá para que todo el mundo pueda oírme.
-¡No!
-Osita bebita.
-¡Madre basta!
-Vamos. Dijo su madre con una sonrisa de oreja a oreja.
Ali intentó mantenerse oculta en un rincón pero estando vestida de negro de pies a cabeza, era sumamente notoria para todos los los que pasaban por la tienda.
Pronto su madre se saludó con la madre de Oscar y comenzaron a charlar como de costumbre.
-Traje a Ali para que se disculpe con Oscar. Dijo apretándole el brazo.
-No voy a hacerlo. Gruñó Ali en voz baja
-No tiene por qué disculparse conmigo señora Parker. Dijo Oscar emergiendo del depósito de la tienda.
-Ali, creo que ibas a buscar algunas cosas para tu pulpo ¿no es así? Preguntó su madre dándole un codazo
-Hazlo, nosotros tres iremos a tomar helado. Dijo la madre de Oscar tomando de la mano al hermano de Ali.
En cuestion de segundos, Ali se encontró sola en la tienda con Oscar. Evidentemente ese había sido un plan de su madre para que se disculpase con él, pero no pensaba hacerlo. Se fue a un rincón y le dió la espalda.
-No tienes que disculparte conmigo, no le diré a tu mamá.
-Ya dijiste lo suficiente ¿no es así?
-¿A qué te refieres?
-A que todo el mundo se enteró de que no hice nada cuando fuiste a entrometerte donde nadie te llamó. Al ver que Oscar la miraba perplejo, Ali continuo: Nunca debes ponerte en medio de un bully y su víctima, es como querer rescatar un venado de las garras de un tigre.
-Yo no dije nada, fueron los otros muchachos quienes le contaron al director pero... ¿acaso estás defendiendo a esos… esos… delincuentes, después de haber sufrido bullying?
-Lo que estoy diciendo es que tarde o temprano debes aprender a defenderte para pasar de presa a predador.
-¿Entonces lo mejor es que nadie se meta, no es así? ¿Dejar que un pobre muchachito que podría ser tu hermanito menor sea golpeado salvajemente?
-Es la forma más eficaz para aprender a defenderse.
-¿Es por eso que no te quedaste en Pure Heart?
-No es por ser débil que no me quedé. Me fuí porque me convertí en predador.
-Eso es genial, convertirte en aquello que odias.
-Tu no lo entiendes...
-No. No lo entiendo. Cuando supe que sufriste bullying me dió lástima y…
-¡YO NO NECESITO TU LÁSTIMA! Gritó furiosa
-No la mereces. Creí que eras diferente.
-Pues yo creo que no deberías haber ganado la competencia por un estúpido ensayo sobre un juguete, y creo que esos bullies deberían haberte dado una paliza por idiota. Gritó Ali antes de salir corriendo.
Corrió hasta llegar a la parada de autobuses y se tomó uno sin mirar el destino. Lo único que quería era salir de ahí y ponerse a llorar.
¿Quién se creía ese chico para tratarla de esa manera? ¿cómo se atrevía a hablarle como si la conociera mejor que nadie? ¿para juzgarla? Se preguntó furiosa mientras las lágrimas nublaban su visión.
Quizás debía irse de ahí también, buscar un lugar donde no tuviera que lidiar con tontos de su misma edad que se creyeran lo más.
Pronto su celular comenzó a sonar, era su madre. Ali decidió castigarla y no atender la llamada, pero luego de unos minutos, le envió un mensaje para decirle que estaba bien,camino a casa.
La verdad era que no sabía ni qué bus se había tomado y ese tenía una ruta completamente diferente por lo que luego de una pequeña búsqueda en su teléfono, decidió bajarse y esperar otro autobus que la dejase remotamente cerca de su casa.
Las horas comenzaron a pasar y las llamadas a hacerse más insistentes. Ali dió gracias al cielo cuando vio que el autobus correcto se acercaba.
Le hizo una seña, se subió y horas después llegó a destino. Aún tuvo que caminar varias cuadras para poder llegar a casa, y sabía que al llegar, la esperaría una letanía de quejas por parte de sus padres.
-A mitad de camino se encontró con su padre que andaba buscándola con el auto.
-Sube inmediatamente. Le dijo con cara de pocos amigos, mientras llamaba a casa para tranquilizar a su esposa.
Ali subió sin decir nada, sin siquiera mirar a su padre, esperando gritos y reprimendas pero él no habló en todo el camino.
Al llegar a casa, su madre, hermano y abuelos estaban esperándola. Todos la abrazaron, felices de verla.
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bullying, romance adolescente, secundaria y cambios de personalidad
Editado: 06.03.2026