Sol de Medianoche

CAPÍTULO 17

La charla

Lo que más quería Ali era que todo volviera a la normalidad, y luego de tres sesiones, la psicóloga llamó a sus padres para informarles que Ali no estaba preparada.

Al principio, sus padres pensaron en buscar otro profesional pero sintieron que sería una nueva pérdida de tiempo y dinero por lo que luego de una charla con Ali, decidieron que no era el momento para que fuese al psicólogo.

Ella también decidió devolverle el tamagochi a Oscar antes de que se volviera una obsesión, por lo que una mañana lo dejó sobre su escritorio. Sin un aviso,sin una nota, sin interacción.

Al ver el tamagochi sobre su escritorio Oscar se sorprendió, inmediatamente miró el lugar de Ali, pero como de costumbre, ella estaba inmersa en un libro, sin prestar atención al mundo que la rodeaba.

Por un momento él dudó sobre si acercarse, pero pronto su idea se disipó. Con Ali, cualquier tipo de interacción parecia inútil.

Internamente ella esperaba que él se acercase, que le dijera alguna cosa, pero no lo hizo, guardó el tamagochi y siguió con su día como si ella no existiera.

Por un lado se sentía contenta de que las cosas estuvieran saliendo conforme a lo planeado. Pero por el otro, el que nunca mostraba, se sentía triste. Oscar había sido uno de los pocos en no darse por vencido con ella al primer rechazo.

-Ahora es oficial, ya nadie me habla. Se dijo tachando su nombre de una lista que tenía junto al calendario de días que faltaban para terminar las clases.

Su monólogo interno fue interrumpido por el profesor de Literatura que comenzó a hablar sobre los ensayos, algo que Ali creía, estaba totalmente olvidado.

-Ayer hablé con el director continúo el profesor, y me dijo que algunos de ustedes no quedaron conformes con el resultado, por eso decidí darles una nueva oportunidad.

-¿Pero qué pasará con los que ganamos? Preguntó Anna

-Puede haber espacio para un tercer ganador. Dijo el profesor

-Las bases decían que serían dos por clase no tres. Dijo Oscar sacando un papel donde estaba detallado el objeto del ensayo y los lineamientos de la competencia.

Mientras la clase comenzaba a convulsionarse, el orgullo de Ali, estaba por el piso.

-Ganadora por lástima es peor que ganadora por simpatía, pensó.

-¿Pero qué es lo que va a pasar exactamente? Preguntó otro de los muchachos.

-Chicos, cometí el error de presentar sus ensayos a otros alumnos y todo terminó en una competencia de popularidad y no de desempeño. Pero voy a asegurarme de que sean tres y no dos, ¿ok?

-¿Y quiénes fueron a quejarse? Preguntó Luna mirando a todo el mundo.

-Eso no importa. Dijo el profesor.

-Importa si. Volvió a intervenir Luna.

Furiosa al ver que todos comenzaban a mirarla, Ali intervino.

-Yo fuí llamada por el director pero no pedí una segunda oportunidad ni voy a participar en esto.

-Pero señalaste algo importante y voy a actuar en consecuencia.

-Profesor, iré a hablar con el director nuevamente. Yo jamás iría a quejarme por no ganar.

-Te creo. Dijo el profesor serio.

-Mentirosa, era lo que querías. Dijo Anna sin mirarla.

-Lo que quería era un secundario normal no uno donde escribir sobre tu crush y un juguete te hiciera merecedor del primer puesto. Pero como no estamos en un secundario normal, creo que de ahora en adelante traeré una muñeca y papel decorado para escribir cartas de amor en el recreo. Dijo Ali subiendo el tono de voz.

-Chicas, no peleen. Dijo el profesor.

-Todos estábamos bien hasta que ella llegó. Dijo Anna llorando

-El mundo estaba bien hasta que naciste y lo contaminaste con tu existencia. Dijo Ali con rabia.

-Ali, basta. Y tú también Anna.

-¿Por qué no puedes ser como el resto de nosotros? Preguntó Luna yendo a consolar a Anna que casi nunca era desafiada.

-Si quisiera ser una rubia tonta, al menos usaría un buen tinte que no me dejara el pelo como el de ustedes. Dijo Ali filosa como una espada.

-Yo soy rubia natural, berreo Anna

-Basta las tres. Sentenció el profesor con un grito que hizo que todos enmudecieran.

Algunos intentaban aguantar la risa señalando el cabello de Anna que tenía un dorado muy artificial como para ser natural.

Ni bien tocó la campana, Ali salió a toda prisa a hablar con el director. Allí tuvo que esperar para hablar con él, y cuando finalmente entró, el director la recibió con una sonrisa.

-¿Pensaste en lo que hablamos el otro día?

-No, es decir, no vine por eso.

-¿No?, bueno entonces dime que te trae a esta humilde oficina, dijo en tono de broma.

-El profesor de literatura parece creer que yo pedí que mi ensayo quedara en primer lugar y por eso está dispuesto a que volvamos a escribirlo. Le aseguré que no hice tal cosa y a pesar de que dijo que me cree, ahora todos en la clase creen que soy una especie de… de…

-¿Mala perdedora?

-De víbora, respondió Ali exalando.

-Oh. Hablaré con ellos.

-No, será peor, dijo apoyando la cabeza entre las manos.

-¿Sabes lo que creo que sería una buena idea?

-¿Unirme al equipo de fútbol?

-Iba a decir informarles a los demás que hablaste conmigo y que todo se trató de un malentendido, pero si te unieras al equipo… bueno digamos que eso sería la cereza del postre por que… tenemos un nuevo entrenador con poca experiencia y va a necesitar ayuda…




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