Sol de Medianoche

CAPÍTULO 24

La paciencia tiene un límite

Habían pasado unos días desde el incidente de los posteos, y el ambiente era el de una tensa calma.

Violetta evadía a Ali y viceversa. Cada una tenía un grupo de personas con las que se hablaba, y cada una tenía en claro que por el momento, la guerra había entrado en un impasse.

Pero todo cambió un viernes después de clase cuando Ali decidió ir al salón de juegos.

Era la primera vez que iba, y lo hizo gracias a la insistencia de Oscar que la apresuró para subirse a la moto con él e ir.

Al comienzó Ali le dijo que no, pero pronto llamó a su madre y le dijo que iría al salón de juegos porque era viernes, y no tenía tarea acumulada.

El lugar era mucho más espectacular de lo que Ali pensaba. Tenía luces de colores, bolas disco, y el griterío usual de los jóvenes que solo se atenuaba por el titineo de las máquinas.

-WOW. Gritó Ali sin saber exactamente qué ver primero.

-Te dije que te iba a gustar, ven, voy a mostrarte mi juego favorito. Exclamó Oscar, llevándola al Manic Dance Machine, donde el objetivo era moverse al ritmo de los avatars que aparecían en pantalla.

-¿Manic Dance Manchine?

-Sí, ven, vamos a bailar. Propuso Oscar tomándola del brazo.

-Ahí dice Anna. Dijo Ali señalando la pantalla.

-No importa, agregamos otro jugador.

Y en cuestión de segundos, Ali apareció como jugadora desafiante, y comenzó a bailar al lado de Oscar, sin mucha noción de qué hacer.

A medida, que los niveles iban avanzando, Ali se iba sintiendo más confianza y feliz. No recordaba cuándo había sido la última vez que se había divertido tanto.

Rápidamente, los otros chicos comenzaron a agolparse alrededor de ellos, celular en mano, filmándolos.

Viendo esto, Oscar enlenteció un poco sus movimientos, y Ali terminó ganándole. Ella estaba fascinada, nunca antes había jugado a eso, y de pronto, parecía ser la campeona.

-La estas dejando ganar a propósito. Gritó Anna furiosa.

-Eso no es cierto. Gritó Ali.

-¿A no? ¿te animas a competir conmigo? Preguntó Anna, haciendo que todos comenzaran a silbar.

-Claro que sí. Dijo Ali recogiéndose el cabello.

Ambas comenzaron a bailar, y si bien Ali estaba nerviosa, no dejó que el miedo la dominara.

Comenzó a bailar con una concentración que nunca antes había tenido, incluso cuando podía escuchar a Violeta gritando el nombre de Anna, y luego el de ella, pensando que eso le daría mala suerte.

Sin embargo, todo lo que Violeta hacía, parecía no estar dando resultado porque Ali estaba por delante de Anna que estaba al borde de perder su puesto en el Manic Dance Machine.

Fue en ese momento, que Violeta decidió hacer algo que siempre hacía, jugar sucio. Se puso a beber un refresco gigante al lado de Ali, y lo derramó en los pies de Ali, que no solo la hicieron trastabillar, sino caer y deslizarse por el suelo hasta golpear un muchacho que llevaba una bandeja con slushies, que se derramaron sobre ella.

Todos comenzaron a reír y a filmarla. Con una mezcla de humillación y lágrimas, Ali corrió hacia el baño de mujeres.

Allí entre lágrimas, marcó en la agenda del celular, el número de su madre, y una persona de la sala de juegos, la hizo salir por una puerta trasera.

Estaba empapada, y la blusa de su uniforme, originalmente blanca, ahora tenía una mezcla de colores que se asemejaban a un batik.

-Siempre hay alguien mal intencionado, pero no te preocupes, mañana nadie se acordará de esto. Dijo su madre.

-No es alguien mal intencionado. Es esa bruja de Violetta a la que transfirieron a Holly Valley. Dijo Ali entre lágrimas.




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