Sol Y Luna

C13: La Noche De La Verdadera Dualidad

La noche había caído sobre la ciudad, y la librería-café "El Refugio de las Palabras" se preparaba para cerrar. Leo y Valeria, como cada noche, realizaban el ritual de apagado de luces, guardado de libros y limpieza de las mesas. La atmósfera, usualmente serena al final del día, estaba cargada de una tensión sutil, alimentada por la inquietud que la visita de Elías había dejado en ambos.

Justo cuando Leo estaba asegurando la puerta principal, dos figuras emergieron de las sombras de un callejón cercano. Eran hombres de complexión robusta, con rostros impasibles y movimientos calculados. Antes de que Leo o Valeria pudieran reaccionar, fueron inmovilizados con una fuerza sorprendente. Un paño con un olor dulzón fue presionado contra sus narices, y el mundo de Leo y Valeria se desvaneció en la oscuridad.

Despertaron en un lugar desconocido. Las paredes eran frías y metálicas, y la única luz provenía de un foco incandescente en el techo. Estaban atados a sillas metálicas, pero sorprendentemente, no sentían dolor, solo una profunda desorientación y el eco de la preocupación mutua.

—Leo, ¿estás bien? —susurró Valeria, su voz temblorosa pero firme.

—Sí, Val. ¿Y tú? —respondió él, intentando mover sus manos, sintiendo la rigidez de las ataduras.

La puerta se abrió con un chirrido metálico, y uno de los hombres que los había secuestrado entró. Detrás de él, apareció Elías, su sonrisa enigmática ahora teñida de una frialdad calculada.

—Bienvenidos a su primera lección —dijo Elías, su voz resonando en el reducido espacio—. Han demostrado ser más receptivos de lo que esperábamos.

—¿Lección? ¿De qué habla? —preguntó Leo, su voz cargada de indignación.

—De su verdadera naturaleza, Leo. De su linaje. De por qué son especiales. Ustedes pertenecen a una antigua hermandad, una que ha existido en las sombras durante siglos. Son portadores de una dualidad inherente, una conexión con fuerzas primordiales que les otorgan dones únicos.

Elías comenzó a explicarles. Les habló de "Los Guardianes de la Sincronía", una organización secreta dedicada a mantener el equilibrio en el mundo, a protegerlo de las fuerzas del caos y la discordia. Les reveló que la "chispa" que sentían, la profunda conexión que los unía, era una manifestación amplificada de esta dualidad ancestral.

—Hay dos facciones principales dentro de nuestra hermandad —continuó Elías, paseando frente a ellos—. Los que buscan la armonía y el equilibrio, y los que buscan el poder y el control a través de la desestabilización. Nosotros somos de los primeros. Ellos… —hizo un gesto hacia los hombres que los custodiaban— …son de los segundos. Los que los secuestraron. Buscan reclutar a aquellos con potencial para sus propios fines oscuros.

Valeria, con su mente analítica, comenzó a conectar los puntos. Las extrañas coincidencias, las intuiciones agudas, la forma en que a veces parecían anticipar los pensamientos del otro… todo cobraba un nuevo y vertiginoso sentido.

—Entonces… ¿nuestra librería-café, nuestro amor, todo esto… es una forma de… de manifestación de nuestro poder? —preguntó Valeria, su voz llena de asombro.

—Exactamente —confirmó Elías—. Han creado un santuario de paz y conocimiento. Un lugar donde su dualidad se expresa de forma constructiva. Pero su singularidad los ha hecho visibles para ambos bandos.

De repente, las luces del exterior parpadearon violentamente. Se escucharon ruidos de lucha, gritos ahogados y la resonancia de un poder que no podían comprender. La puerta se abrió de golpe, y esta vez, quienes entraron no eran amenazantes. Eran un hombre y una mujer de aspecto sereno pero con una energía palpable que irradiaba calma y fuerza.

—Leo, Valeria, están a salvo —dijo la mujer, su voz era melodiosa y tranquilizadora. Se acercó a ellos y, con un gesto suave de sus manos, las ataduras se desprendieron como si fueran hilos de seda.

El hombre, con una mirada cálida, añadió: —Soy Kael, y ella es Lyra. Somos como Elías. Guardianes. Hemos venido a sacarlos de aquí.

Elías, con una sonrisa de resignación, asintió. —Ellos son de la facción que les mencioné. Han venido a rescatarlos.

En las siguientes horas, mientras se alejaban rápidamente del lugar, Kael y Lyra les explicaron todo con detalle. Les hablaron de la historia milenaria de los Guardianes, de cómo su linaje se remontaba a los albores de la civilización, y de cómo la dualidad que compartían era una herramienta poderosa para el equilibrio universal. Les explicaron que su misión era proteger el mundo de aquellos que buscaban explotar estas energías para su propio beneficio.

—El secuestro fue un intento de reclutamiento forzado —explicó Kael—. Querían usar su conexión para sus propios fines. Pero nosotros estábamos vigilando.

Lyra tomó la mano de Valeria. —Ahora que saben quiénes son, su camino se vuelve más claro, pero también más peligroso. El mundo de las sombras los ha descubierto.

Leo y Valeria se miraron, sus ojos reflejando el torbellino de emociones: miedo, asombro, una profunda sensación de pertenencia y una nueva y abrumadora responsabilidad. Su vida "normal" se había desmoronado para dar paso a una realidad mucho más vasta y compleja. Ya no eran solo Leo y Valeria, libreros y amantes; eran portadores de un legado, y el destino de algo mucho mayor estaba, en parte, en sus manos.




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