Capítulo 6
Jazmine
Rose y Haylie se mueven de aquí para allá con las ropas que Alinna ha confeccionado para ellas especialmente para las fotos de nuestra página web. Están tan emocionadas que no se pueden quedar tranquilas. Es inquietante verlas, despiertan mi ansiedad con tanto ajetreo.
—Las adolescentes y su energía interminable —suspira Jordan, sentada a mi lado, mirando a las chicas con anhelo—. Me gustaría tener esa cantidad de energía, yo solo quiero dormir todo el día.
Nada nuevo, desde que está embarazada el 80% de su persona se ha vuelto puro cansancio, el otro 20% es hormonas alborotadas.
—A mí me gustaría que se sentaran por un minuto, su ir y venir me tiene de los nervios.
—A ti todo te pone de los nervios —ríe Jordan, justo antes de bostezar—. ¿Te molestaría si me voy antes? Estar hasta tarde en el hospital tomó todas mis fuerzas.
La miro alarmada.
—Dijiste que Kurt vendría a ayudarnos a desempacar las cajas de telas —le recuerdo—. Alinna no puede quedarse y las chicas irán al cine con sus amigas luego.
Jordan pone cara de pesar, desinflándose.
—Lo olvidé, lo siento. —Me da una sonrisa que no hace nada para tranquilizarme—. Le diré a Kurt que venga de todos modos, él no tendrá problemas.
Suelto un suspiro y asiento.
—Bien, dile que venga, aunque sería extraño estar con él sin que estés presente.
Jordan bufa.
—No seas tonta, no tendrá ningún problema con ello.
—Bien, como sea, llámalo.
Me levanto, yendo hacia las chicas. Ya se han tomado las fotos y ellas, incluyendo a Alinna, están rodeando al fotógrafo, mirando las fotos. Nos hicimos un par de tomas juntas las tres al inicio de esta locura y luego fue mi turno, quería salir de todo esto rápido. Ellas, encantadas, acapararon la atención del fotógrafo y de Alinna, que hizo de estilista, maquillándonos. Le dije que podía maquillarme por mí misma, pero ella no me dejó. Eso sí, me cambié a mi ropa normal y me quité el maquillaje apenas terminaron conmigo, llevar todo esas ropas y ser el centro de atención no es lo mío en este instante. Mamá estaría feliz de que fuese así, y precisamente por ello, yo lo odio. Todo lo que a mamá la haría feliz, automáticamente pasa a ser de las cosas que me desagradan.
Inmaduro de mi parte, pero tengo mis razones.
—¡Oh, Jaz, mira! —chilla Rose al notar que me he acercado—. Las tuyas son las mejores, me encantan, debiste hacer la sesión tú sola. No nos necesitabas a Hay y a mí.
Pongo los ojos en blanco, pero las expresiones de todos, incluso la del fotógrafo, me dicen que mi hermana dice en voz alta lo que piensan dos demás.
—Rose tiene razón, no nos necesitabas —concuerda Haylie, sonriéndome—. Pero no te puedes llevar todo el crédito.
Pongo una mano en su hombro, apretando ligeramente.
—Me alaban demasiado, no es para tanto. —Me asomo sobre el hombro del fotógrafo, captando la imagen de nosotras tres juntas—. Yo opino que ustedes se ven mejor que yo.
—Mírenla, tratando de quitarse la atención de encima cuando es imposible. —Alinna sonríe con falsa ternura, provocando que las chicas rían y yo suelte un suspiro—. Acepta que tienes el cuerpo de una modelo.
Esta conversación es estúpida, no tengo por qué continuarla.
—Rose, Haylie, deberían ir a cambiarse, ya casi es hora de que se vayan.
Rose se endereza, asintiendo.
—Por supuesto, mamá —dice para molestarme, y lo logra.
—Rose —mascullo.
—Lo siento, pero me gusta ver tu cara cuando te llamo así.
Se va, seguida de Haylie.
Alinna y el fotógrafo siguen mirando las fotos hasta que eligen las que van a usarse y él promete enviarlas esta misma noche a mi correo. Le agradezco, distraída por todo el trabajo que me falta por hacer. Jordan elige ese momento para anunciar que se va y Alinna y las chicas lo hacen poco después.
Me quedo sola en la tienda, ya el reloj pasa las 9 pm y estoy cansada. Quiero irme a mi casa y llenar la bañera, pero tengo que desempacar esas telas y ponerlas en su lugar.
¿Kurt vendrá o Jordan me mintió?
Antes de irse, me avisó que ya había hablado con él y que estaría aquí pronto, pero los minutos pasan y no llega.
Bueno, Jaz, este es un trabajo que puedes hacer sola. No eres una debilucha que necesita de la ayuda de un hombre.
Manos a la obra.
Las cajas se encuentran todas desperdigadas en la trastienda, sin ningún orden, y juro que podría estar empezando a desarrollar TOC, porque este desorden me encrespa. Muevo las cajas hacia la pared trasera y empiezo a clasificar las telas por colores y tipos, llevo tan solo 10 minutos en ello cuando la campanilla de la entrada suena, anunciando que alguien entró. Me levanto de inmediato, yendo a ver si se trata de Kurt, dejé la puerta cerrada y sólo pudo haber entrado con la llave de repuesto que le dio Jordan hace tiempo.