Capítulo 7
Alex
—Mira esta reunión como la terminación de la celebración de tu cumpleaños.
Miro a Kurt por unos segundos largos hasta que rompo a reír.
—No busques explicación para la reunión de hoy, si quieren armar una fiesta, que no sea a mi costa.
Mi amigo rueda los ojos.
—Acepta la celebración de buena gana —ordena en tono exigente—. Además, también podemos agregar que Bianca haya nacido el mismo día que tú.
Me apoyo de un costado en la pared mientras en la otra mano balanceo mi cerveza.
—¿No se te hace raro llamar a la niña por ese nombre?
Kurt se lo piensa, su vista perdiéndose en el infinito. Permanece callado por unos segundos hasta que frunce los labios al tiempo que niega.
—No, el nombre le queda bien.
—Solo espero que no sea tan terca como lo fue su tocaya.
Kurt niega, su expresión relajada.
—Creo que deberías temerle más a que se parezca mucho a su madre.
Hago una mueca.
—En eso tienes razón.
Una risa estruendosa se escucha desde la sala de estar, causando que Kurt y yo detengamos nuestra conversación y miremos en esa dirección. Se trata de Willow, por supuesto, que está rodeada de Rose y Haylie.
—¿Por qué la hermana de tu amor eterno está aquí y ella no? —cuestiona Kurt. Le lanzo una mirada de pocos amigos y él me sonríe con inocencia.
—Rose llegó con Haylie —le informo, regresando la vista a las chicas. Cara está sentada a un costado, observando todo con una sonrisa en sus labios, pero sin entrometerse.
Esa chica tiene que poner más ahínco en la socialización, casi no habla con nadie de la sala que no sea Julio, Mary, Lucy, Adam o Willow, y a veces Blake. Ni siquiera hace el intento de hablar con Jordan, que es un pan de Dios y no la trataría mal ni aunque no la soportara.
—¿Es mi idea mía o Cara es cada vez más introvertida? —comenta Kurt, dándole voz a mis pensamientos.
—No es idea tuya —coincido—. Le he dicho muchas veces que tiene que integrarse al grupo si no quiere sentirse excluida, pero le echa la culpa de todo a que los demás quieren que yo vuelva con Jazmine.
Kurt resopla.
—Eso es una estupidez, nadie está intentando que tú y la rubia vuelvan a estar juntos.
—Ya sabes cómo es de paranoica.
Kurt pone una mano en mi hombro, yo lo miro.
—Eso me recuerda a una paranoica en particular. —No hace falta que diga el nombre, la única paranoica en la vida de Kurt ha sido Bianca, y no me refiero a la niña—. Espero que Cara no acabe como ella.
Se me vienen un par de respuestas sarcásticas a la cabeza, pero no lo digo porque mi amigo se enojaría conmigo.
—Antes que eso ocurra prefiero terminar todo con ella.
—¿Con quién piensas terminar? —Kurt y yo nos giramos hacia la voz de Cam, que viene desde el vestíbulo, seguido de Jazmine y ‒¡sorpresa!‒ su estúpido novio.
—No te preocupes, cariño, no es contigo —digo condescendiente, pasando un brazo por sus hombros, estrechándolo en un medio abrazo.
—Uuf. —Se pasa una mano por la frente, limpiando un sudor inexistente en señal de alivio—. Me habías preocupado.
—Es más probable que te divorcies de Blake antes de que tú y yo terminemos.
Me sonríe con diversión.
—Me dejas más tranquilo, cariño. —Se zafa de mi abrazo y se gira hacia Jazmine y su novio, que se han mantenido en silencio durante todo el intercambio con Cam—. Chicos, ¿recuerdan a Keith?
—Por supuesto. —Me adelanto, extendiendo una mano hacia el tonto novio de Jazmine. Él estrecha mi mano con un agarre fuerte al tiempo que asiente en forma de saludo—. Un gusto verte de nuevo, amigo.
Escucho a Kurt reprimir una risa detrás de mí y tengo ganas de golpearlo. ¿Quiere dejar en evidencia mi falsedad ante este tipo?
—El gusto es mío.
Kurt pasa a mi lado, saludando al hombre, su cara surcada con una sonrisa muy poco propia de él.
—Qué bueno verte de nuevo, Keith, creí que te habíamos asustado y por eso no te habías juntado con nosotros de nuevo.
—No, amigo —se apresura a negar el tipo, y suena tan falso que hasta Cam lo nota—. Trabajo, ya sabes.
Sí, claro, trabajo. Estoy seguro que no tiene nada que ver con somos parte de la prole y no de la élite, como él y Jazmine. Bueno, Cam y Jordan también son de la élite, pero no son pretenciosos.
—Lo que importa es que ya estás aquí —media Cam, mirando a Jaz con lo que solo se puede definir como un “¡Estás loca!”, y no puedo estar más de acuerdo—. ¿Quieres una cerveza?
—No, agua está bien, y no te preocupes, Jaz puede ir por ella.
Alzo una ceja, mirando del tipo a Jazmine.