Sólo Nosotros

Capítulo 14

Capítulo 14

Jazmine

 

Voy a pedirle a los de la furgoneta que los dejen en sus casas.

Es frustrante escuchar al hermano de Alex hablar con él y no entender lo que dice, algo que ha pasado durante todo el día. Y no solo con el hermano de Alex, también con el resto.

Sé que algunos no hablan inglés y que si no hablan conmigo no es porque no quieran, pero me hace sentir fuera de lugar. Gracias a Paola y su hermana, así como el hermano de Alex, no me he sentido del todo mal.

Ojalá las chicas no se hubiesen ido a esa partida de paintball.

No hace falta, Jaz y yo tomaremos un taxi.

Lo único que entiendo de la respuesta de Alex es el diminutivo de mi nombre y la palabra “taxi”.

Andrés, el hermano de Alex, alza una ceja y abre la boca, pero no alcanza a decir nada porque Alex lo golpea en el brazo.

¡Epa! —grita Andrés, riendo—. Bájale dos a tu agresividad.

—Vete, ya no aguanto tu presencia un minuto más.

Lindo que lo que diga en inglés sea la despedida menos afectiva entre hermanos que he visto. Obviando las de mi madre y mi tía Karen, por supuesto, esas despedidas pueden congelar el infierno o incendiar la mitad de la ciudad, depende del estado de ánimo de cada una.

Andrés suelta una carcajada antes de acercarse a mí y tomar mi mano.

—Fue genial pasar el día contigo, Jazmine —dice, y me sorprende el grado de sinceridad en su voz—, espero que sigas alrededor.

No soy tonta, sé a lo que se refiere; espera que las cosas entre Alex y yo pase a algo más que amigos.

Imposible.

—Ya veremos —es mi respuesta, junto a una sonrisa.

—Eso me basta. —Suelta mi mano y palmea el hombro de su hermano—. Nos vemos, Ale.

Se aleja, yendo hacia su novia. Ella y Migbelis ya se despidieron de mí hace un minuto, solo quedó el hermano de Alex, insistiendo en que fuéramos con ellos en las furgonetas. No quiero sonar quisquillosa, pero no aguanto esos asientos un minuto más, prefiero tomar un taxi que me deje directamente en casa.

Paola sacude la mano en mi dirección y yo le devuelvo el gesto antes de que suban a las camionetas y partan.

—Bueno —suspira Alex—, vamos.

Tomamos un taxi en el estacionamiento del muelle y le doy mi dirección. Alex avisa que serán dos paradas y el conductor da el visto bueno para luego salir del lugar.

Un mensaje me llega y veo en la pantalla bloqueada que se trata de Rose. La conversación suya que leí la otra noche llega a mi mente y la pesadez regresa. No había pensado en ello en todo el día, pero ahora que la calma llega y no hay conversaciones distractoras a mí alrededor, el malestar ha vuelto.

—¿Te ocurre algo?

Miro a Alex, él tiene sus ojos en mí, la preocupación es evidente.

No estoy seguro de contarle lo que pasa, pero necesito hablar con alguien y está más que claro que con Keith no puedo hacerlo, él no me entendería, y Jordan tiene sus propios asuntos, no quiero atormentarla cuando tiene de sobra con la llegada de su hijo. Alex es la mejor opción y tengo la certeza de que no se lo dirá a nadie.

Confío en él.

—Vi unos mensajes en el teléfono de Rose y me enteré de algunas cosas.

Frunce el ceño, la preocupación en su mirada aumentando. Le importa Rose.

—¿Qué sabes?

—Ella es… gay —confieso, apretando mis labios juntos cuando acabo de hablar. Alex se relaja para luego mirarme confundido.

—¿Y eso te molesta?

—¡No! —me apresuro a contestar—. Cada quien tiene derecho de amar a quien quiera. —Me detengo a tomar una respiración, bajando la vista hacia mis manos—. Me siento… dejada de lado. No me lo ha contado y no sé si es que no confía en mí o que cree que voy a reprochárselo.

Por el rabillo del ojo, miro a Alex. Su expresión se ha suavizado y está sonriendo de medio lado.

—No creo que sea falta de confianza, Jaz —media, extendiendo una mano para tomar la mía—. No es fácil admitir algo así, no importa a quien se lo diga.

—Pero se lo dijo a Haylie.

—¿Y? —Se encoge de hombros—. Es su mejor amiga. Si estuvieras en su lugar, ¿a quién se lo dirías primero, a Jordan o a Rose?

Tiene un punto, se lo diría primero a Jordan, incluso a Blake y Willow, antes que a ella.

—¿Estoy mortificándome por nada?

Aprieta su agarre y se inclina más cerca.

—Tienes derecho a sentirte medianamente traicionada, pero debes sacar paciencia de lo más profundo de tu ser y esperar a que quiera contarte.

Le devuelvo la sonrisa, alzando mis ojos hacia él. Está muy cerca, lo que hace que mi corazón salte. Suelta mi mano para tomar un lado de mi mejilla y acariciarla. Trago fuerte, sintiéndome repentinamente consciente de mí misma, de lo agitada que me pongo al tenerlo a unos centímetros de mi cara.



#63 en Joven Adulto
#2281 en Novela romántica

En el texto hay: pasado, romance, amistad

Editado: 15.02.2022

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.