Sólo Nosotros

Capítulo 16

Capítulo 16

Jazmine

 

Nada más cerrar la puerta de mi apartamento, unas ganas incontrolables de llorar me invaden. No puedo seguir ocultando que quiero a Alex, cada vez que está cerca se me hace difícil continuar con esta mentira. Sin embargo, todas las palabras susurradas por mi madre a lo largo de toda mi vida regresan a la mente.

“Eres hermosa, te mereces a alguien que esté a tu altura”, “No puedes permitir que un mequetrefe sin futuro te lave el cerebro, eres mucho para aceptar a cualquiera”, “No voy a permitir nunca que arruines tu vida con un hombre que no sea de nuestra clase social, con nuestra educación”. 

Tengo estándares que están demasiado altos, y todos esos estándares son llenados por Keith, no puedo hacerle esto. Es un hombre bueno y, a su manera, le gusto. ¿Qué más puedo pedir? Estar con Alex será tan solo una alegría momentánea. A medida que pase el tiempo, nuestras diferencias se agrandarán y nos daremos cuenta de que no estamos hechos el uno para el otro. Con ello no lograremos otra cosa que hacernos daño y no es justo para ninguno.

No puedo dejar a Keith por Alex, él me da la comodidad que siempre he buscado. No hay complicaciones ni sentimientos fuertes más allá del cariño ‒o la simple tolerancia‒ involucrados. Si decide dejarme en algún momento, no me dolerá, y estoy segura de que si yo termino las cosas con él, lo dejará estar y pasará a la siguiente chica con rapidez.

No hay amor de por medio, y así es mejor.

El amor no hace más que herirnos.

Cubrí con una pared de ladrillos mi corazón y está a salvo allí dentro, sin dejar entrar a nadie.

 

●●●

 

Entro a la tienda esa mañana, dejándome los lentes de sol y bebiendo mi café. No dormí bien anoche, el beso con Alex se reprodujo una y otra vez en mi mente, quitándome el sueño. Mi subconsciente no dejaba de lanzarme posibles escenarios en los que aceptaba a Alex y éramos felices.

Tonta subconsciencia ilusa.

Jordan me intercepta de camino hacia el taller de costura, su mirada astuta.

—Tienes mal aspecto.

—Gracias —resoplo.

Paso a su lado y entro al taller. Alinna  no ha llegado, ¿es muy temprano o está retrasada de nuevo?

—¿Ocurrió algo que deba saber?

Miro a Jordan sobre mi hombro, aún sin quitarme los lentes de sol. Si me viera a los ojos sabría de inmediato que algo está pasando conmigo.

—No —gruño, regresando la vista al frente. Dejo mi bolso en la mesa de trabajo de Alinna y me siento en su silla, soltando un suspiro—. ¿Por qué Alinna no ha llegado?

Las cejas de Jordan se alzan y parpadea.

—Sí recuerdas que hoy es domingo, ¿cierto?

¡Demonios! Tengo la cabeza perdida.

—Sí —alargo la I, lo que hace que Jordan no me crea.

—¿Y también recuerdas que estamos aquí por una clienta en específico y luego podemos irnos?

—Por supuesto.

Bajo la cabeza, fingiendo buscar algo en mi bolso. Saco mi móvil y abro la última conversación que tuve con mi hermana. Fue ayer por la mañana, cuando me mintió diciendo que iba en camino a la cafetería en la que nos íbamos a encontrar con Alex.

—¿Esta actitud tuya de hoy tiene algo que ver con que Alex apareciera anoche en mi casa y se bebiera con Kurt toda una botella de alcohol?

Mi frente se arruga.

—¿Alex estuvo anoche en tu casa?

—No te hagas la desentendida —acusa, entrando a la habitación del todo y tomando la silla más cercana para sentarse—. Por cosas que se escapan de mis manos, tuve que bajar a la cocina y escuché parte de su conversación.

—¿Por cosas que se escapan de tus manos? —repito, entrecerrando ojos, incluso si no puede verme hacerlo.

—Sí, todo fue ajeno a mi voluntad. —Se inclina hacia adelante todo lo que su barriga le permite y gruñe—. ¿Puedes quitarte los lentes? No puedo verte a los ojos.

Con un gesto lento, llevo mi mano a las gafas y las saco de mis ojos. Cuando la encaro, hace una mueca.

—Sí que te ves mal, amiga.

—Gracias, qué lindo de tu parte. ¿Puedes continuar con tu chisme del día?

Una sonrisa divertida extiende sus labios.

—¿Estás interesada en saber lo que escuché? —canturrea, agitando la mano. Pongo los ojos en blanco.

—Habla de una vez o cállate.

—No hace falta ser agresiva —me riñe y se aclara la garganta—. Alex terminó con Cara.

Mi corazón se detiene un segundo y luego empieza a correr a toda velocidad.

—Estás jugando conmigo.

Sacude la cabeza, negando.

—No lo hago.

—¿Por qué?

Jordan rueda los ojos.



#63 en Joven Adulto
#2281 en Novela romántica

En el texto hay: pasado, romance, amistad

Editado: 15.02.2022

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.