Capítulo 18
Jazmine
La forma en la que Blake, Jordan y Willow me miran en este momento es todo lo que necesito para saber que Alex soltó la lengua.
Jordan y yo estábamos saliendo de la tienda cuando Cam la llamó. No sé de qué hablaron, pero Jordan convocó un almuerzo de chicas urgente para hablar de un tema importante. Vinimos a un restaurante en el que Willow nos esperaba y Blake llegó poco después que nosotras, lanzando miradas de águila en mi dirección. Como si fuese un asunto interesante, dejó caer que Alex había ido a su casa esa mañana y “hablaron”, una indirecta lo suficiente clara para saber de qué había ido la conversación. Jordan dijo que Cam le había informado de la situación y Blake le avisó a Willow de lo que iba el chisme justo después de enterarse.
No me han aclarado que ya saben lo que ocurrió con Alex ayer, pero no es necesario que lo hagan, sus ojos las delatan.
—Cuéntanos —gesticula Willow—, ¿cómo fue?
Me llevo el té helado a los labios y tomo un poco, ganando tiempo.
—¿Cómo fue qué? —evado.
No hay mejor arma que fingir demencia hasta que ya no pueda mantener las palabras para mí misma.
Blake pone los ojos en blanco y se inclina más cerca de mí.
—No te hagas la tonta, ya sabemos que la “salida” de Alex y tú ayer terminó en un beso.
El recuerdo me viene a la mente y me sonrojo. Fue corto, pero sustancioso, y me volvió loca por el resto de la noche.
Me encantó, no hay para qué negarlo, pero no puedo decirlo.
—Fue… bien, supongo.
Evito mirarlas, enfocada en la servilleta de papel que tengo en la mano. Tengo la seguridad de que si me ven a los ojos encontrarán en anhelo en ellos.
—Jaz, no te hagas la dura —suspira Jordan—. Admite que ese hombre te vuelve loca.
—Claro que me vuelve loca —confieso—, pero no de la manera que ustedes creen. El 50% del tiempo que paso junto a él quiero estrangularlo.
Y no es una mentira, Alex me exaspera y ellas lo saben.
—Y el otro 50% quieres besarlo, como fue el caso de anoche —acaba Blake, sonriendo y meneando las cejas.
Quisiera negarlo, pero me es imposible ocultar la sonrisa que se extiende en mis labios. Blake tiene toda la razón.
—¡Lo sabía! —exclama Willow, señalándome con el dedo—. ¡Sabía que ese es el hombre de tu vida!
“El hombre de mi vida” es una afirmación fuera de lugar.
—Eh, no exageres —me apresuro a decir—. No me voy a casar con él y ni a tener sus bebés en un futuro próximo.
—Pero sí lo quieres —replica Blake—. El primer paso es aceptarlo.
Bajo la vista a la servilleta de nuevo.
Me gusta… No, lo que siento por Alex es más que gustarme. Sería capaz de enamorarme de él con facilidad, y eso ya es mucho, nunca había dicho ‒o sentido‒ algo así de otro hombre. Sin embargo, no puedo hacer nada. Lo nuestro no duraría, ese punto lo he déjalo muy claro.
—Es algo más que gustarme —admito, sin levantar la cara—, pero no puedo aceptar tener una relación con él. Sé que no duraremos y ambos acabaremos con el corazón roto.
—Jaz —exhala Jordan, tomando mi mano—, en toda relación hay la posibilidad de que se acabe, pero eso no quiere decir que no debes intentarlo. —La miro, apretando mis labios juntos—. ¿Crees que Blake o yo no tenemos el mismo miedo? Puede que mañana, dentro algunos meses o dentro años, su relación con Cam o la mía con Kurt terminen. Quisiera creer que serían eternas, pero no sabemos lo que va a pasar, ni siquiera, el próximo minuto.
—Jojo tiene razón —concuerda Willow y Jordan le da una mirada por llamarla por su apodo, Willow lo hace solo para molestarla—, te estás perdiendo de algo bueno por miedo. —Extiende una mano y la pone sobre la mía y la de Jordan—. Es normal que no quieras ser herida, pero no es algo que podemos evitar por siempre, y cabe la posibilidad de que sufras más por no haberlo intentando que por haber fracasado. En unos años, cuando recuerdes este momento, te estarás preguntando qué habría pasado si hubieses aceptado el amor de un chico como Alex.
Suelto un suspiro, sintiendo un bivaque de mariposas hacer estragos en mi estómago. O puede que solo sea gastritis.
—Es que Alex no es lo que siempre he soñado.
Ahí está, lo dije.
—¿Y si es más? —contradice Blake—. No estoy diciendo que Keith sea malo, pero no creo que seas feliz con él. Lo de ustedes es como un acuerdo de negocios más que un noviazgo.
No está equivocada y lo sabe por la forma en que me mira. Está segura de lo que dice y no creo que pueda hacerla cambiar de opinión. No puedo ni creerlo yo misma, eso es suficiente referencia.
—No lo sé —dudo.
Blake se mueve en su asiento, poniéndose cómoda. Hace mueca al tiempo que toma uno de sus pechos y veo las venas azules ramificarse en su escote.
Amamantar parece doloroso.