Sólo Nosotros

Capítulo 23

Capítulo 23

Alex.

 

La ceremonia es bonita, llena de lágrimas por parte de mi madre y la madre de Paola, y miradas de orgullo de parte de mi padre y el Sr. Manuel. Los votos de los novios son personalizados y causan risas por las ocurrencias de ambos, y confirmo que ellos se complementan. Así como lo hacen mis padres, Jordan y Kurt, Cam y Blake, y mis abuelos cuando el abuelo estaba vivo. Paola y Andrés se aman y nadie puede negarlo, y me alegro por mi hermano, ha encontrado lo que pocos.

Amor verdadero.

Instintivamente, mis ojos recorren la capilla hasta dar con Jazmine. Ella está mirando la ceremonia embelesada, sin apartar la vista de los novios. Está circunspecta, pero estoy seguro de que, si me acerco, la emoción que provocan las bodas estará presente en su cara. Mamá está sentada dos filas por delante, pero eso no impide que se gire cada pocos minutos y le haga señas, a lo que Jazmine le responde asintiendo o sonriendo.

Creí que mi mamá tendría un problema con Jaz como lo tuvo con Cara, pero parece que la chica se la ganó nada más al saludarla con amabilidad. O tal vez, como dice mi madre, es instinto materno. Sin embargo, no creo que Cara sea tan mala, mamá solo exagera su aversión injustificada.

Sintiendo mi mirada, Jazmine gira la cabeza hacia mí y sonríe, y con solo ese gesto logra desarmarme por completo. Cada vez es más difícil mantenerme alejado y proteger mi corazón, con cada risa o palabra dirigida hacia mí es suficiente para tenerme comiendo de su mano. Y eso que no contamos la fuerte atracción física. Cuando la vi por primera vez esta tarde, estuve a punto de babear el piso de su sala de estar. Nunca alguien me ha parecido tan perfecta, acepto que hay mujeres hermosas, pero nadie se le compara. Al menos, ante mis ojos. Sé que por ahí ha de haber mujeres que la superen en belleza, pero a mi parecer, no hay nadie como ella.

¿Lo peor? No es mía y no tiene intención de serlo. Ella quiere continuar con su novio, si no fuese así, ya lo habría dejado. Es una mentira descomunal que me estaría auto-imponiendo si creyera que lo dejará por mí algún día. Ese hombre es el prototipo de lo que siempre ha deseado para sí misma, el espécimen con el que siempre ha soñado. Yo soy muy diferente a él. No tengo dinero, no soy el gerente general de una gran empresa, no fui criado con una educación elitista…

En fin, soy nada ante sus ojos. 

Y no quiero ser algo, no quiero aparentar ser otra persona. Quiero que ella me quiera como soy. Pero sé que es mucho pedir. Aunque eso no quiere decir que no voy a disfrutar de los pocos momentos que me regale. Cuando se trata de ella, soy un mendigo que acepta cualquier cantidad de tiempo a su lado como sea posible, sin importar que luego vuelva a quedar en la miseria.

Le sonrío de vuelta, intentando no parecer triste, y regreso mi atención a la ceremonia.

Los anillos son puestos y el sacerdote da su bendición antes de permitirles cerrar el trato con un beso. La multitud rompe en aplausos y yo hago lo mismo, sonriendo cuando mi hermano se niega a soltarla fácilmente. La marcha nupcial con trompetas suena y por fin Andrés deja ir a Paola, riendo cuando palmeo su hombro. Aprovecho para abrazarlo antes que los demás y luego lo sigo, dando mi brazo a Migbelis.

Al llegar a la entrada de la capilla, la aglomeración de gente me impide salir y aprovecho para ir por Jazmine. No quiero que esté sola por ahí, sabiendo que hay unos cuantos amigos de mi hermano que están solteros y que están buscando a quien llevarse a la cama esta noche.

Estiro el cuello, buscando sobre la gente, y la veo a un lado de la capilla, hablando con alguien que no logro ver desde aquí. Sorteando a las personas que pelean por alcanzar a los novios, me encamino hacia ella, deseoso de estar en su compañía. Cuando estoy a unos metros de distancia, sus ojos caen en mí y le dice algo a la persona con la habla.

Frunzo el ceño.

Se supone que no conoce a nadie en este lugar.

Me enfoco en la mujer que está de espalda hacia mí y se me hace familiar, pero no puede tratarse de quien creo. Camino más rápido y cuando estoy a unos pasos de separación, la mujer se gira y me detengo.

Imposible.

Cierro el espacio restante en dos zancadas y ya no miro a Jazmine en absoluto, estoy concentrado en la otra persona.

—¿Qué estás haciendo aquí, mamá Lucy?

Su sonrisa cae y sus ojos se entrecierran.

—¿Qué es esa forma tan horrible de saludar? —me riñe.

Suelto un suspiro y la atraigo a mis brazos, besando su coronilla.

—No te enojes —pido cuando la suelto—, es que me parece extraño verte aquí.

La sonrisa de mamá Lucy regresa, pero es una nerviosa.

—Vine con alguien —musita, apartando la mirada.

Aquí hay gato encerrado.

—¿Con quién?

Abre la boca, pero una voz muy conocida responde por ella.

—Conmigo.

Me giro para ver a mi tío Edgar, el hermano de mi madre.

Mi ceño se profundiza.



#63 en Joven Adulto
#2281 en Novela romántica

En el texto hay: pasado, romance, amistad

Editado: 15.02.2022

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.