Capítulo 29
Alex
Veo a Jordan pasearse por la sala de su casa, hace una mueca cuando se sienta y suelta un suspiro de alivio al estirar las piernas. Ya tiene seis meses y su barriga no para de crecer. Ella dice que es solo por el bebé, pero no ha dejado de comer desde que hemos llegado. Kurt intentó hacer que soltara los dulces que le gustan, pero ella ha empezado a llorar, alegando que Kurt no la quiere porque está gorda. A él no le quedó de otra que dejar el tema por la paz y vino hasta donde estamos Cam y yo parados, observando desde la distancia.
—Es mejor que no pelees con ella, el embarazo las hace más temperamentales —aconseja Cam, bebiendo de su cerveza—. A Blake le daba por echarme de casa o tirarme objetos pesados cuando le pedía que no comiera tanto. —Finge un escalofrío y yo río, Kurt sacude la cabeza, negando—. Si normalmente es imposible discutirles algo, estando embarazadas es meterse en una guerra sin portar armas.
Adam sale de la cocina en ese momento y frunce el ceño al ver el cuadro que se desarrolla en la sala. Jordan comiendo chocolates mientras Blake explica las aventuras de Bianca, Jazmine sostiene a la pequeña y Willow escucha atenta. Adam pasea la mirada por el lugar hasta dar con nosotros y se encamina hacia acá.
—¿Es idea mía o esas chicas no quieren a hombres cerca? —murmura, poniéndose una mano a un lado de la boca—. Te juro que oí a una de ellas gruñirme.
—Es mejor guardar distancias —sugiero en voz baja para que solo escuchen ellos—. No quieres meterte en su burbuja hormonal.
Mete las manos en los bolsillos de su pantalón y se mantiene de espalda a las chicas.
—¿De qué hablaban?
—De las actitudes psicóticas de las mujeres embarazadas —responde Kurt, mirando sobre el hombro de Adam, asegurándose que no lo hayan escuchado—. Cam me está dando algunos tips.
Adam suelta un suspiro dramático.
—Habías tardado, Cam.
Río por lo bajo y Cam también, al tiempo que Adam y Kurt sonríen.
—La verdad es que son consejos fáciles —continúa Cam. Alza un dedo—. Hacer lo que ellas quieran cuando quieran, no decir “no”, no puedes quejarte porque no cargas al bebé en la panza y no sabes lo que se siente, y estar de acuerdo con ellas así estén diciendo un disparate.
—Simple de decir, imposible de llevar a cabo —masculla Kurt, mirando a Jordan de nuevo—. Aunque agradezco a la naturaleza no ser yo el portador del bebé.
—Concuerdo contigo —tercia Cam—. Prefiero el trabajo de criado a tener que aguantar todos esos cambios en mi cuerpo.
Continúan hablando, Adam haciendo preguntas como si estuviese planeando embarazar a alguien y yo prestando atención un 50%. Mis ojos están en Jazmine. Está riendo de algo que Willow ha dicho al tiempo que mese a Bianca en sus brazos. Lo hace bien, se nota que tiene experiencia con los niños pequeños. Ha de ser por Rose. No me ha contado de su pasado o sus problemas, pero sé que tuvo que ser difícil crecer con su madre siendo como es. Quisiera saber lo guarda en su mente, eso que no le permite abrirse a mí por completo. Me gustaría que soltara lo que calla y se permitiera superar el pasado. Sin embargo, sé que con ella hay que andar a pasos de bebé para que no se asuste y corra. Tal vez por ello continuaba con ese tonto de su ex, porque no hacía falta hablar con él de cosas profundas, nunca estaba presente y, las veces que sí lo estaba, era como un yoyo, hablaba solo de sí mismo.
—¿Por qué miras a Jazmine con esa cara?
La pregunta de Kurt me saca de mis pensamientos, llamando mi atención.
—¿Con qué cara la miro?
—Esa que dice que quieres lo que estás viendo —dice obvio.
Frunzo el ceño.
—Claro que quiero lo que veo, he perseguido a esa chica por los últimos dos años y poco más.
Adam alza una ceja y Cam tose.
¿A ellos qué les sucede?
—Sí, todos sabemos de tu persecución —sigue Kurt—. Lo que no creemos prudente es que te ilusiones con la imagen que está dando ahora.
Miro a Jazmine, tratando de entender a qué imagen se refiere, y regreso a Kurt al no lograrlo.
—¿De qué imagen hablas? —inquiero, confundido.
—La de Jazmine con un bebé en brazos —farfulla y me atraganto con mi propia saliva.
—No, amigo —me apresuro a decir, ahogado y tosiendo—, no me estoy ilusionando con esa imagen. Lo mío, por el momento, no son los niños. Estoy bien siendo el tío favorito de sus hijos.
Adam sopla una risa y luego la disimula con una tos, pero sé que se está burlando de la situación. Cam, por otro lado, está aliviado de escucharme aclarar el malentendido.
—No es que no crea que Jazmine quiera tener un bebé contigo, es solo que siempre dice que no quiere hijos ahora —aclara Cam, aunque no es necesario que lo haga.
—Créeme, ella y yo pensamos igual —asevero—. Tal vez luego, cuando haya viajado por el mundo y visto muchos lugares, quiera formar una familia. Ahora me basta que seamos ella y yo.