Sólo Nosotros

Capítulo 31

Capítulo 31

Alex

 

Tomo la llave y ruedo de regreso debajo del auto. Se supone que este cacharro debía tenerlo listo para ayer, pero he estado ocupado con eso de tener una novia a la que sí quiero. Mi jefe está enojado, no lo dijo, pero lo dejó claro con la cara de haber chupado limones cuando me vio esta mañana. No me dirigió la palabra y eso es mucho en sus términos, dado que es un hombre hablador. Sin embargo, ninguna mala cara o resoplido molesto que he recibido de su parte en lo que va de día ha logrado apagar mi buen humor.

Jazmine y yo estamos más que bien. Luego de haber pasado esa noche juntos, las cosas se han calentado entre nosotros de la buena forma. Estamos más unidos, nos llevamos mejor y se siente como que no hay nada que se interponga entre nosotros. La he perdonado del todo, creo que lo hice hace mucho, y ella ha dejado a un lado sus prejuicios, cosa que me alegra en gran manera. Y si hay berrinches o momentos quisquillosos de su parte, puedo entenderla mejor.

Nunca se me pasó por la cabeza que su madre la golpeara cuando era una niña y que haya tenido que aguantar semejante locura durante su adolescencia. Entiendo por qué lo ha aguantado y no haya querido decirlo a nadie, pero creo que debería hablarlo con su padre y su tía. Es normal que guarde rencor por sucesos que ocurrieron hace tiempo y que la llevaron a soportar maltratos de la persona que debía cuidar de ella. Sin embargo, su padre y su tía no sabían lo que estaba pasando, y puede ser un golpe duro enterarse de una cosa así a estas alturas del partido, pero es importante que ellos lo sepan. No tanto por ellos, sino por ella. Estoy seguro de que, en el momento en que se sincere, el rencor que guarda irá menguando hasta llegar un punto en el que no existirá más.

Aunque esa es mi opinión, la decisión es toda de ella. Yo puedo sugerirle, aconsejarla, pero el derecho a hablar o quedarse callada es suya y de nadie más.

Salgo de debajo del auto y enciendo el motor, rodeando el armatoste para verificar que el tubo de escape no eche humo negro.

Listo, lo he arreglado, y en menos tiempo del que creía. Soy un flojo, debí hacer esto hace días y no hoy, un día después del estipulado.

—Este está listo, jefe —aviso, recogiendo las herramientas.

—¡Ya era hora! —grita, saliendo de su oficina—. El dueño ha estado llamando desde ayer.

Voy hasta la mesa desordenada de las demás herramientas y pongo las que estaba utilizando.

—Son las 6, creo que me iré ahora —anuncio, pero él sacude la cabeza en negación.

—Tienes que arreglar el auto de la chiquilla esta que llegó ayer —me recuerda—. Deshazte de ella o pídele el número de teléfono, hoy vino solo para verte trabajar y babear mi oficina.

—Lo arreglaré para que no tenga que regresar —río y él arquea una ceja.

—¿Escuché de los chicos que habías dejado a tu novia? —Se encoje de hombros—. Esa chica es fácil, si quieres algo de diversión.

Niego, sonriendo.

—Es una buena oferta, pero no la voy a tomar. —Meneo las cejas—. Ya estoy saliendo con alguien que es pura diversión y nada fácil. —Palmeo su hombro—. Me mantiene alerta.

—Eso fue rápido.

—Si supieras la historia completa, no dirías lo mismo.

Luca sale de la oficina, poniéndose la camiseta sobre una de tirantes que usa bajo el overol de trabajo.

—Eh, jefe, me voy —dice, acercándose a dónde estamos parados—. Mañana vengo más temprano para acabar antes de las 8 el auto de Martin.

—Bien, Luca, que tengas una buena noche.

—Adiós, Alex. —Sacude la mano hacia mí.

—Adiós, Luca, nos vemos mañana.

Cuando sale del taller, el jefe me mira de nuevo.

—Me voy, le prometí a mi esposa llegar temprano hoy. —Camina dentro de su oficina y desde allá grita—: Te dejo las llaves para que cierres.

Voy hasta el auto que tengo que arreglar y abro el capó, buscando daños. Lo encuentro un minuto después, cuando me jefe sale de la oficina, sin overol y peinando su cabello a un lado.

—La chica desconectó los cables, por supuesto que no va a arrancar.

Él suelta una exhalación, negando.

—Es una extraña forma de seducir a alguien. —Sonríe—. Nos vemos mañana, campeón.

Conecto los cables de nuevo y rodea el auto para encenderlo. Justo cuando estoy bajando nuevo, el ruido de unos tacones me alerta de la presencia de alguien.

Un cabello rubio rojizo es lo primero que veo y siento ganas de correr. Es la loca que ha desconectado los cables. Cuando me ve, su boca se ensancha, mostrando los dientes en una sonrisa que me produce escalofríos.

—¿Ya los has arreglado? —chilla, su voz es demasiado fina para mi gusto—. ¡Eres un genio!

—Los cables estaban sueltos —informo en voz monótona, diciendo algo que ya ella sabe.

Abre su boca, “sorprendida”. Actúa tan mal que ni ella se cree el teatro.

——Oh, espero que no fuese un problema arreglarlos.



#96 en Joven Adulto
#2749 en Novela romántica

En el texto hay: pasado, romance, amistad

Editado: 15.02.2022

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.