Capítulo 32
Jazmine
Cuando lo veo aparecer en el escenario, mi corazón salta de alegría y anticipación. Va cantarme algo en español porque así se lo he pedido y él aceptó de buena gana.
El incidente con la chiquilla loca en el taller ya ha quedado en segundo plano. Estuve a punto de arrancarle los cabellos por aprovechada, pero me controlé porque soy una mujer con clase. Sin embargo, saber que los labios de otra han tocado los de Alex todavía me pone de los nervios, el monstruo verde de los celos haciendo estragos en mi estómago, que parece ser el lugar donde reside.
Dejo ir el asunto y respiro profundo, enfocándome en que Alex está en el escenario a segundos de empezar una presentación enfrente de un público que lo mira atento, casi tanto como yo. Percibo a un par de chicas en el costado del lugar, suspirando y haciendo ojitos hacia él, y aunque quisiera arrancar sus pestañas, las dejo estar. Pronto se darán cuenta que él está cantándome a mí y no a ellas.
—Buenas noches —saluda Alex, llamando mi atención de nuevo—. Es la primera vez que me paro en un escenario, tienen que obviar mis nervios, y si me equivoco, no se rían. —Sonríe y hay más suspiros y risas de parte de todos. Sus ojos buscan los míos y humedece sus labios—. Esto lo hago por mi novia, que me ha pedido amablemente que le cante en español, y no pude decirle que no. Es que mírenla —me señala y varias cabezas se giran hacia mí—, es hermosa. Con esa cara puede conseguir lo que sea que quiera. —Más risas, unos cuantos resoplidos y malas miradas dirigidas a mí, provienen del público—. Sin más qué decir, que empiece la función.
Una melodía que reconozco empieza a sonar, es la canción de un artista pop. Recientemente se vio envuelto en habladurías porque su novia es una chica que tiene un hijo y eso a los chismosos no les parece bien. Su nombre es Ryan Freiser y desde hace un tiempo que lo que escucho porque su música es buena.
Alex empieza a cantar en un perfecto español. No tenía idea de que esa canción tenía una versión en ese idioma. Lo bueno de todo esto es que me sé la letra y no tengo que esperar a que me diga el nombre luego.
Apoyo la barbilla en mi mano y lo miro embelesada, cada palabra que canta yendo directo a mi corazón.
No hay tiempo que valga entre nosotros
Te he esperado y lo haría por mil años más
Me desesperé, creí no poder
Pero saber
Que estabas esperando por mí
Me hizo fuerte
Ahora que te tengo
No te dejaré ir
No importa el mundo
Ni las personas que lo habitan
Solo importamos nosotros
Tú y yo
Sólo nosotros
Y ahora sé
Que la espera valió la pena
Que los momentos a tu lado
No se comparan con nada
La alegría de tenerte
No la he sentido antes
No te dejaré ir
No me dejes ir
Porque un amor como el nuestro
No se repite dos veces
En la vida
Ahora que te tengo
No te dejaré ir
No importa el mundo
Ni las personas que lo habitan
Solo importamos nosotros
Tú y yo
Sólo nosotros
Algo caliente resbala en mi mano. La miro, frunciendo el ceño, descubriendo que es una lágrima. Me ha hecho llorar, incluso si no entiendo lo que ha dicho.
Cuando acaba, el público rompe en aplausos y él les regala una sonrisa, paseando la mirada hasta volver a la mía. “Te quiero”, articula, y quiero responderle lo mismo, pero siento que “querer” es poco para definir lo que siento por él.
Estoy enamorada y creo él también lo está de mí.
Baja del escenario y es reemplazado por una chica que se pone en lo suyo rápidamente. Espero a que regrese y, cuando lo hace, me lanzo en sus brazos, dando un espectáculo a los que nos observan. Bien, que sean testigos de un amor tan hermoso como el nuestro.