Sólo Nosotros

Capítulo 39

Capítulo 39

Alex

 

—Creo que debes irte a vivir a otro lugar.

Reprimo las ganas de rodar los ojos. Kurt ha estado insistiendo en ello desde que le conté lo que estaba pasando. Primero se molestó porque no le dije desde el principio lo que estaba pasando, luego se enojó con esos delincuentes que no nos dejan en paz y, por último, se preocupó. Empezó a idear posibles soluciones, de las cuales una es esconderme, pero me he negado a todas. Nada de lo que propone será suficiente para salir de esos idiotas. O inmiscuyo a la policía, o me uno al plan de Brody. Un plan que me llama la atención cada vez más.

—Me encontrarán y pondría en peligro a las personas con las que esté viviendo. —Suelto el aire, cansado—. Ya amenazaron a los que me rodean, si me escondo irán por alguno de ustedes.

Se queda callado, sabiéndose con las manos atadas. Él entiende mejor que nadie que las cosas son distintas a sucesos anteriores. Antes no tenía una mujer embarazada a la que proteger, solo a su madre y a Blake, y si a eso le sumamos a Bianca y a Haylie, no hay nada más qué pensar.

Tengo que hacer esto solo.

—Odio esto —masculla, pasando una mano por su cara—. Me siento incompetente.

—Yo también, amigo —suspiro—, yo también.

Estamos en su casa, Jordan duerme en su habitación plácidamente sin saber que estamos conversando de las amenazas que he recibido de parte de una pandilla criminal. Sabiamente, Kurt decidió no decirle para no alarmarla, así como yo pedí no decirle a Blake. La chica fosforito sería capaz de ir a buscar a los hombres de Danger y hacer de sus vidas un infierno.

No, eso no puede suceder.

—Creo que tu única opción es hablar con el padre de Cara —sugiere, pero niego.

—No quiero pedirle un favor cuando Cara se fue enojada conmigo aquel día en que no quise prestarle atención luego de que Jaz llegara.

—Esa chica tiene que superarlo —chasquea—. Has sido sincero, que lo asuma de una vez por todas.

—Es inmadura, no se ha enfrentado al mundo porque su padre y Adam han estado en medio, haciendo de escudo. —Apoyo los codos en mis rodillas, mirando al frente—. Cree que todo tiene que ser como ella quiere y ese es su mayor defecto.

Kurt se inclina para tomar el control remoto y enciende la TV, poniendo el partido de baloncesto de esta noche. Estamos perdiendo, pero no por mucho.

—¿Qué otra opción tienes? —pregunta, su vista pegada a la pantalla.

—El padre de Jaz tiene un contacto en la policía, un detective. Podría ir a él y pedirle un favor.

—El padre de Jazmine parece conocer a la ciudad entera —bromea y sonrío.

—Es cierto, tiene a un conocido a todas partes. Un tipo con contactos.

—De los mejores tipos que pudiste cruzarte.

Vemos el partido, celebrando en voz baja que empatamos y luego pasamos a nuestro adversario por seis puntos. Y así queda el marcador, enviando al equipo un escalón más alto en la tabla.

Perfecto.

Kurt deja una repetición de un partido de fútbol, uno que agradezco que estén pasando porque no pude verlo.

He estado ocupado, ya conseguí un local para el taller ubicado en el centro y las máquinas, así como las herramientas y repuestos, llegarán en unos días. Tengo el permiso de la alcaldía, le puse nombre al taller y está registrado a mi nombre. Cada vez veo más cerca la realización de mi sueño y todo es gracias a Jazmine y a su familia. Su tía me consiguió el local, su padre movió hilos para que me dieran el crédito y ella me empujó a hacerlo, acompañándome mientras pudo.

Le extraño. Aunque hablo con ella cada noche, su ausencia me duele. Quisiera que se durmiera a mi lado y despertarme viendo su preciosa cara. La necesito conmigo para poder estar bien, cada segundo que pasa y está lejos de mí es un calvario. Ruego cada noche que sus ojos se abran y pueda ver que me ama y que no hay nada malo en ello.

Sin embargo, soy paciente. Sé que va a regresar cuando esté lista. Ella necesita espacio y tengo que dárselo, por el bien de ambos y nuestro futuro.

—¿Sabías que mi mamá está saliendo con alguien? —suelta Kurt, tomándome por sorpresa.

—¿Qué?

—Que mamá está saliendo con alguien —repite, sus ojos puestos en mí—. Y creo que tú lo conoces.

Podría mentirle, hacerme el que no sé nada, pero este hombre me conoce mejor que nadie. Nunca he sido capaz de ocultarle información y él a mí tampoco. Desventajas de pasar la vida siendo amigo de una persona, supongo. O ventaja, depende de la situación.

—Lo sabía —admito y él no parece sorprendido—. Es mi tío.

Asiente, regresando la vista a la pantalla.

—Sabía que lo sabías, pero quería ver si me mentías.

—¿Cuándo he sido capaz de mentirte?

Sonríe.

—Tienes razón. —Su sonrisa va cayendo de a poco hasta estar serio—. Me alegra que rehaga su vida, me torturaba pensando en ella sola en esa casa. —Me mira de nuevo—. Por cierto, tu tío es un tipo veloz, ya se mudó con ella.



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En el texto hay: pasado, romance, amistad

Editado: 15.02.2022

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