Sólo Nosotros

Capítulo 44

Capítulo 44

Jazmine

 

Todavía no sé por qué todas las chicas están aquí si Willow y Blake tienen trabajo en el estudio de tatuajes. La tienda está cerrada ‒decreto de Jordan‒ porque ellas decidieron que almorzaríamos aquí, Alinna incluida. No es que me queje, me gusta pasar tiempo con ellas, pero una tienda cerrada radica en pérdidas.

Sacaron dos mesas del taller de costura y las alinearon para que entráramos todas, Jordan y yo observando porque no podemos hacer esfuerzos. Ya han pasado tres semanas desde que recibí el disparo, pero la herida de la operación me duele si levanto o empujo cosas pesadas. Por otro lado, ya Jordan está entrando en su octavo mes y su barriga está más grande, impidiéndole moverse como lo haría normalmente.

—¿Qué vas a usar esta noche? —pregunta Alinna desde el otro lado de la mesa, sus ojos en mí.

—Tengo tres opciones, pero no me he decidido —le hago saber, pinchando un poco de lechuga con el tenedor y llevándolo a mi boca.

—Tienes que estar deslumbrante —continúa Alinna—. Eres la novia del festejado.

Pongo los ojos en blanco.

—Es la apertura de un taller mecánico, no me voy a vestir como si voy a una alfombra roja.

Blake suelta una risita. La miro con ojos entornados.

—Vistas lo que vistas va a parecer que vas a una alfombra roja —comenta, divertida—. Está en tu ser llamar la atención.

Lo pienso por unos segundos y me encojo de hombros, llegando a la conclusión de que tiene razón. Llamo la atención, vestigios de lo que me enseñó mi madre cuando era una adolescente, y no me quejo, es de lo poco que me gusta, si no es lo único.

—Sigo queriendo saber qué vas a ponerte —vuelve a decir Alinna y la miro fijamente.

—¿Tu insistencia es debido a que de verdad te preocupas porque no haga el ridículo o porque me hiciste un vestido?

Sonríe, mostrando los dientes, suficiente respuesta para mí. Se levanta de su puesto, dándole un último mordisco a su pechuga de pollo a la vinagreta, y corre al taller, regresando segundos después con un vestido metido en un paquete de la lavandería.

—Hice esto hace una semana, cuando regresaste a trabajar y avisaste que la inauguración del taller sería hoy. —Abre la cremallera y revela la prenda—. ¿Te gusta?

No es un vestido. Y es absolutamente hermoso. Un enterizo de pantalón color rojo, suelto en las botas, de escote profundo y con tirantes. Me encanta, es tan yo. Solo Alinna podría capturar mi esencia en una prenda.

Me levanto, dejando olvidada la insípida ensalada, y caminando hacia ella. Tomo la prenda y la examino más de cerca, confirmando que es perfecta.

—Me encanta —susurro con la voz en un hilo—. Hiciste un gran trabajo. —Saco el enterizo de la percha lo pongo sobre mi cuerpo, girándome hacia las chicas—. ¿Qué tal?

—Es hermoso —sonríe Jordan.

—Y el color hace que tu piel se vea cremosa —agrega Willow.

—Alex va a alucinar —concluye Blake, mordiendo un pan de ajo mientras mese a Bianca.

Muerdo mi labio inferior, mirando hacia abajo, a mi cuerpo. Blake tiene razón, Alex va alucinar.

Desde que nos mudamos juntos las cosas encajaron mejor que antes. Creí que me costaría acostumbrarme a tenerlo invadiendo mi espacio, pero lo cierto es que me gusta que lo invada. Amo nuestras cenas cada noche, nuestros desayunos a las carreras porque llegamos tarde al trabajo, que sus cosas y las mías estén juntas, que me llame para avisarme que el café, el papel higiénico o el detergente se acabaron, llamarlo para pedirle que traiga un vino u otra cosa para la cena. Puedo seguir contando lo que me encanta de tenerlo cerca, pero pasaría el día entero y parte de la noche en ello.

Globalizando, tomamos una buena decisión. Nos complementamos. A veces discutimos, pero resolvemos todo al poco tiempo después. No es perfecto, tengo que decirlo, pero ninguna convivencia lo es. Lo importante es permanecer juntos y querernos por sobre todo, apoyarnos en cada proyecto y ser parte de la vida del otro, así sea como espectador o involucrado de lleno. Me alegro de tenerlo y sé que él está feliz de tenerme. Ya no hay dudas con respecto a nuestros sentimientos, él sabe que lo amo, yo sé que me ama y, lo más importante, sé que mi amor por él es correcto. Con un par de defectos, pero no quiere decir que esté mal.

Retiro la prenda de mi cuerpo y la regreso a la percha, cerrando la cremallera para que no se estropee.

—Muchas gracias, Alinna —digo sincera, mirándola a los ojos—. No nos equivocamos al elegirte para ser parte de nuestras vidas.

—Pero sería lindo que de vez en cuando me hagas un vestido a mí y no a Jaz —interrumpe Jordan, provocando que Alinna ríe.

—Te di el vestido para el evento de esta noche ayer y lo amaste —le recuerda, y es cierto—. Y he hecho un montón de ropa de bebé, por si no te habías dado cuenta.

Creo que Jordan no lo sabía porque sus ojos se llenan de lágrimas y se lleva una mano a la boca, cubriéndola.

—¿Hiciste ropa para mi bebé? —solloza y Alinna hace una mueca.



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En el texto hay: pasado, romance, amistad

Editado: 15.02.2022

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