Solo Por Un Tiempo

Capitulo 12

Valeria seguía mirando la fotografía.

Tres personas.

Su madre.

Matteo.

Y el padre de Damián.

Los tres juntos.

Los tres ocultando algo.

—No puede ser —susurró Damián.

Valeria levantó la mirada.

—Tu padre conocía al mío.

—Sí.

—Pero esto parece diferente.

Damián tomó la fotografía y la observó.

—¿Por qué Matteo dejaría esto aquí?

—Para que desconfiemos de tu padre.

Damián negó lentamente.

—O para que creamos que debemos hacerlo.

Valeria se quedó en silencio.

Tenía razón.

Ya no sabía qué creer.

Matteo había aparecido de la nada.

Había dicho que quería recuperarla.

Había hablado de un enemigo.

Y ahora había desaparecido antes de poder responder una sola pregunta.

—Tenemos que irnos —dijo Damián.

—Sí.

Salieron del hotel rápidamente.

Durante todo el camino ninguno habló.

Cuando llegaron a la casa de Lucía, Damián cerró todas las puertas y ventanas.

Valeria dejó la fotografía sobre la mesa.

—Necesitamos encontrar a Matteo.

—Sí.

—Y descubrir qué ocurrió hace veinte años.

Damián asintió.

—Pero no podemos confiar en nadie.

Valeria lo miró.

—¿Ni siquiera en tu familia?

—Especialmente en mi familia.

Ella se quedó pensativa.

—Damián.

—¿Sí?

—¿Qué sabes de tu tío?

Damián negó con la cabeza.

—Muy poco.

—Pero tu padre sabe quién es.

—Mi padre sabe muchas cosas que nunca me contó.

Valeria tomó aire.

—Entonces quiero que lo enfrentemos.

Damián la miró sorprendido.

—¿Ahora?

—Sí.

—Valeria, es peligroso.

—Ya estoy involucrada.

Damián se acercó.

—No quiero que te pase nada.

—Y yo no quiero seguir huyendo.

Él la observó durante unos segundos.

—Está bien.

—¿De verdad?

—Sí.

Damián tomó su mano.

—Pero esta vez lo haremos juntos.

Valeria entrelazó sus dedos con los de él.

—Juntos.

Al día siguiente, Damián entró al despacho de su padre sin avisar.

El hombre levantó la mirada.

—¿Qué haces aquí?

Damián dejó la fotografía sobre el escritorio.

—Quiero respuestas.

Su padre miró la imagen.

Por primera vez, perdió la calma.

—¿Dónde encontraste esto?

—Así que sabes de qué se trata.

—Damián...

—¿Matteo está vivo?

Su padre permaneció en silencio.

—¡Respóndeme!

—Sí.

Damián sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

—Lo sabías.

—Lo descubrí hace poco.

—Mientes.

—No.

Damián se acercó.

—¿Qué ocurrió aquella noche?

Su padre respiró profundamente.

—Matteo no murió.

—Eso ya lo sé.

—Pero tampoco es el hombre que recuerdas.

—No lo conocí.

—Precisamente.

Su padre se levantó.

—Tu tío cambió después del accidente.

—¿Qué accidente?

—El que provocó la desaparición de Matteo.

Damián frunció el ceño.

—¿Fue realmente un accidente?

Su padre bajó la mirada.

Y esa respuesta fue suficiente.

—¿Qué hiciste?

—Intenté detenerlo.

—¿De qué?

—De destruir a nuestra familia.

Damián soltó una risa amarga.

—¿Y para eso involucraste a Valeria?

—Valeria siempre estuvo involucrada.

—¡Era una niña!

Su padre guardó silencio.

—¿Qué quería Matteo?

—Venganza.

—¿Contra quién?

—Contra mí.

Damián se quedó inmóvil.

—¿Por qué?

Su padre cerró los ojos.

—Porque cree que yo provoqué la muerte de la mujer que amaba.

—¿Quién?

El hombre lo miró.

—Tu madre.

Damián sintió que todo se detenía.

—¿Qué?

—Matteo estaba enamorado de tu madre.

Damián retrocedió.

—Eso es imposible.

—No.

—Mi madre murió cuando yo tenía seis años.

—Lo sé.

—¿Y qué tiene que ver Matteo?

Su padre respondió con voz baja:

—Mucho más de lo que imaginas.

Mientras tanto, Valeria esperaba en el automóvil.

No sabía cuánto tiempo había pasado.

Entonces vio salir a Damián.

Su rostro estaba pálido.

—¿Qué ocurrió?

Él abrió la puerta y entró.

—Tenemos que irnos.

—¿Qué te dijo?

Damián arrancó el automóvil.

—Mi padre conocía a Matteo.

—Eso ya lo sabíamos.

—No.

La miró.

—Lo conocía mucho más de lo que imaginábamos.

—¿Cómo?

Damián tragó saliva.

—Matteo estaba enamorado de mi madre.

Valeria se quedó inmóvil.

—¿Tu madre?

—Sí.

—¿Y tu padre lo sabía?

—Sí.

—Entonces quizá...

Valeria no terminó.

Damián la miró.

—Quizá mi padre y Matteo se odiaban mucho antes de que nosotros naciéramos.

—¿Por tu madre?

—No lo sé.

Valeria guardó silencio.

De repente, su teléfono vibró.

Número desconocido.

Esta vez había una fotografía.

Valeria la abrió.

Era una imagen reciente.

Su madre.

Sentada frente a un hombre.

Matteo.

Valeria sintió que el corazón se le detenía.

Debajo había un mensaje:

“Tu madre sabe dónde está la respuesta.”

Valeria levantó la mirada.

—Damián...

Él miró la pantalla.

—¿Qué?

—Tenemos que volver con mi madre.

Cuando llegaron, Elena estaba en el jardín.

Al ver la fotografía, se puso completamente pálida.

—¿Dónde conseguiste esto?

—Me la enviaron.

Elena negó con la cabeza.

—No.

—Mamá, ¿qué pasó entre tú y Matteo?

—No puedo.

—Sí puedes.

—Valeria...

—¡Quiero la verdad!

Elena empezó a llorar.

—Matteo no desapareció por el accidente.

Damián frunció el ceño.

—Entonces ¿por qué?

Elena respiró profundamente.

—Porque él decidió desaparecer.

Valeria quedó confundida.

—¿Por qué?

—Para protegerte.




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