Solo Por Un Tiempo

Capitulo 19

Damián llegó en menos de diez minutos.

Valeria abrió la puerta antes de que pudiera tocar.

—¿Dónde está?

—En mi habitación.

Subieron rápidamente.

La fotografía seguía sobre la cama.

Damián la tomó y la observó.

—¿Cuándo recibiste esto?

—Hace unos minutos.

—¿Viste a alguien?

—No.

Damián revisó la ventana.

Estaba cerrada.

—Entonces alguien entró a la casa.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Crees que fue Gabriel?

—No.

—¿Por qué?

—Porque está detenido.

Damián volteó la fotografía.

Debajo del mensaje había una pequeña marca.

Un halcón.

Pero no era el mismo símbolo que habían visto antes.

—Este halcón es diferente.

Valeria se acercó.

—¿Qué significa?

Damián negó.

—No lo sé.

Entonces escucharon un ruido abajo.

Ambos se quedaron inmóviles.

Damián tomó la mano de Valeria.

—Quédate detrás de mí.

Bajaron lentamente.

La puerta principal estaba abierta.

—Yo la cerré —susurró Valeria.

Damián avanzó.

Sobre la mesa había otro sobre.

Esta vez llevaba escrito:

“Para Damián.”

Él lo abrió.

Dentro había una carta.

La leyó en silencio.

Su expresión cambió.

—¿Qué dice?

Damián levantó la mirada.

—Es de mi madre.

Valeria sintió un nudo en el estómago.

—¿De dónde salió?

—No lo sé.

Comenzó a leerla en voz alta.

—“Damián, si algún día encuentras esta carta, significa que ya conoces la verdad sobre Gabriel. Pero todavía hay algo que nunca pude contarte.”

Damián tragó saliva.

—“La persona que ayudó a tu padre no fue Matteo. Fui yo.”

Valeria abrió los ojos.

—¿Tu madre?

Damián continuó.

—“Yo fui quien ayudó a Matteo a desaparecer. Lo hice porque descubrí que Gabriel quería hacerle daño a Valeria.”

Damián bajó la carta.

—Entonces mi madre protegió a Matteo.

—Y a mí.

—Sí.

Volvió a leer.

—“Pero cometí un error. Al intentar protegerlos, confié en la persona equivocada.”

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Quién?

Damián siguió.

—“La persona que hoy está buscando a Valeria.”

Silencio.

—¿Quién es? —preguntó Valeria.

Damián continuó leyendo.

—“Su nombre es...”

La carta estaba incompleta.

La última parte había sido arrancada.

—No —murmuró Damián.

Valeria tomó la carta.

—Tiene que haber algo más.

Revisaron el sobre.

Nada.

Hasta que Valeria notó una pequeña inscripción en el interior.

217.

—La habitación del hotel.

Damián la miró.

—La misma habitación donde conocimos a Matteo.

—Quizá dejó algo allí.

Una hora después estaban nuevamente frente a la habitación 217.

Esta vez no había nadie.

Damián abrió la puerta.

La habitación estaba vacía.

Valeria revisó cada rincón.

—No hay nada.

Damián observó las paredes.

—Espera.

Se acercó a un cuadro.

Lo retiró.

Detrás había una pequeña caja.

Valeria abrió los ojos.

—Otra caja.

Damián la abrió.

Dentro había una memoria USB y una fotografía.

La fotografía mostraba a una mujer joven.

Valeria la reconoció inmediatamente.

—Es la madre de Damián.

Pero había alguien más en la imagen.

Una persona parcialmente oculta.

Valeria acercó la fotografía.

—¿Quién es?

Damián palideció.

—No puede ser.

—¿Qué?

—Mi madre nunca estuvo sola.

—¿Quién está con ella?

Damián señaló a la persona.

—La madre de Sofía.

Valeria abrió los ojos.

—¿Se conocían?

—Parece que sí.

Conectaron la memoria USB a un ordenador.

Solo había un archivo.

“La verdad final.”

Damián lo abrió.

Apareció una grabación.

Su madre estaba sentada frente a la cámara.

—Si están viendo esto, significa que todo salió mal.

Damián contuvo la respiración.

—Mamá...

La mujer continuó:

—Gabriel no fue el único responsable.

Valeria miró a Damián.

—Había alguien más.

La grabación mostró una fotografía.

Una mujer.

Valeria se quedó helada.

—No...

Damián la miró.

—¿La conoces?

Valeria asintió lentamente.

—Es mi tía.

La hermana de Elena.

La mujer que Valeria había visto solo una vez en fotografías antiguas.

La grabación continuó:

—Ella fue quien entregó información sobre Matteo a Gabriel.

Valeria sintió que todo se derrumbaba.

—¿Mi propia familia?

La voz de la madre de Damián continuó:

—Pero lo hizo por una razón.

La imagen cambió.

Apareció un documento.

Una prueba de ADN.

Damián acercó el rostro a la pantalla.

—¿Qué es eso?

Valeria comenzó a leer.

Su corazón se detuvo.

El documento mostraba la relación genética entre Matteo y Sofía.

Pero también había otro resultado.

Isabella no era hija de Matteo.

Sofía se había equivocado.

Isabella no era su hermana.

Valeria se llevó una mano a la boca.

—Entonces...

Damián miró la pantalla.

—¿Quién es Isabella?

La grabación terminó.

En ese instante, el teléfono de Valeria comenzó a sonar.

Era Sofía.

—¿Valeria?

—Sofía, ¿dónde estás?

Hubo silencio.

Después, Sofía habló con voz temblorosa.

—No confíes en Isabella.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Por qué?

—Porque descubrí quién es realmente.

—¿Quién?

Sofía respiró profundamente.

—La hija de Gabriel.

Valeria dejó caer el teléfono.

Damián la miró.

—¿Qué pasó?

Ella levantó la mirada.

—Isabella es hija de Gabriel.

Los dos quedaron en silencio.

Y entonces comprendieron la verdad.




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