Solo Yo

Capítulo 7

Capítulo 7

Jordan

 

Es un momento relajado de mi día en la tienda. Todos están con sus respectivos cubículos, no hay gente en la sala para concertar citas, solo los que esperan a su turno y el zumbido de las máquinas es tranquilizante.

Me desplazo por las publicaciones de Instagram de mi primo, viendo las fotos de lo que él y Blake han estado haciendo. Se la están pasando muy bien, me parece. Han ido en yate al océano, bucearon, visitaron el centro de la ciudad, se tomaron fotos en la bahía y han visitado un montón ingente de restaurantes.

Si no dejan de comer tanta pasta, van a volver rodando por lo obesos que estarán.

Sonrío por una foto que se tomaron con un hombre con bigote delgado y alargado que sostiene una pizza tamaño familiar con mucho queso. Dejo un comentario en la foto y salgo de la aplicación para trasladarme a Facebook.

La vida del aburrido, navegar por las redes sociales.

Una videollamada entra en ese momento a mi teléfono con el nombre de Blake en la pantalla.

Hablando de los reyes de Roma.

—¡Hola! —saludo cuando la imagen de ambos aparece en la pantalla con una calle transitada de fondo.

¡Jordan! Adivina a donde fuimos hoy —dice Blake con una sonrisa en la cara.

—A bucear —respondo con seguridad por las fotos que acabo de ver.

Estuviste espiando en Instagram, ¿cierto? —me acusa Cam.

—Noticia de último minuto, Cam —anuncio—: Las publicaciones en redes sociales son de dominio público.

Blake ríe y Cam sonríe.

Gracias por la aclaración —dice con sarcasmo.

—Para eso estamos. —Con un pie en el suelo, empiezo a mecerme de un lado para el otro en la silla giratoria—. ¿Cómo ha ido la luna de miel?

¡Oh, espectacular! —chilla Blake—. No sabía que me gustaba tanto Nápoles hasta que puse un pie en ella…

Se embarca en una descripción detallada de la ciudad, la comida, los italianos y las atracciones turísticas. Mi primo gruñe cada que menciona que algún tipo es sexy y ríe cuando dice que no le importa engordar, pero que va a comer todos los tipos de pasta que sirvan en la ciudad.

Me doy la vuelta para dar la espalda a la entrada mientras pregunto por cada cosa que me parece importante, ellos responden emocionados.

Estábamos en medio del océano y juro que me iba a lanzar del bote si Cam continuaba mirando a las chicas del bote contiguo… —Blake detiene su explicación y entrecierra los ojos, mirando detrás de mí. Luego, grita—: ¡Kurt!

Me giro y, en efecto, allí se encuentra Kurt, junto a su cliente, con una sonrisa de oreja a oreja.

—Blake, extrañaba tus gritos. —Me mira—. ¿Puedes cobrar su factura y programar otra cita para ella, por favor?

—Por supuesto.

Le paso mi teléfono para que hable con los chicos mientras hago lo que me pide.

—¿Por qué llamas a Jordan y a mí ni siquiera me envías un mensaje? —le reprocha Kurt a Blake, pero se nota el tono de broma.

No seas dramático, Kurt, es la primera vez que llamo a Jordan desde que estamos aquí.

—¡Exacto! Es el primer momento libre que tienes y llamas a Jordan.

Río por lo bajo cuando Blake resopla.

Justo ayer le estaba diciendo a Cam que extrañaba hablar contigo y molestar a Alex, pero ahora, no tanto.

Kurt suelta una carcajada y le pregunta cómo va su viaje. Blake vuelve a explicar, esta vez menos detallado, lo que han estado haciendo y Kurt escucha con atención. Una vez termino con la chica, la despido y salgo de detrás del mostrador para ponerme a un lado de Kurt.

Te juro, Kurt, voy a pedir la receta en el restaurante y prepararla para ustedes cuando vuelva. Te va a encantar —asegura Blake.

—Más te vale —la señala Kurt—. Y tienes que traerme un regalo. —Me devuelve el teléfono y se acerca al libro de citas—. ¿Llegó mi próxima cita?

—Sí, ya está aquí. —Doy vuelta al mostrador y regreso a mi puesto—. Prosigue con la historia de Cam viendo a las chicas del otro yate.

Blake no responde, solo me observa con el ceño fruncido.

¿Se están llevando bien ustedes dos? —cuestiona.

Le lanzo una mirada a Kurt que pone los ojos en blanco.

—Por supuesto, ¿quién crees que somos? ¿Alex y Jaz?

Blake ríe y prosigue con su relato.

Por encima del teléfono, miro a Kurt alejarse rumbo a su cubículo con un tipo alto siguiéndolo.

Claro que nos estamos llevando bien. De hecho, nos estamos llevando tan bien que me entran ganas de besarlo, al menos, cinco veces al día.

 

***

 



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En el texto hay: pasado, amigos, romance

Editado: 15.02.2022

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