Capítulo 9
Jordan
Mi vena curiosa estaba activa a causa de la salida repentina de Haylie con Kurt. Supuse que él la había convencido de decirle lo que tenía que hablar con Blake, pero seguía queriendo saber de qué iba todo aquello. Tendría que preguntarle a Kurt luego.
No había pasado más de un minuto de que salieron del establecimiento cuando Haylie regresa. Su respiración acelerada y su expresión refleja preocupación. Se dirige directamente a Alex y le dice con rapidez que Kurt lo necesita en el estacionamiento con Adam. Los dos chicos se levantan de inmediato y caminan hacia la salida.
Algo ha pasado y no puedo quedarme aquí esperando a que regresen. Me levanto, encaminándome hacia la salida, pero Haylie toma mi brazo y tira de mí hacia atrás.
—No puedes ir, Kurt me pidió nos quedáramos aquí dentro.
El temor incrementa y, en lugar de hacerle caso, me suelto y voy hacia la salida. En la entrada dudo de seguir adelante. ¿Y si, en vez de ayudar, les provoco problemas? Sacudo la cabeza y abro la puerta, saliendo al frío de la noche.
Hay un grupo de fumadores a unos metros de mí, hablando animadamente. Podría quedarme junto a ellos y a la vez ver qué pasa con Kurt. Estaría a la vista del vigilante de la puerta.
Me acerco al grupo, el olor a cigarrillo penetrando mi nariz. Aun no soy capaz de ver a los chicos porque hay un auto atravesado, por lo que rodeo el círculo de gente, quedando en el ángulo perfecto.
Adam, Kurt y Alex están de espaldas a mí, un hombre al que no distingo está frente a ellos, haciendo gestos con las manos a medida que habla. Otros tres se encuentran apoyados en la camioneta de Kurt, siendo solo espectadores del intercambio. No oigo lo que dicen y tampoco puedo ver si la postura de los chicos es relajada o si están a la defensiva.
Los minutos pasan y la conversación sigue y sigue. El tipo que habla con los chicos suelta varias carcajadas fuertes, que es lo único que alcanzo a escuchar, pero ellos no ríen con él.
¿Quién será? ¿Conocido de cuando trabajaban para Billy?
Solo hay una explicación para la actitud de Kurt al no querer nosotras saliéramos y tiene que ser porque estos hombres tienen algo que ver con Billy.
Un escalofrío me recorre el cuerpo, me froto los brazos para calmar la piel de gallina que se extiende por mi cuerpo. Lanzo una oración silenciosa para que no se trate de algo que pueda acabar mal y que no estemos corriendo peligro.
Alrededor de quince minutos después, los tipos se van y ellos vuelven. Alex y Kurt hablando y, ahora que están cerca, puedo ver que sus expresiones son preocupadas. La de Adam igual, aunque no interviene en la conversación.
No me ven hasta que me paro frente a los tres. Kurt me mira, primero con sorpresa y luego con enfado.
—¿Haylie no te dijo que te quedaras dentro? —inquiere, yo asiento—. ¿Por qué no lo hiciste?
Exhuma enojo y frustración, pero no me amilano.
—Estaba preocupada, y bájale a tu tono que no soy una niña a la que puedes gritar como si fuese tu hija. —Me cruzo de brazos—. Además, me estaba asegurando de que no estuvieran en peligro.
—¿Y si hubiésemos estado en peligro? ¿Qué podrías haber hecho tú?
Imita mi postura.
—Llamar a la policía —digo obvia.
Kurt gruñe.
—Tienes suerte que ese tipo fuese inofensivo, sino, te estaría estrangulando en este mismo instante.
—Guarda tus amenazas para alguien que se las tome en serio. —Agito la mano en forma despectiva, dando la vuelta y volviendo a la entrada del lugar, donde nos encontramos con las demás—. ¡Oh, mira! No fui la única desobediente.
Escucho a Kurt gruñir detrás de mí, a lo que sonrío.
—En realidad —dice Jazmine—, es hora de que las chicas y yo vayamos a dormir. Les prometí a sus respectivas madres que no se acostarían demasiado tarde.
Me besa en la mejilla, luego lo hace Rose y, por último, Haylie.
Miro a Rose saltar sobre Alex como despedida y escucho que le promete que se verán luego para continuar con su conversación, algo me dice que estaban hablando de Jaz antes de que Kurt lo mandara a buscar.
—Por supuesto que terminaremos de hablar tú y yo —afirma Alex antes de volverse hacia Jaz—. ¿Me dirás ahora para qué fue requerida mi presencia? Y ahórrate la excusa de que querías que le enseñara a bailar a Rose.
Jaz lo mira neutra mientras cambia su bolso de un brazo a otro.
—Oh, solo quería confirmar que sigo logrando que hagas lo que yo quiera. —Sonríe malvada—. Mírate, estás aquí porque yo lo pedí, y sin novia.
Es mi amiga, pero tengo que aceptar que a veces es ruin con el pobre Alexander.
Él solo se ríe al escucharla, creo que se ha vuelto inmune a los ataques de mi amiga.
—No te matará aceptar que me querías ver, Jazmine —dice él con chulería—. Pero yo sé la verdad, no te preocupes.
Le guiña un ojo y Jaz rueda los ojos.