Capítulo 10
Kurt
Le lanzo una mirada de reojo a Alex que canta con todas las ganas una canción en español y con una voz muy parecida al de uno de dos los cantantes que la interpretan. No tengo idea de qué dice la canción, pero parece triste, por lo que estoy dispuesto a apostar que es una canción que le recuerda a su situación con Jazmine.
—La voy a olvidar —dice de repente, mientras la canción sigue—. No vale la pena seguir esperando por alguien que no te quiere.
No voy a discutirle aquello.
—Creo que es lo mejor.
No es sano que él espere a que ella se decida si lo quiere o no, tiene que seguir adelante, avanzar, dejar atrás el pasado.
—¿Qué crees que mamá Lucy haya cocinado hoy?
Mírenlo, el pobre tiene una mente de una sola vía.
—Lo que sea que haya hecho, estará fenomenal.
—No te lo voy a discutir. —Permanece en silencio mientras busca en su teléfono otra canción qué poner; esta vez, gracias al cielo, pone una que entiendo—. ¿Deberíamos contarle a Blake lo de anoche?
Aprieto mi agarre en el volante de la camioneta al tiempo que suelto una respiración forzada.
—No, aún no. No quiero dañarle la luna de miel, y en cuanto le diga que Brody apareció y que el nuevo jefe traficante de la Universidad de Chicago está buscándonos, vendrá corriendo de vuelta.
Alex gruñe de acuerdo. Recordar el embrollo en el que estamos metidos nos pone de mal humor a ambos.
—¿Y qué vamos a hacer? —inquiere uno segundos después.
—Estoy pensando en una solución. —Detengo la camioneta en la calzada de la casa de mamá—. Ahora, has la mejor actuación de tu vida ocultando que algo pasa. Mamá se huele los problemas a kilómetros de distancia.
Mamá se encuentra en la cocina cuando entramos, preparando el almuerzo para nosotros. Como cada domingo, vinimos religiosamente a verla. Hoy somos solo nosotros dos, pero normalmente vienen Blake y Cam también, y Jordan una que otra vez.
Alex va derecho a abrazarla y aprovecha a ver qué cocina mamá. Tengo la duda sobre si viene por la comida o para verla. Ambos casos me parecen muy probables.
—¡Alexander! ¿Has estado alzando pesas? —pregunta mamá, agarrando el brazo de Alex con fines investigativos—. No tenías los brazos así la semana pasada.
Alex da un paso atrás y flexiona el brazo, mirándolo.
—No, mamá Lucy, no he estado alzando pesas. —Sonríe al tiempo que menea las cejas—. ¿Se me ven abultados?
Ruedo los ojos.
—Un poco, cariño, sí —afirma mamá.
—No le subas los humos, mamá —bromeo al tiempo que la abrazo y beso su mejilla—. ¿Cómo has estado?
Ella regresa a la estufa luego de besar mi frente.
—Muy bien, cariño —asegura—. Hablé con tu hermana hace un rato, ella y Cam se la están pasando en grande.
No me agrada que cambie el tema, pero no digo nada al respecto.
—Alex y yo no hemos tenido la oportunidad de hablar de verdad con ella.
La pequeña conversación que mantuvimos aquel día desde el teléfono de Jordan no cuenta.
—Es que los extraña demasiado y hablarles solo agranda el sentimiento —la excusa mamá, y le creo.
Blake no es de las que hace lo que se espera. Si extraña alguien, en vez de hacer algo por ver a esa persona, la elude, esperando así no extrañarlo aún más.
—Mamá Lucy, ¿no pudiste tener una hija menos complicada? —pregunta Alex y mamá ríe—. Es de dominio público que las mujeres son complicadas, pero Blake es el triple de lo normal.
—Y así tuviste tus asuntos con ella —comenta mamá en tono de riña.
—Y por eso mismo nunca fue algo serio. —Es una justificación válida la de Alex, lo admito—. Cam es el único capaz de entenderla.
Mamá sonríe, un toque de nostalgia reflejado en sus ojos.
—Lo mismo decía yo de Kenneth cuando Blake se ponía difícil.
No me pierdo la tristeza con la que habla. Después de tanto tiempo, nombrar a papá le sigue doliendo.
—Pensé que yo también estaba dentro del pequeño grupo de hombres que entienden a Blake —bromeo, desplazando la atención hacia mí.
Alex bufa.
—Ya quisieras tú entenderla.
—¡Pero lo hago! —digo indignado.
—No del todo, bebé, no como Cam. —Mamá se pone del lado de Alex.
—Pero lo hago, en menor proporción, lo hago —aseguro con orgullo, alzando la barbilla.
—De un 100%, lo haces un 30%.
Golpeo a Alex en la nuca por contradecirme, ganándome una mirada reprobatoria de parte de mamá. Alex me lanza un codazo cuando ella se da la vuelta.
—Te voy a matar —mascullo por lo bajo para que mamá no escuche.