Solo Yo

Capítulo 12

Capítulo 12

Kurt

 

Que papá se fuera cuando yo era un niño no me afectó de la misma forma que a Blake; ella estaba triste, yo estaba enojado. Enojado por dejar a mamá sola, por hacer que ella trabajara de más para mantenernos, por exponernos al escarnio público en la escuela –los niños se burlaban de nosotros por habernos quedado sin padre– y por causarle sufrimiento a Blake. Sin embargo, aun cuando estaba –estoy, ahora más que nunca– enojado, mantuve en pie la promesa que le hice. Aunque, viéndolo en retrospectiva, no lo hice por él, lo hice por ellas. Mamá y Blake se convirtieron en mi responsabilidad, nadie se podía atrever a siquiera mirarlas mal porque se las veía conmigo.

Sí, ese día le hice una promesa a mi padre que se convirtió en el motivo de mi vida.

Y sé que Blake es muy capaz de defenderse sola –creo que los que se enfrentan a ella son los que necesitan protección–, pero sigo teniendo un compromiso para con ella. Blake puede aparentar ser fuerte –y lo es–, sin embargo, su corazón inmenso la vuelve sensible la mayoría del tiempo. Ese es mi trabajo, evitar que la lastimen y que vuelva a sufrir como lo hizo cuando papá se fue. O era mi trabajo, ahora es el de Cam.

Siempre había pensado que papá había rehecho su vida, que ahora tenía una familia a la que sí había querido cuidar y permanecer en ella, pero no eran pensamientos que me quitaban el sueño, simplemente lo di por hecho. ¡Se fue con otra mujer, por Dios! Era de esperarse que lo hiciera. Lo que nunca creí posible era que esa nueva parte en la vida de papá se acercara a nosotros. De hecho, daba por sentado que papá no hablaba de nosotros. ¿Para qué hacerlo? Dejamos de existir para él en el momento en que puso un pie fuera de la casa.

Pero esas creencias se derrumbaron como un castillo de naipes al que le quitan una carta de la base. Haylie, con su historia de esta noche, sacó la carta y ahora mi mente es un reguero de naipes esparcidos por el suelo.

¿Papá hablaba de nosotros? ¿Para qué?

Bueno, tiene sentido que lo haga con esa mujer, después de todo, ella sabía en aquel entonces que papá era un hombre casado y que nos dejó por ella. Lo que no termina de encajar es que esa mujer quisiera que Haylie supiera de nosotros.

¿Cuál es su intención, reunir a la familia?

¡Ja! Permítanme reírme. No lo creo, no lo hicieron en los últimos 17 años, ¿para hacerlo ahora? Aquí hay gato encerrado.

—Kurt.

Levanto la cabeza ante el llamado de Jordan.

Sigo cerca de la cafetería, metido en el callejón a un lado de esta, oculto.

—¡Eh! —digo sin entusiasmo.

Ella se acerca a mí, unos escasos centímetros separando nuestros cuerpos, sus ojos verdes brillantes como esmeraldas mirando los míos.

—¿Qué está pasando por tu cabeza ahora mismo?

Suelto una respiración audible.

—Un millar de pensamientos. —Llevo una mano a su mejilla—. ¿Y por la tuya?

Jordan aprieta los labios, como si no quisiera decir lo que piensa.

—Ella no tiene la culpa de nada, Kurt —suelta unos segundos después—. Haylie solo quiere conocerlos. Son sus hermanos.

Mi respiración se vuelve trabajosa y una bola gigantesca se atasca en mi garganta, impidiéndome hablar. Dejo caer la mano de su mejilla y me retiro un paso hacia atrás.

Mi problema no es Haylie, mi problema es lo que acarrearía traerla a nuestras vidas.

—Su llegada significaría ver a mi padre de nuevo en un futuro próximo —hablo con dificultad—. Cuando se entere, que ocurrirá en cualquier momento, ¿no crees que querrá contactarse con nosotros, aunque sea solo para ver con qué clase de personas se junta su hija?

Jordan vuelve a cerrar la distancia entre nosotros y esta vez es ella quien pone su mano en mi mejilla.

—Eres fuerte, Kurt, podrás soportar un reencuentro con tu padre.

—No soy yo quien me preocupa. —Mi voz se quiebra ligeramente y Jordan lo nota—. Mamá y Blake no soportarían verlo de nuevo.

—No las subestimes.

—No lo hago, Fresita. No entiendes lo quiero decir. —Tomo una respiración profunda antes de seguir—. Tengo que protegerlas, de quien sea, a toda costa. Y eso incluye a mi papá. —Río amargo—. ¡Él es el primero en la lista de personas de las que debo protegerlas!

Jordan lleva su otra mano al otro lado de mi cara, haciendo que me enfoque en ella y solo en ella.

—No puedes protegerlas de todo, Kurt —dice firme—. Ser herido es parte de la vida y tienes que aceptarlo. Además, ellas, sobre todo Blake, tienen derecho a saberlo y decidir qué hacer.

No puedo contradecirla, Blake merece saberlo.

—Sí, tienes razón —admito—. Ellas tienen que saberlo.

Jordan me da una sonrisa orgullosa y baja mi cabeza para dejar un beso en mi frente. Y como yo soy un aprovechado, llevo mis manos a su cintura, pego su cuerpo al mío y me inclino para estar más cerca de sus labios.

No siempre se me presenta la oportunidad de tenerla tan cerca, así que nadie tiene derecho a juzgarme por tomar partido de ello.



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En el texto hay: pasado, amigos, romance

Editado: 15.02.2022

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