Solo Yo

Capítulo 13

Capítulo 13

Jordan

 

Me estoy enviando mensajes con Cam mientras cierro caja y hago el conteo del efectivo. Al parecer, Blake sigue con un humor de perros. Han estado discutiendo el último día por tonterías y Cam no sabe el motivo por el que ella se enoja con tanta facilidad. No me preocupa, mi primo encontrará una solución. Él es el único capaz de domar a esa bestia, después de todo.

Hablando bestias, en los últimos tres días he pensado mucho en el momento que tuvimos Kurt y yo en ese callejón, que fue cortado por culpa de su padre –Kurt asegura que se trataba de él– y no me permitió saborear de nuevo sus labios.

Y lo quería tanto.

Soy en este momento como un animal hambriento y Kurt es el único que puede satisfacer mis necesidades.

¡Dios! Eso sonó como algo de doble sentido.

Bueno, no pueden culparme. O sea, ¿han visto el espécimen de hombre que es Kurt? Cualquiera en mi lugar estaría en las mismas condiciones. Y es mucho peor ahora que tengo que verlo todos los días. Nada más ayer, llegó a la tienda con una camiseta que se abrazaba a todos sus músculos; y, para completar, un cliente le estaba explicando el tatuaje que quería, que resultó siendo muy parecido a uno que Kurt tiene en el abdomen, por lo que se subió la camiseta para mostrarlo al cliente. Creo que todavía hay manchas de baba en el mostrador, me quedé mirándolo como una tonta hasta que tuvo la consideración de bajarse la camiseta y el hechizo que tenía sobre mí se rompió. O, mejor dicho, bajó de intensidad. Sigo estando bajo su embrujo.

Había visto el abdomen de Kurt antes, tuvimos una relación, corta pero intensa, donde tuve la oportunidad de verlo como Dios lo trajo al mundo. Y él a mí. Por supuesto, su cuerpo ha cambiado un poco desde entonces, su musculatura no es tan abultada ahora, pero sigue siendo un cuerpo impresionante. De solo pensarlo, se me hace agua la boca.

—¡Jordan!

Levanto la cabeza de golpe al escuchar el grito de Willow.

—¿Qué? ¿Por qué gritas?

—Llevo cinco minutos diciendo tu nombre —reclama.

Frunzo el ceño.

—No te había escuchado.

Apoyando un codo en el mostrador, me mira inquisitiva.

—¿Qué te tiene tan distraída?

—Nada. —Aprieto los labios y vuelvo a contar los billetes en mi mano.

—Nada —repite—. Ese nada te ha hecho contar esos billetes tres veces.

Y voy a tener que contarlos una cuarta vez porque ella me hizo perder la cuenta.

—Tonterías —replico.

La escucho reír divertida.

—¿Por casualidad —murmura, inclinándose sobre la encimera—, con nada te refieres al hombre que está en uno de esos cubículos con una rubia impresionante?

—Con nada me refiero a nada. —Le doy una mirada mientras pongo los billetes en la caja y después la cierro—. Además, no veo la necesidad de remarcar el hecho de que esté con una “rubia impresionante”.

—A mí me parece un hecho se suma importancia —contradice ella—. Ya terminó su tatuaje y solo han estado hablando. Incluso ya pagó su cuenta.

—Lo hizo por adelantado.

—Sigue siendo sospechoso.

Si quería que me picara el el bicho de los celos, lo logró. No se lo dejé ver.

—No entiendo porque me dices esto, no es como que él y yo tuviésemos una relación.

Willow me mira con ternura fingida.

—¡Ay, cosita! —Toma una de mis mejillas y la pellizca, la aparto de un manotazo—. Han pasado toda la semana haciéndose ojitos, no ocultes lo evidente.

Ruedo los ojos.

—No es así.

—Sí lo es —refuta.

—Estás viendo cosas.

—No me trates de tonta.

—No te comportes como una.

—Jordan… —Su contestación queda interrumpida cuando una risa chillona se oye por el pasillo. Con expresión burlona, murmura—: Aquí vienen.

Rodea el mostrador y se para junto a mí, de pronto interesada en el libro de citas.

Una palabra la definiría en este preciso instante: Chismosa.

La rubia impresionante y Kurt pasan por nuestro lado, dirigiéndose hacia la salida.

—Gracias, eres el mejor en esto —lo alaba ella—. Estaré pronto por aquí para hacerme el tatuaje que te dije.

A mis oídos sonó como una insinuación, por lo que me giro hacia Willow con una ceja alzada al tiempo que ella hace lo mismo. No fui la única que lo sintió así.

Kurt suelta una carcajada, lo que me confirma que fue una insinuación, y él está feliz con ello.

Willow golpea mi costado.

—¿Vas a permitir que te quiten a tu hombre en frente tuyo? —susurra.

—No es mi hombre —contesto entre dientes.



#36 en Joven Adulto
#1562 en Novela romántica

En el texto hay: pasado, amigos, romance

Editado: 15.02.2022

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.