Capítulo 19
Jordan
Ver a Blake y a Cam interactuar toda la noche con Haylie es como tener una imagen del futuro. No creo que lo sepan, pero el gen de padres ya ha nacido en ellos y, por lo que se puede apreciar, harán el trabajo muy bien. Aunque no los culpo, Haylie despierta el sentido paterno en cualquiera. Es una niña tan tierna y linda que provoca apretarle las mejillas.
No sé por qué dudábamos que la respuesta de Blake a conocer a Haylie fuese positiva, y sé que la chica es imprevisible cuando algo no le gusta, pero también sé que, cuando algo le gusta, se convierte en una persona totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados a ver. También hay que agregar que ha madurado mucho desde que Bianca murió y empezó una relación completamente en serio con mi primo. Tal vez, la Blake de hace más de un año habría tenido la respuesta que Kurt –y hasta yo– esperaba, pero la de ahora, la mujer feliz de estar casada y embarazada, la que piensa antes de soltar una estupidez de la que se pueda arrepentir, ella no.
Uno podría atribuirle el mérito a mi primo, para nadie es un secreto que él ha sido de ayuda para su cambio de temperamento, pero no fue todo gracias a Cam, Blake ha puesto de su parte para mejorar y el cambio no habría ocurrido si ella no lo hubiese hecho. Cam ayudó en el proceso, pero el trabajo fue todo de Blake.
Ella tiene que estar orgullosa de sus logros.
A causa del ensimismamiento de Cam y Blake con Haylie, Kurt y yo quedamos por nuestra cuenta, dejados de lado sin ningún decoro. Debería quejarme, después de todo, los que íbamos a pasar el rato con Haylie éramos nosotros. Sin embargo, no lo hago. O sea, estoy pasando tiempo a solas con el hombre de mi vida, ¿cómo voy a quejarme? Sería estúpida si lo hago.
—Míralos, ya se comportan como padres —comenta Kurt en un susurro mientras caminamos detrás de sus hermanas y mi primo fuera del cine.
—Lo mismo estaba pensando hace un momento —coincido—. Nos han quitado el protagonismo con Haylie.
Kurt ríe silencioso al tiempo que asiente.
—Tienes razón. —Observa a nuestros tres acompañantes, más que todo a sus hermanas, por unos segundos antes de decir—: No me quejo. Creí que este encuentro iría de otra forma y que Blake nos haya sorprendido de esa manera es muy grato.
Enlazo mi brazo con el suyo y apoyo un poco mi cuerpo en su costado.
—Le tienes poca fe a Blake —bromeo.
La expresión de Kurt cae, pese a que no lo digo en serio.
—Sí, lo hago —murmura tétrico.
Aunque hay personas siguiéndonos y voy obstruir el paso, tiro de su brazo y hago que me mire.
—No te hagas esto, Kurt, no pienses así de ti. —Llevo una mano a su mejilla y lo acaricio con el pulgar—. Solo querías proteger a Haylie y nadie puede culparte, ni tú mismo.
Él respira fuerte y aparta la mirada, nada convencido de mis palabras.
—También debería proteger, cuidar y defender a Blake, y, en vez de eso, soy el primero en crucificarla.
El reproche y la rabia consigo mismo hacen sonar sus palabras amargas.
—Sabes que Blake es muy capaz de protegerse sola —le recuerdo—. Y también es bien sabido que nunca se sabe cómo va a reaccionar. Para mí también fue una sorpresa que se lo tomara bien y estaba alerta por si tenía que huir con Haylie. —La esquina de su boca tiembla en una casi imperceptible sonrisa—. Y si crees que Cam no pensó como nosotros, entonces es que no eres nada perceptivo. Por algo la tomo de la mano mientras le decías de Haylie.
Y no miento, Cam tomó a Blake porque tampoco estaba seguro de su reacción. Ni Lucy habría sido capaz de adivinar su respuesta.
—No te culpes por ello, Kurt, eres humano y te equivocas —culmino.
Kurt no responde, lleva su mano a mi mejilla y apoya la frente en la mía. Cierro los ojos, creyendo que me va a besar de una vez por todas, pero no lo hace. En cambio, levanta la cabeza y reemplaza su frente por sus labios, dejando un beso suave.
—Vamos, es hora de irnos.
Fuera, encontramos a Cam, Blake y Haylie junto al auto de mi primo, esperando por nosotros.
—¿Dónde se habían metido? —inquiere Blake, sonriendo de lado y meneando las cejas.
Ruedo los ojos.
—Veníamos justo detrás de ustedes.
—Ajá, sí, claro —ironiza ella.
—¿Quién lleva a Haylie a casa? —pregunta Kurt, deteniendo a su hermana antes de que empiece a decir cosas sugerentes.
—Nosotros lo haremos, ustedes pueden irse por su cuenta. —Blake agita la mano despidiéndonos—. Nos vemos este fin de semana en casa para la cena de celebración que haré.
—¿No nos vas a visitar de nuevo en la tienda esta semana? —pregunto en broma.
—No, si mi esposo no vuelve a dejarme sola en casa.
—Eres una dramática —resopla mi primo—. Fue solamente una tarde.
—¡Estamos de luna de miel! —lo acusa ella.
Cam, sabiamente, en vez de discutir, suspira.