Solo Yo

Capítulo 20

Capítulo 20

Kurt

 

El grado de euforia que estoy experimentando es infinito. La adrenalina corre por mis venas con libertad y me es difícil mantenerme quieto. Mala combinación cuando se está manejando.

No creí que la noche podría mejorar, después de todo, mis hermanas ya se conocen y se llevan bien, ¿qué más podía pedir? Nada, pedir más es ser codicioso. Entonces vienen Blake y Cam, se roban la atención de Haylie y me quedo solo con Jordan, y que conste que no me estoy quejando. Mi intención al llevarla a casa no era besarla, ya es tarde y mañana tenemos que trabajar, pero no me pude aguantar. La dejé en la puerta y prácticamente salí corriendo para no caer en provocaciones. No lo logré. Al llegar a la puerta del piloto de la camioneta, un impulso sobre-humano me atravesó y corrí de regreso.

Probar sus labios de nuevo fue como probar el dulce néctar de los dioses, tan adictivo como siempre. Morí, fui al cielo, conocí a Dios y regresé a la tierra con sus besos. Me volví loco de frenesí, incapaz de tener suficiente. Era como un vampiro recién convertido cuando prueba la sangre por primera vez. La besé hasta que teníamos los labios sensibles, y quería seguir besándola, pero tenía que irme porque no iba a ser capaz de detenerme.

Ahora, mientras voy camino a mi casa, siento la necesidad hacer algún esfuerzo físico para calmar mi descontrolado cuerpo. Tengo que golpear algo o correr hasta que los pulmones me ardan por el esfuerzo. Tal vez debí regresar a casa corriendo, eso habría ayudado.

Manejo alrededor por un rato hasta que consigo volver a la normalidad, piso el acelerador en las calles solitarias, llevando la camioneta al límite. Puede que la termine de destartalar si sigo haciendo esto, pero no me importa.

Vuelvo a casa sobre la una de la madrugada, sintiéndome mejor, pero mi tranquilidad llega a su fin cuando llego al frente del edificio y un auto en la calzada está esperándome.

¿Cómo sé que es a mí?

Hay tres hombres junto al vehículo, y a uno de ellos lo conozco muy bien. Sería muy extraño que solo esté ahí por casualidad.

Bajo de la camioneta y camino a paso ligero hacia ellos, como si mi corazón no estuviese corriendo desbocado.

—Kurt Hale —dice el hombre que parece ser el cabecilla del grupo—, qué gusto verte nuevo.

—Lástima que no puedo decir lo mismo.

Permanezco a unos metros de ellos, cruzando los brazos sobre mi pecho, mostrando una calma que no siento.

—¡Oh, vamos! —El tipo se lleva la mano al pecho fingiendo estar ofendido—. Eres un insensible.

—Sobrevivirás a ello. —Él ríe y los otros dos lo imitan. Mi paciencia llega a su límite—. ¿Qué haces aquí?

Él suspira.

—Vamos, Kurt, ¿qué pregunta es esa? —Niega con la cabeza, como si no diera crédito a mi comportamiento—. Brody nos contó que tuvieron un encuentro amistoso el otro día.

¡Ése boca suelta!

—Y quisiste venir a comprobar tú mismo —conjeturo.

—Sí, pero no porque yo quisiera hacerlo, sigo resentido contigo por quitarme a mi novia. —Me tenso ante la mención de ella—. Sé de buena fuente que siguen siendo amigos.

—¿Y eso a ti qué te importa? —mascullo.

—Uno tiene su orgullo, y el mío sigue golpeado porque ella me dejó para irse contigo. —Bufa, frunciendo el ceño—. ¿Quién dejaría a un hombre como yo por alguien como tú?

Quiero golpearlo, en serio que quiero, este mequetrefe nunca podría contra mí, pero sus amigos sí podrían, por lo que me contengo.

—No eres mejor que yo, Liam —escupo su nombre—. De hecho, eres mucho peor.

Rueda los ojos.

—¡Ay, por favor! —resopla—. Esas son puras tonterías.

—¿Viniste aquí para hablar de Jordan? —increpo—. Porque si es así, me paso a largar.

—Qué impaciente eres —ríe y quiero modificarle la cara, mandando todos sus dientes al otro lado de su cráneo de un solo golpe—. Sabes por qué estoy aquí.

—Evidentemente no lo sé.

Cuadra los hombros, adoptando una posición que él cree amenazante.

—Danger me envió.

Mi cuerpo pasa a un nuevo nivel de tensión, estoy seguro que la vena de mi frente empieza a notarse y los tendones de mi cuello sobresalen. Sin embargo, mantengo el aplomo, haciéndole creer que no me afectan sus palabras.

—¿Trabajas para Danger? —pregunto incrédulo y cuando él asiente, suelto una carcajada—. ¿Qué puede hacer un inútil como tú con Danger?

La cara de Liam se contorsiona de rabia, aprieta la mandíbula y su respiración se vuelve trabajosa.

 ¡Dios! Vaya que el mundo es pequeño. Este es el mismo tipo que era novio de Jordan, el que la engañó y le hizo creer que era buen hombre cuando la verdad es que tenía predilección por las drogas –específicamente el crack– y por las mujeres fáciles de la universidad. No lo había vuelto a ver luego de la graduación, creí que se había ido de Chicago o había conseguido un puesto en la empresa de su papi. Pero miren, se quedó por aquí a trabajar para Danger, el nuevo distribuidor de drogas de la universidad.



#23 en Joven Adulto
#1352 en Novela romántica

En el texto hay: pasado, amigos, romance

Editado: 15.02.2022

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.