Solo Yo

Capítulo 24

Capítulo 24

Kurt

 

Cuando Brody mencionó el nuevo lugar, pensé que sería un mejor sitio, más seguro. Pensé mal; esto es otro depósito, apostado en el sur de Chicago, específicamente en South Works, junto al Michigan. La estructura parece en ruinas, las paredes descascaradas, en algunos lugares faltan pedazos de concreto, el techo está arqueado y de un lado pende una lámina de zinc que se mese con la brisa proveniente del lago, chirriante.

—Horrible —murmura Alex.

—Danger no escatima en gastos, ¿he? —bromeo para aligerar el ambiente. Alex sonríe, pese a que ambos queremos correr en el sentido contrario.

Estábamos en medio de la cena cuando recibí un mensaje de Liam en el que me recordaba que teníamos que ir esta noche a reunirnos con Danger. Lo había olvidado por completo con la conversación que tuve con mamá y con los nervios por decirle sobre Haylie previo a la plática. Quería mandarlo todo al demonio y no ir al encuentro, pero entonces, Liam, intuyendo que algo así pasaría, me envió otro mensaje en el que amenazaba con buscar a Blake y decirle todo. Cómo supo que no le había dicho nada de esto a Blake, es un misterio para mí, supongo que soy predecible.

Lo bueno de todo es que no mencionó a Jordan, aunque creo que lo está reservando para otro momento.

Gracias al cielo que nadie sabe de Haylie, sería como otro comodín para esos idiotas.

—Hagamos esto rápido, Alex —me quito el cinturón y tomo la manilla de la puerta—, no quiero estar ahí dentro por mucho tiempo.

Abro la puerta y salgo, encaminándome hacia un lado del lugar con intención de rodearlo. Alex viene a mi lado.

—Tenía que haberle dicho a mi hermana que rezara por nosotros.

—Tendrá que bastarnos con nuestros propios rezos.

—Tengo muchos pecados encima como para que Dios me escuche.

Suspiro. Tiene razón.

—Nada perdemos con intentar. Además, somos unos hombres nuevos que han dejado atrás la mala vida.

Mientras más nos acercamos a la puerta, el sonido de música incrementa. Muy moderno de parte de Danger que la puerta esté de cara al lago. Al llegar a esta, identifico la canción, y quiero reír por la ironía de la situación. William Singe está diciendo a su madre, en una música de Jonas Blue, que llegará a casa por la mañana, que seque sus ojos y que no se estrese.

Fácil decirlo, William.

Entrar es como ser retroceder al año pasado, a un momento de mi vida que odio y que me gustaría olvidar del todo, borrar completamente de mi mente. Es como ver el mismo depósito de antes, con los mismo trastes pegados a las paredes para que no estorben, la misma música, hasta la misma gente. Aunque con alguna que otra cara nueva.

—¡Kurt, amigo! —grita un tipo que reconozco, pero no recuerdo su nombre—. Y Alex. —Llega hasta nosotros y nos abraza a ambos, palmeando nuestras espaldas—. Es bueno verlos de nuevo. Creí que se habían ido de la ciudad o que ya no éramos una compañía decente para ustedes.

No lo son, quiero decirle, pero en su lugar, sonrío.

—¡Vamos, amigo! —responde Alex, entrando en su habitual papel relajado y divertido—. Nunca podríamos dejar a nuestras amistades atrás.

El tipo sonríe, mostrando los dientes amarillos por el tabaco.

—No sabíamos de este nuevo lugar —me excuso—. De hecho, ni siquiera sabíamos que Danger había tomado el lugar de Billy, creímos que todo había acabado cuando Billy fue enterrado.

Suelta una carcajada ruidosa que llama la atención de los que nos rodean.

—No, nunca, el legado de Billy no podía morir así como así. —“Así como así”, como si la muerte Billy no fuese gran cosa—. Pero qué bueno que aparecen, escuché por ahí que Danger ha estado buscándolos. —Mira detrás de mi hombro y frunce el ceño—. ¿Y Blake? Ella nunca está lejos de ustedes.

Me tenso de inmediato.

—Ahora sí que lo está —gruño.

—¿Qué quieres decir con eso? —Necesito fuerza de voluntad para no estampar mi puño en su cara—. ¿Se fue de la ciudad?

—Sí —interviene Alex antes de que se me agote la paciencia—, se fue de la ciudad.

—Oh, es una lástima —el idiota pone cara de pena—, siempre era una cosa buena para la vista.

Ignoro el hecho de que le dijo “cosa” a mi hermana y lo rodeo.

—Hora de buscar a Danger, Alex.

Sin esperar respuesta, me alejo, el temperamento airado que había estado arduamente dominado desde hace un año, amenaza con volver, y no quiero volver a ser ese hombre.

—El mismo Kurt de siempre —bromea el tipo, como si fuésemos mejores amigos o algo así.

—Nos vemos, Tyler —se despide Alex, que parece tener mejor memoria para los nombres que yo.

—¡No desaparezcan y vengan a tomarse unos tragos con el grupo!

No tengo idea de qué grupo habla, así que lo dejo pasar. No vine aquí a socializar ni a encontrarme con viejos amigos, ninguno de los que está aquí tiene derecho a llamarse mi amigo. Quiero salir de este sitio en el menor tiempo posible.



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En el texto hay: pasado, amigos, romance

Editado: 15.02.2022

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