Capítulo 26
Kurt
Viendo mi vida en retrospectiva, nunca en tenido una relación seria. El ir y venir con Bianca fue de muchos años, desde la secundaria, y entre nuestras “rupturas”, tenía encuentros esporádicos con chicas que conocía en un bar o en el depósito. Entonces, se volvió costumbre estar con ella. Con Jordan es diferente, mucho, si me preguntan. Las cosas con ella son en extremo serias, tanto como para pensar en un futuro, ya saben, poner un anillo en su mano, tener una casa con verja blanca y jardines, niños, envejecer juntos… Ese tipo de cosas.
A veces creo que debería tener miedo de este tipo de pensamientos, después de todo, nunca los había tenido hacia Bianca, que fue lo más cercano a una novia que tuve, pero no. No me da miedo, de hecho, me emociona, y creo que se debe a que Blake ahora está casada y fue capaz de encontrar el amor, por lo que, si ella pudo, ¿por qué yo no? Para mí también hay oportunidad.
Así que, teniendo claro en mi mente que las cosas con Jordan son a futuro, he decidido hacer algo para ella esta noche. Hace unos días la llamé para pedirle una cita, una formal, de esas donde ella va a usar un vestido y cenaremos en un lugar elegante. Me voy a gastar buena parte de mis ahorros, pero no me importa, ella lo vale.
Le pedí consejos a Adam sobre dónde llevarla o qué hacer esta noche, pero el muy idiota tiene de romántico lo que yo de astronauta. Por tales motivos, tuve recurrir a la persona más romántica que conozco: Cam. El hombre debió tener excelentes ideas para lograr enamorar a Blake, además de que conoce a Jordan mejor que nadie. Y fue muy acertado, mi cuñado me dijo a qué lugar llevar a Jordan, me ayudó a pedir una reservación y me dio algunas sugerencias con respecto a detalles.
Pensé, en un principio, hacer algo más privado. Una cena en mi casa con solo nosotros dos y comida hecha por mi mamá, pero mi subconsciente no dejaba de lanzarme la idea de llevarla a un lugar público para demostrar que puedo ser aceptado por la sociedad que la envuelve. Es una creencia estúpida, lo que piense la gente no debería importar. Sin embargo, más que demostrarle a Jordan que puedo comportarme en público y que soy más que un simple artista del tatuaje, me lo quiero demostrar a mí. Quiero saberme merecedor de su compañía. Sé que es tonto, me lo he repetido hasta el cansancio, Jordan no es del tipo de persona que le importa el “qué dirán”, si ella está conmigo es porque así lo quiere, y ella me quiere. Pero, de igual manera, voy a hacerlo; llevarnos a un restaurante elegante, para quedarme con la consciencia tranquila.
Me miro al espejo y sonrío ante mi imagen, soy un mundo de diferencia al Kurt de todos los días. En mi diario solo uso jeans, camisetas y chaquetas de cuero, como un tipo malo, pero ahora, viéndome en un traje –sin corbata–, no estoy tan diferente como lo hacía en la boda de Blake y Cam. Ese día estaba tan diferente que todo el mundo que me conoce me miraba extrañado, ¡hasta yo me miraba al espejo extrañado! Pero hoy estoy menos formal, es un estilo elegante-relajado, no sé si eso existe, pero lo acojo.
—Aquí vamos, Kurt —me digo, aun frente al espejo.
Tomando mis cosas –billetera, teléfono y llaves–, me dirijo a la salida. La reservación es a las 8 y, pese a que son tan solo las 7, quiero llegar a tiempo para no perderla. Además, el restaurante está al otro lado de la ciudad.
Cuando estoy bajando las escaleras, mi móvil suena y lo tomo del bolsillo de mi pantalón son detenerme.
Es mi madre.
—Hola, mamá —respondo con la respiración un poco agitada por la prisa.
—Hola, cariño —dice ella alegremente—. ¿Estás yendo a buscar a Jordan?
—Sí, voy saliendo de casa.
—Perfecto, es de mala educación llegar tarde a una cita.
Pongo los ojos en blanco. Ella está llamando para comprobarme como si fuese un adolescente a punto de ir a su primera cita.
—Lo sé, mamá —contesto monótono.
—No me hables en ese tono, jovencito —me riñe—, yo solo me preocupo de que no metas la pata.
—Gracias por la confianza depositada en mí, mamá.
Llego al vestíbulo y cruzo el espacio hasta la puerta. Voy a pedir una asamblea de inquilinos para exigir un ascensor, esas escaleras me van a matar un día de estos.
—No me agrada nada el sarcasmo en tu voz, Kurt.
Respiro profundo, con la intención de recuperar el aliento y aprovechar a pedir paciencia al cielo.
—Mamá, tengo que colgar, voy a manejar, y no quieres que tenga un accidente por estar hablando contigo.
—Ven a verme mañana, cariño, Blake también viene. Extraño tenerlos a los dos en mi casa.
—Si todo va bien, iré con Jordan.
—Y Blake vendrá con Cam. —La escucho reír.
—¿De qué te ríes?
—Que ustedes cuatro decidieron mantener todo en familia.
Ruedo los ojos, aunque también río.
—Hasta mañana, mamá.
—Hasta mañana, cariño. Te amo.