Solo Yo

Capítulo 31

Capítulo 31

Jordan

 

Cam pone azúcar en su café, lo remueve y deja la cuchara sobre la servilleta, todo con movimientos elegantes. Tiene embelesadas a las chicas de la mesa contigua, ambas están a punto de babear sobre sus cafés. Y no se puede juzgarlas, mi primo está de muy buen ver, mucho más ahora que tiene este porte de hombre importante. Desde que tomó el mando del hotel, se ha convertido en el prospecto perfecto para las mujeres solteras de la alta sociedad de Chicago, y más de una se ha llevado el chasco al saber que está casado. No creo que Blake lleve muy bien el que su esposo sea tan deseado, pero parece que ha controlado sus impulsos asesinos. Aunque, si yo fuese esas mujeres que andan detrás de Cam, dormiría con un ojo abierto. Nunca está demás ser precavida, no si se trata de Blake.

—Blake ha estado sentimental en los últimos días —comenta él, antes de tomar un sorbo de su café—. Se lo atribuyo a las hormonas del embarazo, pero también tiene que ver con el encuentro con su padre.

—Kurt, por el contrario, perece molesto. —Lamo mis labios que se sienten resecos y prosigo—. Con su padre y con él mismo.

—Puedo entender que esté molesto con su padre pero, ¿por qué está molesto con él mismo?

—Porque el encuentro lastimó a Blake, el día se le arruinó a Haylie y él no pudo hacer nada.

Las cejas de Cam se alzan, sorprendido por mi respuesta. Los sentimientos que Kurt revela pueden tener esa reacción en las personas, incluso las que lo conocen. No es fácil descifrar las motivaciones de Kurt a ser como es, pero, cuando se muestran, resultan ser tan complicadas que los demás sabemos que nunca los íbamos a descubrir.

—Pero nada eso fue su culpa —Cam dice lo obvio.

—Sí, pero la necesidad de Kurt de proteger a los suyos es mucho más grande que la razón. —Ruedo los ojos y Cam ríe—. Cuando algo se le sale de las manos, se enfada.

—Bueno —Cam suelta la respiración—, es un rasgo de su personalidad que comparte con Blake.

Frunzo los labios.

—Así es. —Permanecemos en silencio unos segundos hasta que viene un pensamiento a mi mente y sonrío—. Si es un gen hereditario, prepárate para que tu bebé sea igual.

Cam suelta una carcajada, llamando la atención –de nuevo– de las chicas de la mesa de al lado. Pobres chicas, no tienen idea de que mi primo está casado y muy enamorado. No solo no tienen la más mínima posibilidad con él por estar casado, también ama a su esposa y no voltea a ver a otras mujeres que no sea ella.

El hombre perfecto.

Lo invité a desayunar conmigo hoy porque Blake y Kurt fueron a casa de Lucy a contarles el encuentro con su padre. No queríamos estorbar, esa es una conversación solo de ellos como familia y nosotros no podíamos estar allí. Kurt insistió en que no importaba, que podía ir con él, pero preferí no hacerlo y venir con Cam a desayunar. Hace mucho que no hablaba a solas con él y quiero contarle los planes que tenemos Jazmine y yo de tener nuestro propio negocio.

—Puedo con dos Blake, no te preocupes.

—¡Ni lo digas! —chillo, negando con la cabeza—. Será un niño.

Cam rueda los ojos, aunque está sonriendo.

—No importa si es niño o niña, igual lo vas a querer porque es mi hijo.

Un suspiro colectivo viene de la mesa de las chicas flechadas por Cam –no sé si soñador o desesperanzado–, él las mira y ellas hacen como si nada.

Ya las pillaron, queridas, quiero decirles, pero me contengo.

—Llevan toda la mañana lanzándote miradas, primo —susurro, Cam frunce el ceño.

—Las mujeres pueden ser algo espeluznantes a veces.

Alzo una ceja, haciendo una mueca con los labios.

—Te casaste con la más espeluznante de todas —le recuerdo—. Si no fuese mi amiga, créeme que ni siquiera podría mirarla a la cara.

Cam sonríe, un gesto lleno de orgullo.

—Pero es la que yo quiero.

—No hace falta que le eches en la cara a esas pobres mujeres que no te gustan.

—¿Quieres que les haga creer algo que no es? —cuestiona. Bueno, si lo pone así…—. Además, Blake las mataría si se llega a enterar que me están mirando de más.

Hago en gesto afirmativo.

—En eso tienes razón. —Cam toma el resto de su café y deja la taza sobre la mesa. Entonces, me mira, dejando atrás la diversión anterior—. ¿Qué ocurre?

Él suspira.

—Mi tío me llamó —suelta, y ya sé qué va a decir a continuación—, quiere saber qué vas a hacer ahora.

Aparto la mirada, este tema no es mi favorito.

—¿Por qué no me lo preguntó a mí?

Por el rabillo del ojo, veo a Cam encogerse de hombros.

—Porque nunca le das una respuesta concreta.

Lo miro.

—¿Y se supone que tú si vas a darle las respuestas que quiere?

—Creo que lo que quiere es que te empuje a tomar una decisión.



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En el texto hay: pasado, amigos, romance

Editado: 15.02.2022

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