Solo Yo

Capítulo 32

Capítulo 32

Kurt

 

Veo a mamá moverse por la cocina mientras me prepara un café, a Blake solo le permitió beber zumo de naranja, cosa que tiene a mi hermana gruñendo. Decidimos venir a contarle lo de papá, mi hermana y yo llegamos a la conclusión de que era mejor hablarlo con ella de una vez y no alargarlo más. Si se entera por otra persona, no será bueno para nosotros.

Sin embargo, tengo miedo de su reacción, tengo miedo de que tenga una recaída por el impacto de la noticia. Recuerdo la noche en la que le confesamos que vendíamos drogas y cómo se puso de mala, pero no pasó algo peor. Ojalá que esto sea así también, me niego a importunar a mamá con el encuentro con nuestro padre.

—Yo quería café —refunfuña Blake cuando mamá me pasa mi taza, viendo el objeto humeante con envidia.

—No vas a tomar una gota de café hasta que tengas al bebé en tus brazos, Blake —advierte mamá—. La cafeína no le hace bien al embarazo.

Blake hace un sonido molesto mientras toma el resto de su jugo. La miro divertido, subiendo y bajando las cejas al tiempo que soplo el líquido caliente para que no me queme la lengua, doy un sorbo y hago una mueca porque mis intentos de enfriarlo fueron en vano. Blake es la que ahora ríe con burla.

—Eso te pasa por tonto —dice con satisfacción.

—Al menos estoy tomando café y no un juguito de embarazada.

Me patea con fuerza y hago una mueca de dolor, llevando mi mano a la zona afectada.

—Al menos no estoy llorando como bebé porque una mujer embarazada me golpeó.

—Como sigan comportándose como un par de niños, les doy una zurra a cada uno —amenaza mamá, sirviendo un plato de gofres que luego le pasa a Blake—. Pasarán treinta años y puedo visualizarlos ahí, donde están sentados, peleando por tonterías.

—Tú te quejas, pero sabemos que te gusta vernos pelear —bromea Blake, llevándose un gran bocado de gofres a la boca, empieza a masticar y gime—. Mamá, esto está buenísimo.

Traga rápido para luego meterse otro bocado igual de grande que el anterior.

—No comas tan rápido, Blake, te dará indigestión —aconseja mamá, volviendo su atención al desayuno—. Lo que sea que quieran decirme, pueden hacerlo mientras cocino, sino, llegarán tarde al trabajo.

Le lanzo una mirada a Blake al tiempo que ella me mira, le hago una seña para que empiece a hablar y ella niega antes de señalarme, niego también, no estoy dispuesto a ser el que va a hablar. “Empieza tú”, gesticulo, pero ella vuelve a negar y me señala. Reprimo un gruñido de exasperación y me giro hacia mamá.

Ella nos está mirando, con una ceja alzada y un plato en la mano.

—¿Terminaron su discusión silenciosa? —inquiere, poniendo el plato frente a mí.

—Sí, hemos acabado —dice Blake, la miro con ojos entrecerrados, ella evita mi mirada, levantando el pulgar hacia mí—. Kurt quiere decirte algo, ¿verdad, Kurt?

¡Desgraciada, conspiradora, mala hermana, traidora!

—En realidad, ambos queremos decirte algo, pero Blake quiere comenzar —respondo, cortando un trozo del gofre en mi plato para después pincharlo con el tenedor—. Estábamos discutiendo porque ella no me quiere dejar empezar, así que, Blake, te doy el derecho a iniciar.

—No mientas, Kurt —refuta ella—. Tú querías hablar primero y yo te di la oportunidad de hacerlo.

—Yo no… —empiezo a decir, pero mamá me interrumpe.

—Voy a elegir yo quién va a hablar —anuncia—, con un pequeño juego.

Me enderezo, frunciendo el ceño, interesado en la propuesta de mamá.

—¿Qué juego? —cuestiono.

—Es simple —dice mamá, tomando su desayuno y sentándose frente a nosotros—. Pensaré en un número del 1 al 5 y el que no lo adivine, empieza hablando.

Bastante simple, pero efectivo.

—Me apunto —le hago saber antes de mirar a Blake, ella traga el bocado que tiene en la boca al tiempo que asiente.

—También me apunto.

—Excelente —mamá sonríe—. Di tu número, Blake. —Quiero protestar, pero mamá me lanza una mirada antes de que pueda siquiera abrir la boca—. Las damas primero, Kurt.

Ante eso no puedo replicar.

Blake me mira, alardeando de su oportunidad de hablar primero, para luego mirar a mamá.

—2 —Mamá está masticando y se aprovecha de eso para dejarnos a la expectativa.

Cuando termina de tragar, niega.

—No. Tu turno, Kurt.

Sonrío a Blake y ella me saca la lengua.

—5 —aventuro.

Mamá ríe.

—No, última oportunidad, Blake.

—1.

Que no sea el número, por favor, que no sea el número, rezo.

—No —dice mamá y yo lanzo un puño al aire—. No celebres tan rápido, Kurt, aún te puedes equivocar. Quedan dos números.



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En el texto hay: pasado, amigos, romance

Editado: 15.02.2022

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