Capítulo 33
Jordan
Aprieto teclas fieramente en mi portátil, terminando la última parte del presupuesto para la tienda que vamos a abrir Jazmine y yo.
Hoy tuve que llamar a mi abogado para que empezara a tramitar el movimiento de cuenta de mi fideicomiso. Papá me dijo que ese dinero podría utilizarlo para lo que quisiera luego de cumplir los 21 años y yo lo había reservado para un caso importante. Pues, el momento ha llegado. No sé exactamente de dónde va a sacar Jaz el dinero para este proyecto, pero tengo una idea. Así como yo, ella también tiene un fideicomiso, además, su abuela materna le dejó la mitad de su fortuna cuando murió. La otra mitad es de Rose.
¿No es raro que no les haya dejado nada a sus hijas? La madre de Jaz tiene una hermana, por lo que era lo más lógico que dividiera la fortuna entre las dos, pero la mujer decidió dejarle todo a Rose y a Jaz, un hecho que deja claro la profundidad de los problemas familiares.
Termino el párrafo y lo leo dos veces antes de pasar al próximo. Cuando el cansancio mental me gana, guardo el documento y dejo el portátil sobre la mesita de centro para ir a la cocina a hacer la cena.
Kurt me dijo que vendría al salir del trabajo y quiero tener la cena lista. Hoy no fue un buen día para él, me dijo que las cosas con su madre no fueron mal, pero que tampoco fueron bien. No quiso ahondar en la explicación, me dijo que me contaría todo cuando viniera.
Puedo imaginar cómo fueron las cosas; Blake y Kurt le contaron a Lucy que habían visto a su padre y que les pidió hablar, ella les preguntó por qué no aceptaron hablar con él, ellos se enzarzaron en una explicación llena de rencor de sus motivos para no ver a su padre, Lucy quiso defender al hombre, ellos se volvieron locos por ello y terminaron en malos términos. Mi conjetura no encaja del todo en eso de las cosas no fueron mal, pero tampoco bien, pero creo que es el pensamiento más acertado.
Preparo macarrones con queso para la cena, y cuando he terminado, Kurt llama a la puerta de abajo. Lo dejo subir y empiezo a servir nuestros platos. Una vez toca la puerta del apartamento, corro a abrirle y lo recibo dándole un abrazo y besando sus labios rápidamente.
—Puedo acostumbrarme a que me recibas así —comenta cuando me separo de él mientras cierra la puerta.
—Puedo acostumbrarme a recibirte así —digo de vuelta.
Lo escucho reír mientras me sigue a la cocina y yo pienso en el trasfondo de lo que acabamos de decirnos. ¿Quiere vivir conmigo o quiere que me vaya a vivir con él? No sé, tal vez solo fue una simple broma.
—Huele bien, Fresita.
Le doy una mirada sobre el hombro y le sonrío dulce.
—No me quedó ni la mitad de bien a como le queda a tu mamá y a Blake, pero es un trabajo honrado.
Kurt vuelve a reír y en este momento me declaro fan nº 1 de su risa. Quiero escucharlo reír de esa forma despreocupada por el resto mi existencia.
—Déjame a mí ser el juez.
Dejo ambos platos sobre la barra de desayuno y voy por dos copas y el vino. Regreso y sirvo vino para ambos antes de sentarme diagonal a donde él está sentado.
Observo a Kurt pinchar con su tenedor los macarrones y llevárselo a la boca. Conteniendo la respiración, espero su veredicto. Masticando, alza las cejas y me mira.
—Fresita —dice con asombro—, esto está muy bueno.
Sonrío, emocionada.
—¿Lo dices en serio?
—Muy en serio —afirma él con sinceridad.
—Qué bueno que te guste —suspiro aliviada—, porque es lo que vas a comer para cenar todas las noches si llegamos a irnos a vivir juntos… —Me detengo y miro a mi acompañante, cohibida, aunque Kurt sabe que estoy bromeando porque me mira de regreso tratando de permanecer serio, por lo que prosigo—: O si cometemos la misma locura de Blake y Cam y nos casamos.
Kurt suelta una carcajada para después seguir comiendo.
No sé si tomarme su risa por mi broma a mal, digo ¿no quiere vivir conmigo? Desde que dijo ese comentario sobre acostumbrarse a ser recibido así, la idea no deja de dar vueltas en mi cabeza. Tal vez me estoy moviendo demasiado rápido, solo tenemos juntos, en sí, unos días. Sin embargo, lo que sentimos por el otro va desde hace más de un año, es tiempo suficiente. Y miremos a Cam y Blake, ellos se fueron a vivir juntos tres meses luego de haberse conocido… Bueno, no podemos compararnos con ese par, porque su ritmo es francamente alarmante. Pero a ellos les gusta correr, así que no se les puede criticar por algo que ellos quieren.
—¿Tú y Jazmine llegaron a un acuerdo sobre qué hacer?
La pregunta de Kurt me trae de nuevo al presente. Me había quedado masticando mis macarrones por casi un minuto entero.
—Sí, queremos abrir una boutique.
—¿De esas a las que solo va gente rica? —bromea él.
—Jaz no querrá que en su tienda se venda ropa barata y de mala calidad… —Mi voz se va desvaneciendo poco a poco, una idea naciendo en mi mente—. ¡Eso es! —chillo y me levanto de un salto—. ¡Ropa accesible!