Solo Yo

Capítulo 34

Capítulo 34

Kurt

 

Dos semanas, y unos pocos días más, pasaron después del encuentro con el Sr. Kenneth Carlan en la escuela de Haylie y todavía no le he dicho a Blake que estoy dispuesto a tener una conversación abre heridas con nuestro progenitor. Podría decir una gran cantidad de excusas; que, aunque había aceptado hacerlo, no estaba preparado aún, que los días pasados había estado muy ocupado como para sacar el tema a relucir, que sabía que a Blake no le iba a caer bien la noticia, que estaba dejando que el propio Kenneth viniera y así no tener que buscarlo yo… En fin, puedo seguir la lista de excusas, pero no tiene caso, al fin y al cabo, son solo eso, excusas.

Sí, no estoy preparado, pero, como dijo Jordan, nunca lo estaré.

En efecto, he estado ocupado, pero ¿cuándo no lo estoy en la tienda? Y aun así le hice las visitas normales a mi mamá, salí a cenar un par de veces con mi novia, fui a tomarme unos tragos con Cam, Alex y Adam, incluso tuve la oportunidad ver a Haylie cuatro veces.

Lo que más hace peso en mi renuencia a hablar, es que a Blake no le va a caer bien la noticia, pero tengo que hacerlo, no puedo ocultar esto a mi hermana por mucho más tiempo, una golpiza de su parte por guardarle un secreto es peor que el que se entere de las cosas.

Admito que pensé, luego de su insistencia en el estacionamiento aquel fatídico sábado, que mi padre nos vendría a buscar, que iría a casa de mamá con la intensión de encontrarnos allá, que le pediría a Haylie que le diera la dirección de la tienda –aunque esto sí lo hizo, pero no tuvo la respuesta esperada–, que se esforzaría más, pero no lo hizo, y lo más triste de todo es que no me extraña; mi papá es un cobarde, ya lo demostró hace mucho y lo está volviendo a hacer. Haylie nos explicó que ella se había negado a soltar prenda sobre nosotros, papá le preguntó dónde podía encontrarnos y ella le dijo, y cito textualmente: “Así como yo hice mi investigación y di con ellos, tú también puedes hacerla”. Solo queda decir que a papá le gusta la vía fácil y por eso no hizo su tarea.

Pasando a otras noticias, luego de posponerlo por la mayor cantidad de tiempo posible, hoy voy a hablar con Blake y, aprovechando que viene Haylie a cenar con nosotros, les voy a hacer saber mi cambio de decisión con respecto a nuestro padre.

Estoy nervioso, ¿cómo no estarlo? Blake puede noquearme con un derechazo si le parece que estoy siendo estúpido. Si soy un hombre de suerte, Haylie se alegrará con la noticia, o eso creo. No estoy seguro luego de la contestación que le dio a papá hace días.

Mi teléfono vibra en el bolsillo de mi pantalón mientras camino hacia la recepción de la tienda a buscar a Blake, lo saco y veo que es un mensaje de Jordan.

 

Fresita:

¡Ánimo, guapo! Si Blake te golpea, yo te hago de enfermera.

 

Sonrío como tonto al teléfono.

 

Kurt:

¿Enfermera sexy? ¿De esas que salen en las películas de adultos?

 

Su respuesta me llega unos segundos después.

 

Fresita:

Todo depende del grado de maltrato.

 

Kurt:

Le diré a Blake que me golpee fuerte solo para verte un traje de enfermera sexy.

 

Puedo imaginarla riendo y se me calienta el pecho solo con ese pensamiento.

Estoy muy, muy enamorado de ella.

La noche en que fui a verla, en la que tenía la cena lista para mí y me recibió con un beso, pude imaginarme un futuro con ella; viviendo juntos, ella recibiéndome de esa forma cada noche, o al contrario, yo teniendo la cena lista para ella y besarla en la puerta. Es un sueño que espero se me cumpla, y pronto.

Ya en la recepción, veo a Haylie detrás del mostrador, hablando animada con Blake mientras mi otra hermana se atraganta con chocolate. Desde que Blake descubrió que está embarazada, no hace más que tragar –porque ni siquiera mastica y saborea– chocolate en todas sus presentaciones; blanco, negro, con leche, en galletas, galletas con chispas de chocolate, pasteles, helados y pare de contar. Todo lo que contenga chocolate, Blake lo come. A los nueve meses no podrá caminar, rodará.

—¡Ya era la maldita hora! —exclama Blake al verme—. ¿Por qué te demoraste tanto limpiando tu cubículo?

Toma su bolso y empuja a Haylie ligeramente para que camine.

—Porque soy perfeccionista y odio que algo quede sucio.

—Ojalá fueras así de perfeccionista con tu habitación. —Se dirige a Haylie—. En ese lugar no se puede entrar, te pierdes.

Ruedo los ojos.

—Mentirosa.

—Mentirosa nada —alza la mano y sacude el dedo índice de un lado a otro—, es la pura verdad.



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En el texto hay: pasado, amigos, romance

Editado: 15.02.2022

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