Solo Yo

Capítulo 38

Capítulo 38

Kurt

 

—Blake, deja de tocar mis cosas —gruño a mi hermana que está de fisgona, abriendo cada compartimiento que tiene la camioneta a sacando lo que hay dentro para inspeccionarlo.

—No voy a obedecerte, necesito algo en qué ocupar mi mente.

Por más que discuta con ella, no dejará de curiosear, así que no le respondo. Tendré que acelerar para llegar más rápido. También entiendo por qué está más fastidiosa e irritable de lo normal; vamos camino a casa de mamá, dónde se llevará a cabo la reunión con papá. El día ha llegado finalmente, no queremos seguirlo atrasando. Además, Blake está ansiosa por salir de todo esto, y yo también, solo que no lo demuestro. O eso intento.

Nosotros no hicimos ningún movimiento primero, aunque tomamos la decisión de hablar con él, queríamos que nos demostrara, por lo menos, un poco de interés, por lo que le dimos vía libre a Haylie para que le hiciera saber de nuestra decisión y esperamos. Pensé que no se comunicaría con nosotros, pero ayer, mientras cenaba pacíficamente con Jordan, que me contaba los avances de su negocio, mamá me llamó para decirme que papá la había llamado a casa para pedir mi número. Me extraña un poco que no haya pedido el de Blake, era su niña consentida y es compresible que quisiera dirigirse a ella primero, aunque intuyo que su intensión al pedir hablar conmigo es porque, tal como me delegó el día en que se fue, soy el hombre de la familia. Sin embargo, mamá tomó el toro por los cuernos y le dijo que la reunión sería en casa y con ella presente y él aceptó de buena gana.

Le sugerimos a mamá ir a otro lugar, una cafetería, un restaurante, lo que sea con tal de no llevar esta conversación en casa, pero ella aseguró que era el mejor sitio para hacerlo, allí están albergados todos los recuerdos de nuestra familia y si las cosas van a arreglarse, que también ocurra allí. Blake discutió un poco con ella por ese asunto, alegando que papá no debería tener permitido entrar en nuestra casa, pero mamá la ignoró por completo.

Testaruda, mi madre.

—¿Cómo crees que deba actuar cuando lo vea? —pregunta ella, mirando un destornillador que estaba en la guantera como si fuese el objeto más interesante del planeta.

—No lo sé, pero te puedo decir cómo voy a actuar yo.

—¿Cómo?

La miro de reojo, ha bajado el destornillador y me está mirando atenta.

—Lo voy a saludar, porque si no la hago mamá va a darme un sermón sobre ser cortés y odiaría que lo haga frente a papá —giro en la siguiente calle—, y luego me voy a mantener serio, sin alterarme mientras él hable.

Blake no responde, por lo que la miro, ella me está viendo como si hubiese dicho una estupidez y esté decepcionada de mí.

—Te rompiste el cráneo ideando ese plan, ¿cierto? —ironiza.

—No, si supieras, me acaba de llegar a la mente.

—Nadie lo habría dicho, es un plan muy elaborado.

—Me mente es impresionante —le guiño un ojo.

Ella resopla, pero cuando la veo, está sonriendo.

Me doy por satisfecho.

El resto del transcurso hacia la casa de mamá la pasamos hablando –o, mejor dicho, Blake habla– del embarazo y sus síntomas. Me cuenta que los vómitos no duraron mucho tiempo, pero ahora se la pasa con mucha hambre, aunque, eso sí, las náuseas por comida u olores que no tolera no desaparecen. En algún momento de la conversación, le aseguro que no es necesario que me dé detalles, pero ella continúa y sé que lo hace a posta para molestarme.

 —¡Te lo juro, Kurt! —chilla, explicándome lo que hacen sus hormonas al momento del sexo—. Es muy intenso, deberías dejar embarazada a Jordan para comprobarlo.

Estaciono la camioneta frente a la casa de mamá, por suerte no hay otro auto a la vista, lo que significa que papá no ha llegado, tratando de no hacer una mueca por la sugerencia de mi hermana.

—Voy a probar antes como es ser tío, luego decido si quiero ser padre.

—A mí me gustaría probar la experiencia de ser tía también, no seas egoísta.

—No quiero tener esta conversación ahora, por favor, luego te descargas conmigo por todas tus frustraciones. —Abro mi puerta y le lanzo una sonrisa por encima del hombro antes de bajar—. O hazlo con Alex, seguro te escuchará encantado.

Bajo y me dirijo hacia el porche sin esperarla, ella me llama, pero yo sigo caminando. Cuando me alcanza, ya estamos ambos en el porche.

—Eres un ser sumamente malvado —me acusa mientras yo abro la puerta con mi llave—, mira que hacer que tu mejor amigo escuche mi perorata sobre tener bebés es francamente perverso.

Entro a la casa y ella me sigue, cerrando de un portazo.

—Es un alivio que sepas lo cansona que eres —digo, girándome hacia ella al tiempo que continúo caminando, de espaldas.

—Soy una mujer madura que admite sus defectos —asegura ella, con una expresión de superioridad—. En cambio tú, no aceptas que eres un cretino, vil y mentiroso.

Me detengo en la entrada de la sala, llevándome las manos a las caderas.



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En el texto hay: pasado, amigos, romance

Editado: 15.02.2022

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