Capítulo 45
Jordan
Estoy aterrada y el sentimiento aumenta a cada segundo que pasa.
No trajeron a este horrible lugar que es muy parecido al depósito anterior, donde se llevaban a cabo las peleas. Creí que, al traernos frente al tal Danger, nos encontraríamos con otra versión de Billy, pero no fue así. Danger es un hombre joven, al inicio de los 30, pero la maldad que refleja su cara es tal que lo hace ver como un hombre mayor.
Jazmine suspira a mi lado, le doy una mirada, ella está sosteniendo la mano de su hermana mientras Lucy y Haylie permanecen juntas, temblando. Blake es la única de nosotras que parece estar otra cosa más que aterrada, su respiración acelerada y la manera de mirar a todos los tipos a nuestro alrededor, con desdés, exuda enojo e impotencia. Quiere hacer algo para salvarnos, para sacarnos de aquí, pero está atada de pies y manos… Figurativamente.
—Así que tú eres la novia de Kurt —comenta Danger, acariciando su barbilla con los dedos. No respondo—. Tiene buen gusto.
—Me la robó —increpa Liam, como si fuese un objeto o no fuese su culpa que lo haya dejado.
—¡No me digas! —Danger ríe—. Kurt se las trae. —Se remueve en su asiento, apoyándose en su codo derecho—. Bueno, no hay que acusar directamente a Kurt, el hombre no tiene la culpa de tener más cojones que tú.
Liam rueda los ojos.
—Si ese estúpido musculitos tuviera más cojones que yo, estaría aquí, en mi lugar.
—No —chasquea Danger—, sigue teniendo más cojones que tú. Se hizo con su libertad, que le costó lo suyo, y ahora solo disfruta de ella. —Mira a Blake con una sonrisa socarrona—. ¿No es así, querida?
—Vete al demonio.
Danger suelta una carcajada, como lo hecho desde que llegamos y Blake le dijo el primer insulto. He notado a Lucy tocar el brazo de su hija con la intensión de acallarla, pero es un esfuerzo inútil, Blake obedece en los primeros segundos y luego vuelve a soltar otro insulto si Danger se dirige a ella.
—Quiero aprovechar los minutos que tardan Kurt y Alex en llegar para contarles mis planes con los chicos. —Todas y cada una de nosotras mira al hombre, atentas a lo que quiere de ellos—. Al principio, participarán en una más que otra pelea. Luego voy a aumentar sus enfrentamientos hasta que sean, al menos, cuatro por semana. —Suelta un suspiro ruidoso, dirigiendo sus ojos a Blake—. No me mires así, no estoy diciendo nada malo.
—Kurt y Alex no van a hacer nada de lo que tú les pidas —escupe ella, Danger sonríe divertido.
—Cariño, la presencia de ustedes será incentivo suficiente —asegura—. ¿Crees que Alex y Kurt se van a negar cuando las tenga apuntadas con una pistola? Imposible.
Lo peor de todo, es que tiene razón, y Blake lo sabe, por eso calla.
—A menos que quiera perder a una de ustedes como la última vez —agrega el hombre que afirmó haber estado presente la noche de la muerte de Bianca.
—Pero estoy seguro que no tendremos que llegar a esos extremos, Kurt y Alex son unos hombres racionales.
La conversación se apaga con la llegada de Kurt, sin Alex, y creo escuchar a Jaz soltar el aliento cuando no lo ve, pero se tensa cuando mi novio avisa que ya viene.
No hay como un momento de peligro para aclarar tus sentimientos hacia otra persona.
—Justo antes de que llegaras les estaba diciendo a estas hermosuras lo que vas a hacer para mí. —Camina hacia Kurt, guiñando un ojo hacia nosotras. Blake hace un sonido de arcada, y espero que solo sea otra forma de insultar al tipo y no que quiera vomitar de verdad. Danger llega hasta Kurt y posa una mano en su hombro, dirigiendo la atención de mi novio a ese punto—. Un par de encuentros a la semana, nada demasiado forzado, y luego iremos aumentando los días. —Kurt regresa sus ojos a la cara de Danger, manteniendo el aspecto atemorizante que hace mucho no le veía usar. O, al menos, no ese nivel de intensidad—. Eres implacable y aunque has perdido un poco la forma, sé que la recuperarás rápido.
Kurt se sacude la mano de Danger del hombro y camina hasta situarse a un lado de nosotras, Blake aprovecha para ponerse de pie y pararse a su lado, ganándose una mirada de parte de Kurt que ella ignora.
—Kurt no hará nada de lo que pides —declara.
—No hables por mí —masculla él, Blake lo sigue ignorando.
—Te pagaré la cantidad que quieras, tú solo pide, pero déjanos ir.
La propuesta de Blake llama la atención de Danger, que inclina la cabeza mientras se acerca a ella, el interés brillando en sus ojos.
—La cantidad que yo quiera, dices.
—La que tú quieras —repite Blake—. Sabes que puedo conseguirla.
La boca de Danger se extiende, examinando la cara de Blake, antes de regresar a su asiento y dejarse caer.
—¿Qué dice de un hombre el que su hermana o, mejor dicho, su cuñado, le resuelva los problemas con dinero?
—Que no es un verdadero hombre —ríe uno de los guaruras y el otro lo imita.
—Exacto. —Danger se deja caer en el respaldo de la pobre silla, que parece que va a ceder en cualquier momento ante su peso—. Sin embargo, y porque soy un tipo justo y me gusta el dinero, vamos a esperar a ver qué tiene que decir Alex en todo esto.