Solo Yo

Capítulo 46 | CAPÍTULO FINAL.

Capítulo 46

Kurt

 

La improvisada reunión en casa de mamá luego del altercado sirvió para reunir a todas las personas que necesito para la propuesta. No tuve tiempo de hablar con Cam porque está demasiado ocupado asegurándose que mi hermana esté bien, así que tuve que pensar en todo por mí mismo. Sin embargo, aún no llevo a cabo mis planes porque Willow no ha llegado y quiero que la chica esté presente. Acabo de terminar una llamada con ella y me aseguró que ya venía en camino, preguntó el motivo por el que la estaba apremiando a que volviera lo antes posible, a lo que yo respondí que llegara a casa de mamá si no quería perderse la noticia. Es la única, ahora, que no sabe lo del embarazo, todos los demás ya lo intuyen aunque no hayamos confirmado nada.

Mi demostración pública fue suficiente demostración.

Un Toyota de última generación se estaciona delante del auto de Cam, casi frente a la siguiente casa, y de este baja Haylie, Hadley y mi padre. Le dije a mi padre que viniera, él tiene derecho también a escuchar lo que tengo que decir y a presenciar la propuesta, pero tengo miedo de cómo se vaya a tomar mamá la presencia de la esposa de papá. Hace unas semanas, el día de la cena en casa de mi padre, mamá estuvo todo el día intranquila, lo que provocó que estuviera cansada por la noche. La enviamos a dormir temprano, era lo mejor, pero no puedo evitar pensar que se debió al inminente encuentro con Hadley. No sé si se debe a que sus sentimientos por mi padre no le ayudan a dejar atrás que la engañaba con Hadley o simplemente es ansiedad, pero me preocupa su reacción.

—¡Kurt! —Haylie corre hacia mí y me salta encima, la atrapo antes de que pueda lanzarnos a los dos al suelo del porche—. ¿Cómo estás?

—Podría preguntarte lo mismo. —La dejo en sus pies y acaricio su cabello—. Perdón por involucrarte en algo que no tenías nada que ver.

Ella sonríe tranquilizadora.

—No fue tu culpa lo que pasó.

Papá y Hadley llegan hasta nosotros, parándose detrás de ella.

—Hijo, creo que ya te lo dije, pero lo voy a repetir —papá se acerca y Haylie da un paso atrás para darle espacio—: Me alegra que estés bien.

Acepto el abrazo con el que me envuelve, palmeando su espalda.

—Gracias, papá.

Me suelta, sus ojos brillando con lágrimas contenidas.

Vamos, papá, no llores.

—Eres un gran hombre, hijo. —Aprieta mi hombro antes de alejarse—. Iremos dentro a saludar a tu hermana.

—Eh, antes de que entren —los detengo—. Vayan con tacto con mamá, ella no sabe que Hadley venía.

La mujer sonríe y asiente mientras papá suspira.

—Tranquilo, iremos con cuidado.

Haylie, liderando el camino, entra a casa y Hadley la sigue.

—¡Eh, papá! —lo llamo y él regresa.

No sé qué estoy haciendo, se supone que ya había decidido hacer esto por mi cuenta, pero necesito de su ayuda. No creo que papá vaya a ser de mejor ayuda que Cam, y no lo digo porque no crea que mi padre pueda ser romántico, sino porque Cam conoce mejor a Jordan. Sin embargo, papá es mi mejor opción.

—¿Pasa algo? —pregunta. Miro hacia la casa, a la ventana de la sala de estar, no hay nadie viendo. Meto la mano en el bolsillo de mi pantalón y saco la cajita de terciopelo. Los ojos de papá se abren con sorpresa—. ¡Oh, vaya!

—Sí —asiento—, eso mismo.

Papá regresa a la puerta y la cierra, Haylie y Hadley la habían dejado abierta para él cuando entraron.

—Si quieres consejos, te digo que se los estás pidiendo al menos indicado —me dice cuando vuelve, pasando por mi lado hasta llegar al final del porche, dejando su mirada en el jardín. Lo sigo—. Ya ves como acabaron las cosas con tu madre.

—Pero lo has hecho bien con Hadley —musito, y agrego—: O eso parece.

Papá ríe silencioso, sus hombros moviéndose ligeramente.

—Hadley ha hecho la mayor parte del trabajo en nuestro matrimonio —confiesa—, o al menos al principio. Luego le tomé el ritmo, aunque a veces meto la pata hasta el fondo.

Sonrío.

—Es normal, creo. Jordan y yo solo somos novios, pero he metido la pata más veces de las que puedo contar en nuestros cortos períodos de relación.

Papá se gira hacia mí, determinado.

—A ver, dime qué necesitas.

—Yo, eh —dudo, respiro profundo para tomar fuerzas y soltarlo—, es que no sé qué decirle o qué hacer.

Las cejas de mi padre se alzan, entendiendo.

—¿Sonaría muy tonto si te digo que le digas lo que te salga del corazón?

Hago una mueca divertida.

—Un poco, sí.

Papá suspira.

—Pero es lo más sensato. —Se vuelve hacia el jardín—. No tienes que ser un poeta o decir palabras rebuscadas, solo dile lo que sientes.

—Ya ella sabe cómo me siento.



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En el texto hay: pasado, amigos, romance

Editado: 15.02.2022

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