Solo Yo

Capítulo Extra

Kurt

 

No era un hombre de detalles hasta que inicié una relación Jordan. Dar regalos o planificar algo especial para un día importante nunca estuvo en mis planes cuando era un hombre soltero. Con Bianca pasaba día molesto, día furioso, así que casi nunca celebrábamos juntos o terminábamos discutiendo.

Al día de hoy, me sorprendo las ideas fáciles que me llegan cuando tengo que preparar algo para Jordan. Por ejemplo, ella lleva días diciendo que quiere que tengamos una noche en casa sin tanto drama, solo viendo películas junto al bebé. Ha estado cansada desde que dio a luz al pequeño Aidan, teniendo que ayudar también a Jazmine con asuntos pequeños de la tienda, pero que igual la estresan.

Quiero darle eso, una noche en paz y tranquilidad, con nuestro bebé a nuestro lado llamando la atención para que le hagamos muecas y así reír como un pequeño desquiciado.

Fui el hombre más feliz al saber que era niño y lo fui aún más cuando lo vi por primera. Era muy pequeño y estaba arrugado, pero si ya lo amaba cuando no podía verlo, mi amor se transportó a niveles espaciales nada más verlo.

Es lo más hermoso que me ha pasado en la vida.

Envié a preparar una cena en el restaurante favorito de Jordan hace semanas para asegurarme de que estuviera a tiempo hoy. Por más informal que se vaya a desarrollar la noche, quiero que la cena sea ideal. Podría haberla preparado yo, pero no quería pasar toda la noche metido en la cocina. Además, Jordan ama la comida de ese restaurante casi tanto como la de mi mamá, y eso ya es mucho decir.

De regreso del estudio de tatuajes a casa, paso por el restaurante. Tengo que desviarme de mi camino, pero es algo que no me molesta. Hay tráfico y pierdo una hora en las avenidas. La fecha y que sea hora pico son factores que tengo en contra.

El restaurante está a reventar, los autos llenando los lugares de estacionamiento a ambos lados de la calle. Me detengo a dos cuadras y hago el resto del camino andando. Una vez allí, le digo a la anfitriona que mandé preparar una cena para llevar y ella me lleva al área de espera. Parece que fui el único que tuvo la misma idea, hay varias personas esperando la entrega de lo que pidieron.

Cuando llaman mi nombre, me acerco a tomar tres bolsas de papel con el logo del restaurante y verifico que esté dentro lo que pedí. Salgo del lugar poco después, justo cuando mi móvil suena.

Es Alex llamando.

—Eh, idiota —saludo.

Eres un malagradecido por insultarme cuando yo solo quiero desearte un feliz día del amor y la amistad —me reprocha en tono indignado.

Río.

—No tenía idea de que en este día también se celebra la amistad.

En mi país lo hacen, así que yo me apego a mis costumbres.

—Naciste en EE.UU —le recuerdo y él resopla.

No importa dónde nací sino de dónde me siento parte, y yo me siento parte de Venezuela. —Carraspea al tiempo que escucho a Jazmine llamarlo—. Me tengo que ir, estoy por entrar en un restaurante lujoso al que no quería venir, pero mi novia me convenció.

Vuelvo a reír.

—Espero que la comida cara lo compense.

Yo también lo espero —murmura antes de colgar.

Alex y Jazmine, siendo tan diferentes, uno creería que no durarían más que unos meses juntos. Pero han demostrado que son capaces de dejar los prejuicios a un lado y les callaron la boca a los que no creyeron que no serían felices.

Ya en el auto, pongo la comida en el asiento trasero y emprendo camino a casa. Decido ir por caminos alternos y no tener que pasar otra hora en el tráfico. Cuando entro a la calle en la que está mi casa, suelto un suspiro de alivio al ver que el reloj no pasa de 7:30 p.m.

Abro la puerta del garaje y dejo la camioneta dentro, junto al auto de Jordan. No saldremos hasta mañana, no tiene sentido dejar la camioneta fuera.

Al entrar a la cocina, me encuentro con una imagen que me hincha el corazón de amor. Jordan está haciendo muecas a Aidan desde la distancia mientras limpia las encimeras y él ríe fuerte. Los dos notan mi presencia y el momento se detiene unos segundos solo para que inicie uno diferente; Jordan se lanza hacia mí para abrazarme y Aidan chilla para llamar mi atención.

Un hombre no puede pedir más a la vida.

—Te estábamos esperando —anuncia Jordan cuando me suelta—. Aidan y yo estábamos debatiendo qué serie ver hoy y llegamos a la conclusión de que veremos ‘Strenger Things’, pero tú eliges.

—Son dos contra uno, no puedo oponerme —bromeo, yendo hacia Aidan y sacándolo de su silla—. ¿Cierto, campeón?

Me agarra de las mejillas y se ríe, soltando un montón de babas en mi cara. Me río al tiempo que me limpio con la manga de mi camiseta.

—Pero, ¿tú quieres ver ‘Stranger Things’? —pregunta Jordan, poniéndose a mi lado.

—Sí, estaba en mi lista de series por ver. —Pongo a Aidan en un brazo y miro a su madre—. No me estás imponiendo nada, no te preocupes.

Sonríe y gira la cabeza, notando por primera vez las bolsas con el nombre de su restaurante favorito.



#48 en Joven Adulto
#1956 en Novela romántica

En el texto hay: pasado, amigos, romance

Editado: 15.02.2022

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.