Sombras De Poder I.

Cap. 25 Sospecha

Aunque Tiziano había estado muchas veces en aquel lugar, nunca había entrado a aquel espacio que era donde usualmente estaban las mesas de pingpong, y aunque seguían allí, habían sido arrimadas hacia la pared y el salón había sido decorado con bambalinas de papel multicolor.

En cuanto ellos hicieron su entrada, las voces se apagaron, y aunque la música seguía sonando fue evidente el silencio, pero el mismo no duró mucho, porque cuando Paula se giró y vio a Tiziano, gritó su nombre y corrió hacia él.

A pesar de que Tiziano se alegraba de verla, lo que no lo alegró fue la mirada hostil de Samuel, y los ojos acusadores de Kayla no contribuyeron a hacerlo sentir mejor. No obstante, y siendo que Tiziano era sumamente directo, decidió arreglar aquel asunto de una vez, de modo que después de saludar a Paula y a Zach, interrumpió el agradecimiento que este intentaba expresar y se encaminó hacia donde estaba Samuel.

  • ¡Maldición! —exclamó Kayla —A este como que le robaron el cerebro
  • Espera —la detuvo Eva sujetándola por un brazo al igual que Nat
  • ¿Ya olvidaron cómo terminaron las cosas la última vez que esos dos…?
  • Sam no es estúpido, Cara —la interrumpió Nathalie —no va a cometer el mismo error dos veces y menos estando rodeado de personas que, en cualquier caso, no lo permitiríamos
  • No podremos evitarlo desde aquí —porfió ella
  • Nosotros no, pero ellos sí —dijo Eva haciéndole notar la cercanía de Zach y Dave

Normalmente la expresión de Samuel era neutra en casi cualquier circunstancia, y lo único que solía evidenciar sus estados de ánimo eran sus ojos, y como los que lo conocían sabían esto, era justamente a lo que prestaban atención.

  • Tranquilo hermano —le susurró Esteban —recuerda que si no fuese por él…
  • Ya lo sé —lo interrumpió Samuel con sequedad cuando ya Tiziano estaba solo a unos pasos
  • Samuel, ¿podemos halar un momento? —le preguntó al llegar y el chico elevó una ceja
  • Habla

Aunque Tiziano no había planeado nada, tampoco le parecía conversar en medio de todos, pero concluyó que aquel portento de antipatía no se movería de allí, de modo que, si así lo quería, así lo tendría.

  • Inicialmente no entendí el motivo para que me tuvieras tan mala voluntad, pero como ahora lo sé, solo quiero aclarar que no estoy aquí para quitarle nada a nadie, y si tu temor es que yo vaya tras Paula, quién sabe con qué inconfesables intenciones, no puedes estar más equivocado, porque hasta que vine aquí, yo pensaba que Paula tenía alrededor de doce o trece años, y puedo tener muchos defectos, pero perseguir niñas no es uno de ellos
  • ¿Qué? —preguntó Paula en tono de incredulidad, aunque nadie pareció escucharla con excepción de Kayla que ahora quería ser ella quien le rompiese el alma a Tiziano
  • Sé que es posible que no me creas, pero te estoy diciendo la verdad. A pesar de lo sucedido, no tengo nada en tu contra y creo que eso quedó demostrado, y aunque como me dijeron hace poco, es improbable que me aprecies más ahora de lo que lo hacías antes, al menos espero que aceptes mi palabra con respecto a lo anterior —dijo y extendió su mano a continuación —No espero que seamos amigos, pero al menos podemos pactar un cese de hostilidades

Por un momento Tiziano pensó que lo dejaría con la mano extendida, pero la voz indignada de Paula pareció hacerlo reaccionar.

  • ¡Samuel!

Durante unos segundos Sam se olvidó de Tiziano, de lo que le había dicho su padre, de las furiosas diatribas de su hermana y de los consejos de Dave con relación a la conveniencia de disculparse adecuadamente con aquel individuo, pues el hecho de que Paula se estuviese dirigiendo de nuevo a él, aunque fuese en aquel tono airado, valía mucho más para él que cualquier otra cosa. No obstante, el sutil codazo de Esteban lo trajo de nuevo a la tierra y estrechó la mano extendida. Tiziano se dio por satisfecho con eso y estaba volviéndose cuando Paula volvió a hablar.

  • ¿No se te está olvidando algo, Samuel Colby?

Aunque él entendió perfectamente a lo que ella se estaba refiriendo, aun tardó unos segundos en hacerlo.

  • Oye —dijo finalmente y Tiziano se detuvo girándose —Lamento lo sucedido y… bueno… gracias ¿no?

Teniendo en cuenta que solo en una oportunidad Tiziano le había escuchado poco más que sus habituales monosílabos, y siendo que lo que acababa de decir superaba con mucho cualquier cosa que Tiziano hubiese podido esperar, sonrió con satisfacción.

  • Está olvidado y no tienes nada qué agradecer —le dijo, pero decidió agregar algo más, aunque solo para él, por lo que se acercó y bajo la voz —Yo no voy tras ella, pero si no te apresuras, algún otro lo hará

Por un momento Tiziano tuvo la impresión de que Samuel iba a golpearlo, pero el destello feroz que apareció en sus ojos desapareció casi enseguida y el chico se limitó a asentir.

Después de eso, los presentes parecieron darse permiso para respirar de nuevo, las cosas volvieron a la normalidad y la noche terminó sin más incidentes, pero al menos la mitad de los chicos pensó que la deuda de Samuel con Tiziano se había incrementado, porque esa noche Paula le suspendió el castigo y el chico sintió que la gran loza que había estado comprimiendo su pecho, había desaparecido y casi habría estado dispuesto a abrazar a Tiziano, pero solo casi.




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