Sombras De Poder I.

Cap. 26 Los Vasiliev

El Volga es el río más largo y caudaloso de Europa, nace en las colinas de Valdái y desemboca en el mar Caspio. En un punto de su largo recorrido se encuentra el óblast de Samara, cuna y residencia oficial de los Vasiliev, una de las familias más poderosa y acaudalada de Rusia. A pesar de lo anterior, los Vasiliev no son conocidos solo por eso, sino por su pasión por la ciencia, la tecnología y los valiosos aportes de sus miembros en esa área. Naturalmente también había entre sus miembros, aquellos que eran igualmente hábiles para las inversiones y eran éstos los que se habían encargado de amasar la fortuna familiar. Además de lo anterior, también eran motivo de curiosidad entre los pocos que lo sabían, por su habilidad para haber navegado por las turbulentas aguas de la revolución sin menoscabo de sus intereses.

En Gleb Vasiliev, hijo menor del antiguo jefe de la familia, concurrían ambas habilidades, pues aparte de ser físico nuclear, era también un sagaz negociante y con un instinto brutal para las transacciones espinosas, de manera que aquel sujeto era todo lo que su padre habría podido desear, pero no le sucedía a él lo mismo con su único hijo varón, ya que Vadim era un soberano dolor de cabeza y sus intereses parecían ir solo en dos direcciones, las mujeres y los aviones, justo en ese orden.

Vadim era como ya se mencionó el único hijo varón de Gleb, y, además, el menor de la familia, razón por la cual era el niño mimado, o al menos eso creían todos, pero en realidad había otra razón para que todos se desviviesen por aquel chico, y era que Vadim había nacido con un problema genético, era hemofílico. Cuando los Vasiliev se habían enterado de aquello, Igor, el padre de Gleb, montó en cólera e insultó a su hijo en todos los tonos por no haberse asegurado de la salud de la mujer con la que había contraído matrimonio, así como también se ocupó de hundir al médico que había estado atendiendo a Katrina. El hecho de que el galeno esgrimiese la confidencialidad de su paciente le sirvió de muy poco tratándose de quienes se trataba, y porque se le ocultó al padre una información de importancia vital. Como cabe suponer, aquello acabó con el matrimonio de Gleb y Katrina y esta fue separada de sus hijos a quienes no podría ver nunca más mientras viviese.

Dos de las hermanas de Vadim resultaron sanas no portadoras, y una era sana portadora, mientras que él resultó ser paciente hemofílico como suele suceder con muchos de los hijos varones de una madre portadora.

Durante los primeros años de su vida estuvo sometido a toda clase de estudios y a un cuidado extremo, pero afortunadamente su tío Vladimir que se había dedicado a la ingeniería genética, y también había hecho una maestría en arqueología genética, les había asegurado que los avances médicos en aquella materia le permitirían a Vadim llevar una vida tan normal como a cualquier otra persona. No obstante, aquello siempre sería una espada de Damocles sobre sus cabezas, al menos en opinión de Igor y de Gleb.

Una vez superada su primera infancia y siendo que no se habían presentado serios contratiempos con su salud, Gleb comenzó a concebir verdaderas esperanzas de que su único vástago lograse llegar a la adultez, de manera que comenzó a preocuparse y a planear un futuro en ese sentido. Sin embargo, fueran cuales fueren sus planes, definitivamente éstos no iban en la misma dirección que los de Vadim, así que en cuanto pisó la adolescencia las preocupaciones de Gleb en lugar de disminuir se incrementaron en forma considerable, porque el muchachito aquel, y aunque según los especialistas había heredado la brillantez de sus antepasados, no había forma de que se interesase en los estudios y todo parecía aburrirlo, sin contar con que les hacía la vida miserable a los maestros. Nunca obtuvo las calificaciones que habían logrado los demás miembros de su familia, pero de algún modo logró concluir la misma carrera que su tío Vladimir que parecía ser la única persona de su entorno que merecía su respeto, tal vez porque era el único que no lo había tratado nunca como si estuviese a punto de romperse en mil pedazos.

Después de eso, Vadim se había dedicado a viajar y a darle mucho material a la prensa, ya que, a sus recién cumplidos veinticinco años, ya se había casado tres veces y divorciado dos, y el primer matrimonio le supuso a los Vasiliev un enorme problema, porque aquel incordio se casó de buenas a primeras con una criatura desconocida rompiendo un compromiso con el que no estaba de acuerdo. Aquel fue uno de los peores asuntos en los que los Vasiliev se verían envueltos, pues dio al traste con un arreglo que habían pautado casi desde la cuna de los involucrados generándole la mala voluntad de la familia de la hipotética futura esposa de Vadim.

Aparte de su tío Vladimir, con quien mejores relaciones tenía Vadim era con Mijail, el hijo del anterior. Mijail al igual que su padre, se había dedicado a la genética y en la actualidad trabajaba directamente en las investigaciones de terapia génica, y siendo que disponía de todos los recursos imaginables, así como de un laboratorio debidamente equipado, se dedicaba con ahínco a su investigación y había intentado por todos los medios involucrar a Vadim, pero había tenido escaso éxito y Vadim solo había estado en unas pocas oportunidades en los laboratorios de investigación. No obstante, Mijail había notado que, en esas ocasiones, los comentarios u observaciones de Vadim habían sido acertados y, de hecho, él mismo se había preguntado cómo no habían notado ni él, ni ninguno de sus colaboradores, cosas que después que Vadim las decía parecían muy obvias. Por esto Mijail no solo no había renunciado a reclutar a Vadim, sino que se lo había comentado tanto a su padre como a su tío Gleb, pero si bien el primero no tuvo dificultad alguna en creerlo, no era el caso de Gleb que seguía pensando que su hijo era simplemente inútil en cualquier área.




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