Cuando Jean Paul Wellington había anunciado su deseo de dedicarse al sacerdocio, y aunque por esa época solo tenía alrededor de 12 años, aparte del furioso pleito que había tenido lugar entre Charlotte y su hermano mayor, ella se había apresurado a pactar la boda de su sobrino Geofrey con Matilde Brunswick, porque si su necio sobrino seguía empeñado en el mismo asunto, su deber era asegurar una descendencia adecuada con el otro. Hasta allí todo habría estado dentro de lo habitual para aquellas familias, pero se daba el caso de que Matilde aparte de ser cinco años mayor que Geofrey, era una arpía en toda la regla. No obstante, independientemente de cuáles fuesen los sentimientos de Geofrey o de la misma Matilde, ella cumplió maravillosamente con el cometido principal proveyendo a la familia de cinco nuevos vástagos entre ellos tres varones. No obstante, si Matilde pensó que este hecho iba a granjearle el favor de Charlotte, no pudo haber estado más equivocada, pues aparte de que Charlotte Wellington parecía no querer a nadie, cuando Nathan, el hijo mayor de Matilde tenía 11 años, le fue anunciado a la sorprendida familia el nacimiento de Tiziano. Si bien aquello no habría tenido por qué afectar a nadie, en cuanto Matilde vio que Charlotte se hacía cargo del nuevo retoño Wellington, supo que la posición de su hijo estaba amenazada.
Matilde a diferencia de Geofrey a quien parecía no interesar nada ni nadie, se había esmerado en inculcar a su hijo el amor por el poder, mismo que quien en realidad quería ostentar era ella a través de él, de manera que cuando vio el futuro de su hijo en peligro, comenzó a acosar a su marido con la resultante de que Geofrey lejos de hacer nada, lo que hizo fue hundirse más en el alcohol. Matilde probó entonces un acercamiento con Charlotte, pero si no lo había conseguido antes, menos ahora que ya Charlotte tenía lo que quería. Por último, Matilde había intentado algo muy estúpido, pues se embarazó de nuevo, aunque nadie sabía exactamente por qué y menos aún cómo, pues después del nacimiento de Brooke, Geofrey prácticamente vivía en su departamento en Londres y no con ella, pero de algún modo se las arregló Matilde, aunque las cuentas le salieron mal, porque en lugar de otro varón, nacería Layla. Con las cosas así, aquella despiadada criatura comenzó una campaña de envenenamiento para hacer que tanto Nathan como Evan odiasen al pequeño Tiziano y viesen en él la amenaza que ella veía. Con Evan había tenido pocos problemas, porque aquel chico parecía haber heredado la violencia de sus antepasados y no necesitaba de mucho para actuar con la misma, pero en el caso de Nate, Matilde nunca estuvo muy segura de que su hijo comprendiese la importancia de apartar de su camino a aquel pequeño bastardo.
De lo que Matilde pareció perderse, fue de que había hecho tan maravilloso trabajo con su hijo, que lo había convertido en un ser tan frío que no era capaz de sentir amor ni siquiera por ella, de manera que en cuanto Nathan cumplió dieciséis años, le hizo saber a su madre, de la manera más clara, que él ya estaba en capacidad de tomar sus propias decisiones y que sus consejos u opiniones no serían aceptados ni en ese momento ni nunca más. Matilde hizo todo cuanto se le ocurrió para recuperar a su hijo incluido el insólito hecho de pedir ayuda a Geofrey, pero lo único que consiguió con eso fue agenciarse la ira de Nathan que la desterró a sus propiedades del campo y no le permitiría regresar hasta el día de su boda.
Aunque Matilde había estado en desacuerdo con ese enlace, pues en su opinión su hijo merecía una esposa que procediese de una de las cinco familias más importantes de Europa, después de los cinco años que había permanecido exiliada, es de suponer que había aprendido la lección y no hizo pública su opinión, pero sí se encargaría de hacerle la vida miserable a la pobre criatura. Si Nathan lo supo o no, eso carecía de importancia, pues siendo que él tampoco estuvo de acuerdo con aquel matrimonio, no había nada que le interesase menos que aquella chica, aunque eso no era lo que demostraba en público. Sin embargo, aquella farsa duró alrededor de tres o cuatro años y hasta el día que su infortunada esposa se rompiese el cuello al caer de un caballo, algo que no pareció causar mayor consternación en los miembros de aquella familia puesto que la chica nunca pudo darle un heredero a Nate. Lo que nadie sabía era que no habría tenido oportunidad debido a que Nathan había seguido las órdenes de su tía en cuanto al enlace, pero no tenía intenciones de procrear con esa mujer y no lo hizo, pero una vez libre de ella y si bien pensó que ahora que había demostrado no solo obediencia en el ámbito personal, sino capacidad, responsabilidad, dedicación y habilidad en el área laboral, su tía se avendría a pactar un mejor enlace y a considerarlo apto para sucederla. Sin embargo, aquella sería la primera decepción real para Nathan, porque Charlotte no solo nunca se interesó en otro posible matrimonio, sino que en una cena con los Saint-Lary, él escuchó una conversación privada entre ella y Bertrand donde hablaban del enlace que a futuro tendría lugar entre Tiziano y Genevive, así como la velada insinuación de que el chico sería quien asumiría la presidencia del consorcio que agrupaba todas las empresas de la familia.
Como cabría esperar aquello enfureció a Nathan, porque, aunque él sabía que Charlotte tenía muchas expectativas con Tiziano y se estaba ocupando de instruirlo, aquella conversación señalaba de forma taxativa que sería en las manos de Tiziano en las que descansaría la jefatura de su familia y de la de los Saint-Lary, algo que adquiriría mayores visos de realidad en cuanto se hiciese patente que Jean Louis no tenía lo que se necesitaba para dirigir nada.
A pesar de todo, Nathan era un individuo paciente y tenaz, de modo que se dedicó a trabajar en beneficio de las empresas de la familia e incluso hizo excelentes relaciones con Bertrand y con Claude, el padre de Amanda y con miras a un posible matrimonio con ella, pero desechó esa idea muy pronto, pues estaba seguro que no había manera de que aquella fría mujer fuese a casarse ni con él ni con nadie. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo y si bien la sombra de Tiziano seguía presente, Nathan pensó que de acuerdo a lo que sabía y sabía bastante del comportamiento de su primo, él solo iba a hundirse bien fuese ahogado en alcohol o víctima de un accidente por la misma razón, ya que estaba seguro que el chico iba derecho a convertirse en un alcohólico como su propio padre. De manera que, aunque fingía conveniente preocupación por el chico delante de su tía, y era muy diligente a la hora de sacarlo de problemas, dejó de preocuparse mucho por él hasta unos días atrás.
Editado: 04.02.2026