Sombras De Poder I.

Cap. 32 Libre

Cuando llegaron a la casa de Henry, Dave elevó las cejas; aunque él había vivido en Europa cuando fue enviado a El Vaticano por el seminario y había tenido oportunidad de visitar muchos castillos, nunca había conocido a nadie que viviese en uno, de manera que a pesar de estar al tanto de quién era Tiziano, pensó algo equivocadamente que aquel a quien iban a ver y que vivía en aquel lugar, por fuerza debía pertenecer como mínimo a la realeza. Habría sido interesante saber, qué habría pensado si en lugar de estar allí, a donde hubiese sido llevado fuera Wellington Park.

A pesar de que Dave había nacido en una familia acaudalada, si por algo se distinguían las propiedades de ésta, era por la modernidad y, de hecho, recordaba bien que cuando estaba pequeño aún, su padre había adquirido una finca cuya edificación databa de la época colonial, pero su madre había decidido que, lo único que podía hacerse con aquel vejestorio, era tirarlo antes de que se cayese por sí mismo, y en su lugar hicieron levantar una casa ultramoderna a la que Dave solo había ido una vez y no quería volver, porque le parecía que lo que habían hecho con ella era casi sacrílego.

  • Buenas tardes, Lord Wellington —saludó el señor Whitby y luego miró a Dave —Caballero
  • Sherman —se limitó a decir Tiziano por todo saludo y siguió de largo hacia el salón

Aunque Dave encontró casi grosera la actitud de Tiziano, no le correspondía a él decir o hacer nada, así que lo que sí hizo fue darse prisa para alcanzarlo. Unos minutos después apareció una empleada con un hermoso servicio de café, pero mientras Dave se lo agradeció, Tiziano la ignoró y se fue hacia la licorera. Mientras Dave bebía de su taza, observaba con atención a aquel chico pensando que tenía una muy peligrosa inclinación al alcohol, pero fue sacado de sus pensamientos por la llegada de otro joven.

  • ¿Y bien? —estaba diciendo Henry —¿Me dirás qué…? —pero se detuvo con brusquedad al ver al otro visitante que se había puesto de pie
  • Henry, él es Dave, Dave él es Henry, mi primo —dijo en forma sumaria

Aunque para Henry aquella era una presentación por demás inadecuada, igual avanzó con la mano extendida.

  • Henry Corbyl —dijo de la manera más formal —es un placer conocerlo y darle la bienvenida a mi propiedad señor…
  • Dave —contestó él estrechando la mano del chico
  • Bien, señor Dave —dijo Henry juntando levemente las cejas
  • Puedes suprimir el señor —agregó Dave con una sonrisa —Solo Dave
  • Quita esa cara, hombre, no estamos en el salón real —dijo Tiziano con diversión

Si Tiziano se estaba divirtiendo tanto, era porque sabía que, para su formal primo, la cuestión de los apellidos era sumamente importante, y siendo que Henry se sentía neciamente orgulloso del suyo, pensaba que todos debían sentirse del mismo modo, de manera que suprimirlo de una presentación era casi un crimen para él. No obstante, Henry hizo a un lado el asunto y miró a Tiziano.

  • Aunque me complace mucho tu visita, no deja de extrañarme y…
  • Abreviemos Henry, lo que quieres saber es qué demonios estoy haciendo aquí —lo interrumpió él

Por un lado, Henry quería golpearlo, y por el otro, casi suelta a carcajada al escuchar a Dave.

  • Sospecho que pasarás muy pronto a encabezar mi lista de almas descarriadas, Tiziano
  • Vamos Dave, dudo mucho que a tu jefe le incomode mi vocabulario, por lo tanto, a los tipos con sotana como tú, y aunque no la llevas, debe importarles menos

En este punto Henry prestó mayor atención al visitante, algo que no se le escapó a Tiziano.

  • Creo que olvidé el importante detalle de que Dave juega en tu equipo, primo —dijo con sorna y rio al ver que Henry elevaba las cejas
  • ¿Es usted sacerdote? —preguntó y al mismo tiempo se preguntaba qué estaba haciendo Tiziano en compañía de uno
  • Así es, y aunque en principio me alegra mucho que juegues en mi equipo, como dice Tiziano, lo que no me gusta es que sigas tratándome de usted
  • Te alegrarás menos cuando entiendas que no conseguirás que cambie su trato, porque aparte de que es estirado cual cuerda de violín, sostiene la necia idea de que los tipos como tú merecen estar en un pedestal

El deseo de Henry por apalear a Tiziano aumentó en forma grosera, pero no podría exteriorizarlo ni siquiera con palabras, porque en aquel momento entró Whitby.

  • Lord Rochester, las personas que estaba esperando ya están aquí —informó —¿Las hago pasar a…?

Sin embargo, no pudo concluir, pues Tiziano ya estaba caminando hacia la puerta haciéndolo a un lado.

  • Gracias, señor Whitby —le dijo Henry caminando con más calma

No obstante, nada lo habría preparado para ver a aquella chica en su casa, y los deseos de golpear a Tiziano variaron a los de querer asesinarlo, mismos que se harían casi incontenibles al escucharla hablar y más aún al escucharlo a él.

  • ¡Quítame las manos de encima, desgraciado! —venía gritando Kayla —¡Sé caminar!
  • Asumo que tu reciente estadía en la cárcel no contribuyó a mejorar tu humor —dijo Tiziano
  • ¿Crees que estoy para bromas, cretino?
  • Ah, me gustaba más aquello de niño bonito, aunque descuida, sé que, aunque sea un cretino me sigues considerando lo otro también
  • Voy a cerrar tu estúpida boca…
  • Cara —intervino Dave, aunque Bill aun la tenía firmemente sujeta
  • ¿Dave? —dijo ella, porque no lo había visto y en realidad al único que había visto era a Tiziano
  • ¿Estás bien? —preguntó él a su vez
  • Estaría mejor si lo primero que veo al salir no es a este…
  • Cara por favor —la interrumpió él
  • No te apures, Dave, ya todos estamos acostumbrados a su dulce carácter




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.