
Cuando llegaron a la casa de Henry, Dave elevó las cejas; aunque él había vivido en Europa cuando fue enviado a El Vaticano por el seminario y había tenido oportunidad de visitar muchos castillos, nunca había conocido a nadie que viviese en uno, de manera que a pesar de estar al tanto de quién era Tiziano, pensó algo equivocadamente que aquel a quien iban a ver y que vivía en aquel lugar, por fuerza debía pertenecer como mínimo a la realeza. Habría sido interesante saber, qué habría pensado si en lugar de estar allí, a donde hubiese sido llevado fuera Wellington Park.
A pesar de que Dave había nacido en una familia acaudalada, si por algo se distinguían las propiedades de ésta, era por la modernidad y, de hecho, recordaba bien que cuando estaba pequeño aún, su padre había adquirido una finca cuya edificación databa de la época colonial, pero su madre había decidido que, lo único que podía hacerse con aquel vejestorio, era tirarlo antes de que se cayese por sí mismo, y en su lugar hicieron levantar una casa ultramoderna a la que Dave solo había ido una vez y no quería volver, porque le parecía que lo que habían hecho con ella era casi sacrílego.
Aunque Dave encontró casi grosera la actitud de Tiziano, no le correspondía a él decir o hacer nada, así que lo que sí hizo fue darse prisa para alcanzarlo. Unos minutos después apareció una empleada con un hermoso servicio de café, pero mientras Dave se lo agradeció, Tiziano la ignoró y se fue hacia la licorera. Mientras Dave bebía de su taza, observaba con atención a aquel chico pensando que tenía una muy peligrosa inclinación al alcohol, pero fue sacado de sus pensamientos por la llegada de otro joven.
Aunque para Henry aquella era una presentación por demás inadecuada, igual avanzó con la mano extendida.
Si Tiziano se estaba divirtiendo tanto, era porque sabía que, para su formal primo, la cuestión de los apellidos era sumamente importante, y siendo que Henry se sentía neciamente orgulloso del suyo, pensaba que todos debían sentirse del mismo modo, de manera que suprimirlo de una presentación era casi un crimen para él. No obstante, Henry hizo a un lado el asunto y miró a Tiziano.
Por un lado, Henry quería golpearlo, y por el otro, casi suelta a carcajada al escuchar a Dave.
En este punto Henry prestó mayor atención al visitante, algo que no se le escapó a Tiziano.
El deseo de Henry por apalear a Tiziano aumentó en forma grosera, pero no podría exteriorizarlo ni siquiera con palabras, porque en aquel momento entró Whitby.
Sin embargo, no pudo concluir, pues Tiziano ya estaba caminando hacia la puerta haciéndolo a un lado.
No obstante, nada lo habría preparado para ver a aquella chica en su casa, y los deseos de golpear a Tiziano variaron a los de querer asesinarlo, mismos que se harían casi incontenibles al escucharla hablar y más aún al escucharlo a él.
Editado: 26.02.2026