Sombras De Poder I.

Cap. 33 ¿Solución?

Mientras Tiziano estaba en el despacho con Andrew y Dave, Henry obviando su malestar, cumplió con su responsabilidad como obligado anfitrión de aquella chica.

  • Señorita —comenzó y tanto Whitby como Bill lo miraron con extrañeza

Esto obedecía a que Henry en cualquier circunstancia les daba el mismo tratamiento a las personas independientemente de si estas pertenecían o no a su clase, de manera que escucharlo dirigirse a una mujer de otra forma que no fuese mi lady, resultaba sumamente extraño. Y en el caso del mismo Henry, por primera vez le resultaba imposible llamarla de otro modo.

  • Si expresa usted sus preferencias, el señor Whitby se encargará de hacérselo saber a quien corresponda, así como de indicarle el camino hasta nuestro salón comedor. Del mismo modo la conducirá a una habitación donde pueda… —hizo una pausa en la que su mirada habló más claramente que todas las palabras del mundo —…cambiar de atuendo —concluyó
  • Escucha, caballerito, me bastará cualquier cosa que se pueda comer —dijo ella y luego sonrió en forma burlona —Por mi ropa no te mortifiques, porque dudo que algo tuyo me sirva

La expresión de Henry debió ser memorable, porque Kayla soltó una muy impropia carcajada mientras él intentaba sacar de su cabeza imágenes de aquella chica vistiendo sus finas camisas. No obstante, la estricta educación inglesa vino en su auxilio adoptando de nuevo su fría expresión antes de hablar.

  • Si mis palabras la indujeron a pensar que estaba sugiriendo algo tan impropio, le ofrezco mis disculpas y aclaro que me refería a que le proporcionaremos la indumentaria adecuada —le dijo y casi sintió el impulso de correr cuando ella dio un paso hacia él
  • ¿Siempre hablas así o solo cuando estás molesto?

Aunque Bill se estaba divirtiendo horrores, pensó que mejor sacaban a aquella chica de allí o el pequeño Lord Rochester iba a sufrir un colapso, y Whitby debió estar pensando de forma parecida, porque fue el que intervino.

  • Señorita —dijo haciendo que Kayla se girase —si me acompaña la conduciré ahora a una habitación donde podrá descansar un momento antes de bajar a la mesa

Bill se dejó de delicadezas y sujetándola por un brazo comenzó a arrastrarla tras Whitby.

  • Tú tienes verdadero interés en dejarme lisiada —protestó Kayla
  • Te aseguro que yo no tengo ningún interés ni bueno ni malo con tu persona, pero por algún motivo Tiziano sí, así que camina y no des más problemas

Henry que seguía en el mismo lugar mientras ellos se alejaban, comenzó a pensar que realmente su primo había perdido el juicio, porque una cosa era que se llevase bien y quisiese ayudar a alguien como la pequeña Paula que era dulce y educada, y otra muy diferente que se molestase ni siquiera de forma mínima por alguien que a todas luces lo detestaba. Otra cosa que lo incomodaba mucho era que hubiese decidido llevarla justamente a su casa, porque si bien él ya la conocía y la había escuchado dirigirse a Tiziano siempre en los mismos términos, de ninguna manera se había imaginado teniendo que tratar con ella y menos aún tener que servirle de anfitrión. No obstante, antes de poder llegar a una conclusión y ciertamente no estaba ni siquiera cerca de eso, se presentó Hans.

  • ¿Se puede saber qué demonios sucede contigo, monseñor?
  • ¿Cómo dices? —preguntó él en forma distraída
  • Llevo horas llamándote y no contestas el maldito móvil

Henry se llevó la mano en forma automática al bolsillo, pero recordó que había dejado el aparato en el bolsillo de su abrigo, mismo que se había quitado al llegar.

  • Tal vez si decidieras no llevarlo todo el tiempo en silencio, contestarías cuando se te necesita, infeliz —seguía diciendo Hans

A Henry lo alteraban mucho los timbres de cualquier especie, de manera que, si bien utilizaba su móvil tanto como cualquier joven de su edad, éste jamás repicaba de forma escandalosa como los de los demás.

  • ¿Qué sucede, Hans? —preguntó obviando lo otro pues sabía que no tenía objeto discutir el modo en el que llevaba su móvil
  • Ya te lo dije, llevo horas intentando comunicarme contigo

Henry sabía que horas era imposible, porque hacía más bien poco tiempo que había llegado a casa, pero hizo eso a un lado, porque Hans siempre había sido exagerado.

  • De acuerdo, pero con qué objeto
  • Ya sé con quién quieren casarme

Con el asunto de Tiziano, Henry se había olvidado que después de todo lo que Tiziano y él le habían dicho a Hans con relación a que era muy necio no haber preguntado al menos eso, él había dicho que hablaría con su padre para averiguarlo.

  • ¿Y bien? ¿Duquesa, condesa, baronesa…?
  • Peor —lo interrumpió Hans —Layla Wellington
  • Es broma, ¿no?
  • ¡Ah sí! ¿No ves lo graciosa que me parece la broma? —preguntó a su vez en tono irónico
  • Pero es que… no es posible, ustedes son primos hermanos
  • Bien, díselo a mi dulce madre ¿quieres?




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