Sombras en Suiza

Capítulo 13

Después de no contestar las mil llamadas perdidas de Karine, ella llamó otras mil veces a Noah. Tenía algunos días de descanso debído a que la tienda estará en reparación. No me gusta tener descansos, no sé qué hacer con ellos. Por suerte, perece que Noah tiene todo planeado.

Primer plan: paracaidismo. Creo que lo que realmente estaba planeando era matarme de un paro cardíaco. Jamás lo he hecho.

—¿Estás seguro de esto? —dije con voz temblorosa.

—Astley —me tomó del mentón haciendo que girara hacia él—. Mirame, no lo haremos si no quieres.

—Estoy lista —sonreí.

¿Lo estaba? Por supuesto que no, ¿iba a morir? Probablemente.

De lo que si me encontraba segura era desmayarme en cualquier momento.

—Iré primero —sonrió.

Noah siempre ha sido atrevido para esas cosas, y yo, una cobarde.

Desde lejos vi cómo el avión de paracaidismo despegó, y poco a poco fue desapareciendo entre las nubes. Poco después no supe nada, hasta que vi como Noah iba apareciendo. Tan pequeño al principio, pero a medida en que iba acercándose se hacía más grande. Hasta que por fin estaba en tierra.

Salí corriendo hacia él.

—¿Todo bien? ¿te has lastimado? —me acerqué.

—Debo admitir que al principio tenía miedo, pero después te vas acostumbrando —se levantó—. Además no podía morir, estabas esperandome.

—¿Intentas hacer que tenga miedo? —me crucé de brazos.

—¿Vamos juntos? Me sentiría más seguro a tu lado.

—Buena idea —cambié de posición mis manos, esta vez las pose sobre mis caderas—. Así no hay chance de que solo uno muera.

—Que exagerada eres —dejó salir una pequeña risilla mientras me despeinada un poco.

Después de recibir unas cuantas clasesillas para saltar los dos sin ningún experto, subimos al avión. Por ratos veía a Noah, cada vez más nerviosa.

No podía creer lo que estaba a punto de hacer.

—¿Qué tanto me ves? —Noah se preparaba.

—Mi vida está en tus manos —respiré varias veces para calmarme.

—Prefiero ser yo el que muera —me tomó de la mano—. Haré que llegues a salvo.

Estábamos a una altura de 2,400 y 3,000 metros. Nos ofrecía una caída libre suficiente para disfrutar sin necesidad de oxígeno suplementario para la mayoría. Claro, éramos principiantes en saltar solos. Cuando lo haces con un experto, puedes agregar más metros si quieres.

El momento había llegado.

—¿Lista? —Noah giró a verme.

—No, pero ya estamos aquí —reí nerviosa.

Nos prepararon bien y dieron unos cuantos consejos para poder disfrutar mejor. La puerta estaba completamente abierta, podía sentir como el viento me llevaba.

Primer objetivo y posiblemente el último: No gritar como loca. A que no podrían adivinar lo que pasó. Si, me encontraba gritando sin antes siquiera ponerme frente a la puerta para tener razón en hacerlo. Que cobarde.

Estando ya frente a la puerta no pude hacer ningún tipo de sonido con la boca, estaba muda. Lloré, eso si, pero en silencio.

—Voy a saltar ahora —advirtió.

No pude ni detenerlo porque ya nos encontrábamos cayendo muy rápidamente. Me sostuve con todas mis fuerzas, sintiendo como dejaba el estómago en el avión, iba sin él. Me sentía vacía. No me importó ir con Noah, solo quería estar ya en tierra firme. Poco a poco fui viendo borroso hasta ya no saber más. A lo lejos podía oir la voz de Noah.

—¿Emma? —me movía muy suavemente—. ¿Te has desmayado?

Cómo no iba a hacerlo, si antes de saltar me encontraba gritando por el miedo.

Abrí lentamente los ojos viendo que por fin nos encontrabamos en la tierra y no cayendo mientras rezaba por mi vida. Noah estaba palido, hasta más que yo me atrevo a decir.

—Me has asustado —se acercó para tomarme entre sus brazos.

—Admito que he disfrutado un poco —sonreí mostrando los dientes.

—¿Mientras el avió subía? —alzó las cejas.

—Exactamente —sacudí el traje.

Hacer todo eso me dio un hambre horrible, así que como disculpa, Noah se ofreció a llevarme a comer lo que quisiera. ¿Debería de pedir carne de res Wagyu por lo que me hizo pasar? Pensé molestarlo con eso sabiendo que no lo haría, es demasiada cara como para cumplir el capricho de alguien que quiere vengarse.

—Entonces… quiero carne de res Wagyu —no detuve el paso.

Estaba esperando algo como: ¿por qué tan caro? o ¿estás loca para pedir algo como eso? pero en lugar de eso, solo recibí algo más tranquilo y seguro.

—Lo que mi chica desee —sonrió.

Paré de golpe al escuchar su respuesta. No sabía como reaccionar ante eso, así que solo me dispuse a sonreir como la gran chica tonta que soy. Seguí el paso al ver que me había pasado.

Tan pronto como estábamos frente a la motocicleta, nos dirigimos al restaurante más cercano. Eso era lo que había creído, pero Noah se pasó varios de ellos.

—Nos hemos pasado varios —traté que me escuchara.

—Lo sé —elevó la voz para que pudiera escucharlo.

—Entonces ¿por qué no paras en alguno de ellos? —pregunté confundida.

—Has dicho que quieres comer carne de res Wagyu. No voy a llevarte a comer algo como eso al primer restaurante que se nos cruce, tiene que ser especial.

Aún me quedan dudas del comportamiento de Noah y lo dañado que se encuentra, fisicamente. Quisiera saber el por qué de las quemaduras, es lo que más me intriga. Me dediqué a quedarme en silencio para poder disfrutar el momento junto a Noah.

—Y bien, ¿vas a comer? —Noah me veía muy detenidamente mientras evitaba reírse.

Debí de suponer que por lo cara que era, daban unas cincuenta libras.

Ahí me encontraba, con el plato frente a mi haciendo que apenas se me viera el rostro. Me estaba cuestionando muy bajito para que él no pudiera escucharme, pero de lo desesperaba que estaba, dije en voz alta una de las interrogantes.

—¿Cómo se supone que deba de comerme todo esto? —me cubrí la boca rapidamente.

—¿Dijiste algo? —Noah inclinó la cabeza hacia la derecha para poderme ver.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.